El verano llega a su fin, y con la nueva estación, renace nuestra esperanza de encontrar buen cine en las carteleras. Tras mucha promoción, una de las cintas que al menos pasan el corte es la nueva aventura de Angelina Jolie. Una cinta que olvidaré en breve, pero que cumplió en fin de entretenimiento que todos buscamos a veces.
Solo con ver el trailer podemos hacernos una idea bastante cercana al argumento de la cinta. Una historia de espías actuales pero reviviendo los mejores momentos de la Guerra Fría. En el la popular actriz interpreta a una agente de la CIA cuya vida dará un giro de 180º con la llegada de un agente ruso huido y su extraña confesión. A partir de ahí, haceos cargo del resto: acción trepidante, efectos especiales, un par de giros inesperados en los acontecimientos y un final más o menos estándar.
En la película no hay mucho más que destacar, pues el papel de Angelina Jolie, soporte vital de la trama, no dista de otros muchos que ya ha hecho antes. Y lo mismo puede decirse de todos sus compañeros, como Liev Schreiber (Repo men, X-men) o Chiwetel Eijofor (2012), que pasan sin pena ni gloria por papeles estereotipados, mil veces vistos con otra cara y otro nombre.
Por lo demás, y salvo las típicas pegas del guión sobre la ley de la gravedad, la resistencia de algunos materiales, los desplazamientos y el orden temporal, es un película entretenida, con algunos puntos buenos y con cierta originalidad en el enfoque de la historia, así que, si viene una nueva ola de calor, podéis buscar amparo al lado de la Jolie como hice yo.












