Teething 'We Will Regret Someday'

Teething ‘We Will Regret Someday’, no puede haber más contundencia

26 abril, 2017
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La primera vez que supe de estos tipos, corrían los últimos días del 2012. El logo de Teething aparecía bajo al de Napalm Death en su gira europea de 2013 ejerciendo como teloneros a su paso por España. Y algo tenía ese cartel que denotaba una fuerte promesa en la escena, o al menos, ese recuerdo tengo yo. Llegaba unos dos años tarde, pues estos madrileños ya llevaban desde 2011 tramando algo, y fue justo ahí cuando escuché su homónimo siete pulgadas que habían sacado en 2012 y que al minuto uno, resultó ser atronador, con uno de esos artworks que te avisan de que lo que vas a escuchar va en serio. Y así, me labré una bonita relación auditiva con ellos hasta el día de hoy. Siguiendo lo que van haciendo, y observando como maduran su sonido, aunque no es exactamente su madurez lo que me llama la atención este disco, si no de como han logrado sonar tan concretos, como han ido a la raíz, atajando lo que sobra, recordando a esa capacidad de síntesis que tienen los suecos, tanto en sonido o en distorsión como en contenido, y como han conseguido ser aún mas si cabe, unos putos destructores. Sin duda, este 'We Will Regret This Some Day' que llevo escuchando ya un tiempo, es eso y es más. En su Bandcamp, tildan este trabajo como su más sincero hasta la fecha, y tienen razón. En una entrevista, leí que lo que más ilusión podía hacerle a Luis, su vocalista, era transmitirle honestidad al público, y ese, es otro de los puntos claves de este álbum, ser honestos a la hora de ser creativos, meter cada adorno donde toca, y eso que el grindcore podría ser el estilo que menos decoros acepta o permite, pero ellos los meten, y además, aciertan. Desintegran lo que pisan, y entre tanta destrucción uno encuentra hasta frescura, una sucia limpieza, una base rítmica hiper depurada y una mala baba que tira para atrás. Empezamos con la propia prueba de micrófonos en los Sadman Studios de Madrid, un actual referente donde se grabaron el año pasado discazos con un sonido sublime como fueron los de Wormed o Nodriza entre muchísimos otros, mientras que la masterización ha corrido a cargo de Audiosiege. Así pues, “Mic Check” te deja claro de que va esto, de brutalidad y de creatividad con la premisa de “menos es más”. Nunca algo tan simple como un “Mic Check”, acompañado de un “Fuck You” pudo ser tan significativo y conceptual, cuestión de chispa. Y una vez encendida, nos metemos de pleno con “You And Your Fucking Car”, un alegato a la superioridad humana, y a su estupidez. Como decíamos, menos es más, y en este micro-relato uno entiende perfectamente el punto de vista que traen respecto al homo occidental. Con riffs arrastrados, medios tiempos machacantes y un consecuente contraste a modo de blast beat cortante y abrasador. La intensidad sube todavía más cuando creías que ya no era…

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Han conseguido ser aún mas si cabe, unos putos destructores

Aciertan, desintegran lo que pisan, y entre tanta destrucción uno encuentra hasta frescura, una sucia limpieza, una base rítmica hiper depurada y una mala baba que tira para atrás.

Puntuación General

9

9

La primera vez que supe de estos tipos, corrían los últimos días del 2012. El logo de Teething aparecía bajo al de Napalm Death en su gira europea de 2013 ejerciendo como teloneros a su paso por España. Y algo tenía ese cartel que denotaba una fuerte promesa en la escena, o al menos, ese recuerdo tengo yo. Llegaba unos dos años tarde, pues estos madrileños ya llevaban desde 2011 tramando algo, y fue justo ahí cuando escuché su homónimo siete pulgadas que habían sacado en 2012 y que al minuto uno, resultó ser atronador, con uno de esos artworks que te avisan de que lo que vas a escuchar va en serio. Y así, me labré una bonita relación auditiva con ellos hasta el día de hoy. Siguiendo lo que van haciendo, y observando como maduran su sonido, aunque no es exactamente su madurez lo que me llama la atención este disco, si no de como han logrado sonar tan concretos, como han ido a la raíz, atajando lo que sobra, recordando a esa capacidad de síntesis que tienen los suecos, tanto en sonido o en distorsión como en contenido, y como han conseguido ser aún mas si cabe, unos putos destructores. Sin duda, este ‘We Will Regret This Some Day‘ que llevo escuchando ya un tiempo, es eso y es más.

En su Bandcamp, tildan este trabajo como su más sincero hasta la fecha, y tienen razón. En una entrevista, leí que lo que más ilusión podía hacerle a Luis, su vocalista, era transmitirle honestidad al público, y ese, es otro de los puntos claves de este álbum, ser honestos a la hora de ser creativos, meter cada adorno donde toca, y eso que el grindcore podría ser el estilo que menos decoros acepta o permite, pero ellos los meten, y además, aciertan. Desintegran lo que pisan, y entre tanta destrucción uno encuentra hasta frescura, una sucia limpieza, una base rítmica hiper depurada y una mala baba que tira para atrás.

Empezamos con la propia prueba de micrófonos en los Sadman Studios de Madrid, un actual referente donde se grabaron el año pasado discazos con un sonido sublime como fueron los de Wormed o Nodriza entre muchísimos otros, mientras que la masterización ha corrido a cargo de Audiosiege. Así pues, “Mic Check” te deja claro de que va esto, de brutalidad y de creatividad con la premisa de “menos es más”. Nunca algo tan simple como un “Mic Check”, acompañado de un “Fuck You” pudo ser tan significativo y conceptual, cuestión de chispa. Y una vez encendida, nos metemos de pleno con “You And Your Fucking Car”, un alegato a la superioridad humana, y a su estupidez. Como decíamos, menos es más, y en este micro-relato uno entiende perfectamente el punto de vista que traen respecto al homo occidental. Con riffs arrastrados, medios tiempos machacantes y un consecuente contraste a modo de blast beat cortante y abrasador. La intensidad sube todavía más cuando creías que ya no era posible, y en el súmmum de la velocidad, a 187 km por hora, como dice la propia letra, viene la hostia, y ves tu vida pasar lentamente mientras el doble bombo te despieza. Bien, esto ha empezado echando humo. Lo pensé a la primera puesta del disco, y lo sigo pensando después de muchas pasadas. A la primera pausa resoplas y despeinado. “Setting Fires” empieza con regusto de hardcore clásico pero con vuelta de tuerca siempre desde la velocidad, y con clavadísimos contrastes que te vas encontrando, y esto ocurre también a lo largo de todo el álbum. Relámpagos y grooves, rayos y medios tiempos, paradas y respiros que anteceden a sublimes descargas, también hay cambios y juegos en la voz de Luis, que aportan algo de crossover al amasijo de bestialidad que te están dando. Y ya que nombramos al voceras, cabe decir que su peculiar forma de cantar suena intacta respecto a anteriores trabajos, pero sus berridos tienen ahora una mayor accesibilidad y legibilidad, así que en cuanto a las voces, de diez.

Tras una intro, un tema de minuto y medio y otro de a penas dos minutos, volvemos a la compresión de ideas y contundencia en cincuenta y cuatro segundos; otro de los temas en los que se nota que maman del hardcore, beben del punk, y que vomitan grindcore. Un tema muy burro y callejero pero como decíamos al principio, juegan a ser concretos. “Up In Smoke” mezcla todo eso, incluso el d-beat, pero empaquetado de una manera tan compacta que van cambiando de palos sin despeinarse. Y para varapalo, el siguiente. “Filipino Violence”, de tres minutazos, que fue el avance que nos regalaron y que resume muy bien la evolución y el concepto de su buena forma actual. Totalmente violenta / poderosa, y aunque no esté bien decirlo cuando hablamos de grindcore, también limpia. Porque si uno se da un paseo por su discografía, descubre que es ahora cuando han conseguido una claridad acojonante en cuanto a lo instrumental y a la ecualización. Otro diez para los madrileños y para los ingenieros de sonido. Tres minutos pueden dar mucho de si, y por ello no se cortan ni un pelo en este tema, con variedad entre blast beats, riffs provenientes del old school, tonos rockanroleros y cerveceros, y un último minuto maravilloso. No puede haber más contundencia, suena un acople, y otra vez, a capón.

“Just Kids” nos sirve de respiro, y nos recuerda al “United Forces” de S.O.D, o al menos a mi, me da por tararear el estribillo siguiendo el ritmo cuando la escucho. Un tema sin blast beats, que oye, también viene bien, con un claro espíritu thrashero que nos sirve para reposar la oreja y dejarnos llevar por el groove. Tras el relax, con “White Cross Introduction” te trasladan a lo que pueden ser en vivo, en una mostosa, pequeña y acogedora sala en cualquier lugar de Europa. Y con esas pequeñas chispas de originalidad, llega “White Cross Inversion” incendiaria a más no poder, tanto por la letra, antifascista y antirracista, como por la música; un trallazo que los lleva al podio del power violence, y como curiosidad, un tema extraído y regrabado de su EP “Ralph” de 2014, pero que suena un tanto diferente. Posiblemente tres años de evolución desmesurada lo valgan. “Take Me To A Doctor” entra totalmente burra, con tremendos contrastes en las voces, blast beats infrahumanos y más violenta que una ortodoncia con cuchillas. Descansamos ahora, pues el tema termina con un bonito sampler a medio camino entre lo industrial y el hiphop, y que empalma con ”Subway Rat”, a una misma velocidad de beats, relajado y groovero, con esa cadencia dislocadora de cuellos que te engancha y te arrastra. Un tema diferente, sin velocidad extrema alguna pero termina y piensas: estos cabrones me están haciendo disfrutar. Y es una lastima porque vamos rozando ya el final con “Life Is Peachy”, de nuevo en pleno ojo del huracán, otra vez en medio de ráfagas y escalas ultra rápidas, rotas por cortes que sangran. La siguiente y final, titulada “An Open Letter To My Best Friend” cuenta con la colaboración a las voces de John Hoffman (Weekend Nachos) y sigue los pasos de la anterior, en el mismo punto frenético; pero no habrá mejor forma de terminar después de tanta intensidad y despelleje que con un buen combinado de medios y arrastrados tiempos, bajando los bits, y casi sin decir nada, todo se esfuma.

Así que si os ha picado el gusano, el próximo mes de mayo lo tendréis disponible mediante Dead Heores Records en vinilo, Selfmadegod Records en compacto y con Tu Pa Tu Tu Pa Records para la edición en cassette.

Lo mejor

  • Es muy variado en cuanto cambios de ritmos y velocidades, y todo desde la más absoluta limpieza y técnica. Antonio, su guitarrista ya me sorprendió muchísimo en uno de sus anteriores proyectos, Hybrid. Ahora en Teething, a aportado un control demoledor a las cuerdas, y se nota. Han conseguido sonar totalmente compactos.

Lo peor

  • Es un disco redondo, desde mis gustos y de mi humilde opinión, lo han clavado. Hay evolución respecto al pasado. Como siempre, los artworks cuidados al detalle, con ese estilo DIY a base de collage, fotocopias y manuscritos claves del punk / hardcore / crust más primigenio… En definitiva, no sabría decir algo negativo, sobre todo porque el mero hecho de estar sacando discos con esta calidad, al igual que otras muchas bandas, en medio de una escena tan complicada como esta, bien merece todos los respetos.
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