En la anterior entrada, os hablaba de la mediocridad de la cartelera comercial en verano. En esta ocasión, os traigo una de las gloriosas excepciones a esa regla no escrita. Y es que dos de los personajes más en forma de Hollywood, Leonardo DiCaprio y Christopher Nolan, han unido fuerzas para conseguir un gran trabajo, el trabajo de sus sueños.
Al director se le está recordando estos días por sus dos recientes trabajos en relación con la saga de Batman, de la que por cierto, está preparando una nueva entrega. Sin embargo, a mi me parece más relevante su extraña relación con la realidad y algunas de las magnitudes con las que la medimos. En ‘The Prestige’ se adentró en el mundo de la magia. Pero sobretodo en ‘Memento’, su primer gran éxito, jugó con el tiempo en todos los sentidos, alternado incluso la forma habitual de narrar una historia.
Con esta nueva entrega, Nolan se adentra en el mundo de los sueños a través de un extraño grupo, cuyo origen no queda muy claro, especializado en crear sueños en la mente de sus víctimas para adentrarse luego en ellos y obtener así los secretos que guarda su subconsciente. Un último encargo les llevará un paso más allá y les exigirá la creación de un arriesgado plan para conseguir su objetivo.
En cuanto a los intérpretes, casi todo el peso lo lleva un cada vez más grande Leonardo DiCaprio. Si alguien aun lo ve como un joven guaperas, que vaya cambiando su opinión. Solo hay que echarle un vistazo a sus trabajos más recientes, como Revolutionary Road o Shutter Island para comprobar que estamos ante una futura leyenda del cine. Por lo demás, le rodean una serie de personajes secundarios de los que destacaría a Ellen Page (Juno), Ken Watanabe (que ya trabajó a las órdenes de Nolan en Batman Begins) y Tom Hardy (Rockanrolla).
La cinta cuenta además con la dosis justa de acción. Nos dan la acción que pide el desarrollo de la trama, la proporcionada para no ensombrecer el guión. También los efectos especiales ayudan a mejorar la historia, y no se convierten en la historia misma. Finalmente, el toque final para obtener un equilibrada mezcla lo da la potente banda sonora. Una conjunto bien avenido, proporcionado y en el que todos los elementos contribuyen a la grandeza del conjunto.
En definitiva, una de esas películas que hay que ver. Original, bien realizada, bien dirigida, con pocas pegas y con mucha miga. No en vano, ya hay variedad de teorías sobre el verdadero fondo de la historia circulando por la red.











