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Los temas son planos y aburridos hasta para ser de Manowar y las múltiples partes instrumentales/corales o narrativas son más aburridas aún, y no dejan que llegues a meterte en el disco. Además, las partes orquestadas no son nada espectacular, como cabría esperarse.

Para empezar, hay que tragarse casi nueve minutos de intro instrumental y narrativa para llegar al primer tema en el que uno pueda decir que está verdaderamente escuchando un disco de heavy metal, y no uno de gregoriano ambiental. Así llegamos a ‘King of Kings‘, que sin ser nada del otro mundo, ya suena a Manowar, o al menos a los Manowar que un día conocimos, con temas pesados y metálicos y estribillos más épicos que un pulso entre Odín y Zeus. Y luego, como en los banquetes de boda, que después del primer plato te ponen un sorbete para aligerar, pues aquí nos ‘regalan’ otro tema épico-coral, justo antes de introducirnos en ‘Sleipnir‘, un tema que parece que comienza como otra intro, pero resulta que no, que tiene guitarras y dobles bombos. Sin embargo es un tema bastante simple, incluso teniendo en cuenta que es de Manowar, y termina por resultar hasta aburrido, salvo por el solo, que le da un ligero brillo.

Sorprendentemente, le sigue otra canción, en esta ocasión ‘Loki, god of Fire‘, un tema bastante animado sin ser nada del otro mundo. Realmente resulta curioso ver cómo temas normalitos se convierten en los más significados del disco. Continuando con la escucha, aparece ‘Blood Brother‘, una balada épica sobre la amistad entre guerreros (solo amistad) con una letra que hace que desee no entender el inglés. Pero ya es demasiado tarde para eso…

A continuación, y para evitar falsas esperanzas en el oyente, nos obsequian con la trilogía de Odin: ‘Overture to Odin‘, ‘The blood of Odin‘ y ‘Sons of Odin‘, de las cuales sólo la última es una canción, lo cual resulta no ser ni siquiera lo gratificante que cupiera esperar, porque es un tema bastante plano y aburrido, en el que ya ni el estribillo salva el resultado, por más coros que le metan. Además, le sobra el último minuto y medio, casi podían haber hecho otro corte… Para no perder el hábito, una voz en off nos narra, durante los siguientes cinco minutos, una batallita legendaria, con sonidos de guerra incluidos, que para mayor gloria del reino termina con el juramento del guerrero o algo así, coreado por las voces de los guerreros muertos en el fragor de la lucha con tal vehemencia, que me dan ganas de coger una espada e invadir algún país vecino e indefenso.

Lo siguiente es algo así como de estilo fusión: medio instrumental, medio canción, medio narración. Pero en el fondo, más paja que otra cosa para rellenar otros siete minutitos con un tema lento e insustancial. Por cierto, se titula ‘Gods of War‘, aunque a estas alturas eso ya poco importa. Después de otro entreacto, en este caso de tipo coral, viene la canción bautizada como ‘Odin‘. Si yo fuera Odín, quiero decir, el verdadero Odín, me pillaría un mosqueo de la hostia, porque el tema es infumablemente lento y cansino. También me resulta curioso que unos expertos en mitología como Manowar hayan tardado 25 años de carrera en crear una tema titulado así. Para que luego digan que se repiten, ¡ja! El siguiente, ‘Hymn of the inmortal warriors’ es parecido al de hace dos, así que no os aburro con la descripción. Para acabar, que se dice pronto, uno de los temas cuyo estreno precedió a la salida del disco, ‘Die for metal‘, que siguiendo la tónica general, es lento y aburrido, con un pequeño salvavidas en el estribillo.

Creo que el resumen del disco es claro: es lamentable. Quizá al no ser un gran fan de la banda, no sé muy bien qué han querido buscar, pero si sé que no lo han encontrado. Los temas son planos y aburridos hasta para ser de Manowar y las múltiples partes instrumentales/corales o narrativas son más aburridas aún, y no dejan que llegues a meterte en el disco. Además, las partes orquestadas no son nada espectacular, como podría esperarse cuando se les ha dado tanta cancha. En fin, un desastre completo que no engaña ni al ‘metalhead’ más heavy.

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