Guilles 'Harvest of grey days'

Guilles ‘Harvest of grey days’, equilibradísimo en la mezcla, suena real, herido e hiriente

13 septiembre, 2017
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Hay álbumes que, parapetados en la hechura de sus formas y en la dirección que dibujan con su lírica y emotividad, pueden pasar desapercibidos para el oyente si accede a ellos en un momento en el que su estado anímico no sintoniza en la misma frecuencia en la que la banda emite su mensaje. 'Harvest of grey days' podría ser uno de esos discos. Sus creadores, los levantinos Guilles, han creado una banda sonora que puede escurrirse entre tus dedos si tu estado mental no se da la mano con el que te exigen estos nuevos catorce cortes que presentan en su nueva obra. Y eso sería una auténtica pena. Por el contrario, si estas ataviado con ese velo en las pupilas que te hace ver la podredumbre tras el disfraz y la sangre rebulle en tu interior al límite de la combustión espontánea ante la verdad de lo que te rodea, en Harvest of grey days encontrarás consuelo. Únicamente es una palmadita en la espalda, un gesto de complicidad, un ‘no estás solo’ desgañitado a través de tus altavoces. Parece poca cosa, pero como se agradece la compañía mientras nos arrastramos lo más dignamente que podemos en este mundo de reptiles de sangre caliente. Ahí, gente, es donde Guilles han dado en el clavo con esta colección de temas. Un día de furia, un alarido de desesperación, un rechinar de dientes. Un peón empecinado en defender su casilla hasta que se eche el telón. Sentando sus pilares en el metalcore, el groove metal y el thrash, y apuntalándolo todo con detalles de muchos otros estilos. Envolviendo las canciones en su infatigable empuje y dotando todo el conjunto de una producción nítida y actual, consiguen estructurar temas dinámicos, que sorprenden en los detalles y en muchos de los derroteros en los que se ramifican a lo largo de cada canción. De esta forma, es imposible no claudicar ante los cambios de ‘Bewildered predator’; la escabechina inmisericorde de ‘Disobedient’; la bronca que nos espetan en ‘Enraged’ - cuyo videoclip estrenamos en esta misma web -; el riff cortante y adictivo, y las brutales estrofas de ‘Lines and scars’; y convenciendo en su affaire con el rollo doom en la más lenta y atmosférica ‘Hopeless’. Y esto sólo por nombrar algunos de los catorce cortes que conforman este trabajo, en el que no dan puntada sin hilo. En su huida hacia adelante, Guilles manejan los tempos y saben como darle más profundidad a los arrebatos violentos de sus temas más incisivos, gracias a no cortarse un pelo a la hora de dotar a sus composiciones de un abanico de estilos muy amplio. El conjunto del álbum es un verdadero ciclón, y los diferentes cortes se van enlazando de forma fluida, otorgando una gran variedad de registros sin que por ello se pierda la consistencia y la mala leche que emana Harvest of grey days en casi todos los minutos que lo componen. Repartidos entre los ruidosos embates de los levantinos, la pequeña…

8

Equilibradísimo en la mezcla, el álbum suena real, herido e hiriente

Todo está trabajado con esmero y los temas están redondeados con una buena producción (...) Un trabajo del que el quinteto de Castellón debería de estar profundamente orgullosos.

Puntuación General

8

8

Hay álbumes que, parapetados en la hechura de sus formas y en la dirección que dibujan con su lírica y emotividad, pueden pasar desapercibidos para el oyente si accede a ellos en un momento en el que su estado anímico no sintoniza en la misma frecuencia en la que la banda emite su mensaje.

Harvest of grey days‘ podría ser uno de esos discos. Sus creadores, los levantinos Guilles, han creado una banda sonora que puede escurrirse entre tus dedos si tu estado mental no se da la mano con el que te exigen estos nuevos catorce cortes que presentan en su nueva obra. Y eso sería una auténtica pena.

Por el contrario, si estas ataviado con ese velo en las pupilas que te hace ver la podredumbre tras el disfraz y la sangre rebulle en tu interior al límite de la combustión espontánea ante la verdad de lo que te rodea, en Harvest of grey days encontrarás consuelo. Únicamente es una palmadita en la espalda, un gesto de complicidad, un ‘no estás solo’ desgañitado a través de tus altavoces. Parece poca cosa, pero como se agradece la compañía mientras nos arrastramos lo más dignamente que podemos en este mundo de reptiles de sangre caliente.

Ahí, gente, es donde Guilles han dado en el clavo con esta colección de temas. Un día de furia, un alarido de desesperación, un rechinar de dientes. Un peón empecinado en defender su casilla hasta que se eche el telón.

Sentando sus pilares en el metalcore, el groove metal y el thrash, y apuntalándolo todo con detalles de muchos otros estilos. Envolviendo las canciones en su infatigable empuje y dotando todo el conjunto de una producción nítida y actual, consiguen estructurar temas dinámicos, que sorprenden en los detalles y en muchos de los derroteros en los que se ramifican a lo largo de cada canción. De esta forma, es imposible no claudicar ante los cambios de ‘Bewildered predator’; la escabechina inmisericorde de ‘Disobedient’; la bronca que nos espetan en ‘Enraged’ – cuyo videoclip estrenamos en esta misma web -; el riff cortante y adictivo, y las brutales estrofas de ‘Lines and scars’; y convenciendo en su affaire con el rollo doom en la más lenta y atmosférica ‘Hopeless’.

Y esto sólo por nombrar algunos de los catorce cortes que conforman este trabajo, en el que no dan puntada sin hilo. En su huida hacia adelante, Guilles manejan los tempos y saben como darle más profundidad a los arrebatos violentos de sus temas más incisivos, gracias a no cortarse un pelo a la hora de dotar a sus composiciones de un abanico de estilos muy amplio.

El conjunto del álbum es un verdadero ciclón, y los diferentes cortes se van enlazando de forma fluida, otorgando una gran variedad de registros sin que por ello se pierda la consistencia y la mala leche que emana Harvest of grey days en casi todos los minutos que lo componen. Repartidos entre los ruidosos embates de los levantinos, la pequeña intro – ‘Latent’, que precede a su primer latigazo ‘Born in a black void’ – y un par de pequeños interludios, limpian la atmósfera del fuego indomable que lo impregna todo y engaña a nuestros sentidos con estos exiguos periodos de calma en medio de la tormenta.

Equilibradísimo en la mezcla, el álbum suena real, herido e hiriente. La voz de Adrián es un corte abierto y sangrante, y la base instrumental suena compacta, cada instrumento tiene su espacio, todo está trabajado con esmero y los temas están redondeados con una buena producción.

Otro gran acierto, es el ofrecer una duración adecuada, que consigue que el álbum no se haga ni demasiado corto, ni que se vea lastrado por un exceso de minutaje que lo pudiera hacer excesivamente repetitivo o recargado, de forma que no te costará en absoluto volver a reproducirlo una ver haya llegado a su fin.

Sin lugar a ninguna duda, este ‘Harvest of grat days’, es un trabajo del que el quinteto de Castellón deberían de estar profundamente orgullos.

Lo mejor

  • Un disco disfrutable, intenso y dinámico de principio a fin.
  • La energía que consiguen transmitir, que impregna todo el ambiente del disco.

Lo peor

  • Cumple lo que promete, así que sacarle defectos sería buscarle tres pies al gato.

Escucha ‘Harvest of grey days’ completo en Spotify

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