28 semanas después, Juan Carlos Fresnadillo (2007)
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Han pasado 28 semanas desde que los supervivientes de la primera película pedían auxilio desde su único refugio lejos de la infestación. Juan Carlos Fresnadillo no da tregua a los desdichados británicos y vuelve a desatar el virus. Nos muestra un Londres donde los infectados han muerto ha causa del hambre y el peligro parece haberse desvanecido por completo de las calles.

28 días después‘ fue una película que entró por la puerta grande a las pantallas de los amantes del ‘cine-zombi’ pero que no consiguió el aprobado de la totalidad de estos existiendo un buen número de detractores, que a día de hoy siguen luchando contra aquellos que apoyan a Danny Boyle, y su intentona de mostrar una Inglaterra azotada por un virus de corte zombiesco. Por mi parte, tengo que admitir que si pudiera entrar en este juego bilateral firmaría el ingreso en el grupo crítico, dado que esta primera parte, aún ofreciendo uno de los argumentos mas atractivos dentro del género, acabó cavando su propia tumba con los segmentos finales de los militares y demás sandeces varias.

Han pasado 28 semanas desde que los supervivientes de la primera película que presentaba el lado zombie de las islas británicas pedían auxilio desde su único refugio lejos de la infestación. No obstante desde que se anunció el rodaje de la secuela he estado mordiéndome las uñas y presagiando el que Juan Carlos Fresnadillo cometiera el mismo error que su predecesor. Mis plegarias iban bien encaminadas, porque la primera conclusión que podemos extraer tras deleitarnos con esta segunda parte, es que triplica en calidad a la Boyle. Tengo la impresión de que el director español ha tomado nota de todas las críticas que recibió ‘28 días después‘, y se ha alejado de incorporar elementos que se asemejen al ya citado, dichoso y repelente segmento final que condenaba al buen arranque de la película.

Es entonces cuando el ejército estadounidense ayuda a algunos antiguos residentes a instalarse en un perímetro de seguridad de Londres donde poder volver a reiniciar su vida. Por supuesto un suceso aislado provocará la re-aparición del virus que desbaratará estos planes, y convertirá Londres en un campo de batalla. Uno de los aspectos a destacar, y haciendo alusión a este argumento, es el echo de que la temática de la película está orientada hacia una puesta en escena mas grandilocuente, con mas acción y mas caos olvidando acertádamente el manido recurso de supervivencia del que hacen uso muchas de estas películas a la hora (creo yo) de simplificar el rodaje de la película y de reducir costos.

Esta vez los protagonistas tendrán que escapar de los infectados pero también de la mirilla de los rifles de unos militares que pierden el control de la situación. Esto se resume en que una vez que se desata el problema no existe un momento de calma en toda la película: tiros, persecuciones, sustos… no queda nada sin compilar. Los infectados una vez mas se caracterizan por conducir una estética zombie que combina el carácter atleta de los ya famosos no-muertos de Zack Snyder y su remake del ‘Amanecer de los Muertos’, en este aspecto la recreación es digna de ganar el favor divino de los cinéfilos.

Respecto a los actores, siendo sincero, es lo que menos suele debatirse en este tipo de productos, pero la verdad es que tanto Robert Carlyle como otros currantes menos conocidos como Rose Byrne o nuestro querido Michael de Perdidos (Harold Perrineau), no permiten que nadie eleve protestas en su contra. Pero aunque casi todas las palabras que puedan conjugarse con 28 semanas después tengan un carácter positivo, si que podemos colar un sesgo crítico, sobre todo en lo que respecta al propio argumento de la película: Señor Fresnadillo, es poco creíble el que un virus se expanda de manera tan bestial cuando los primeros portadores están rodeados de militares armados hasta las cejas, y que están bien enterados en lo que tienen que hacer cuando ven correr a un humanoide baboso y con ojos rojizos.

Esta sería la crítica más constructiva… la otra sería mas personal y es que odio cuando se hace uso constante de una de las técnicas mas absurdas del cine de acción… ‘Quieta esa cámara! Que no me entero de nada!’ Las protestas ganan en volumen tras demostrar ‘300’ que se puede recrear un conflicto multitudinario con todo detalle y sin marear al espectador. Solo me queda felicitar a Juan Carlos Fresnadillo por haber superado con creces a Danny Boyle y por supuesto por dejar abierta la puerta a una tercera parte que espero que le encomienden.

[Rating:8/10]


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