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Junto al fin de Stratovarius, nos llega este nuevo proyecto del insano Timo Tolkki. Si os digo que apetece mas cagar contra el viento que repetir la escucha de este bodrio, tendréis una visión general de lo que se nos ofrece tras este título tan glorioso.

Sería más acertado colgar una foto de un elefante jiñando si pudiera sustituir este análisis, pero dentro de nuestra ética ‘estadeliana’ no cabe el saltarnos el regocijo que supone la acción de fusilar a un artista que se lo merece. La verdad, no entiendo como Frontiers ha podido abrazar este proyecto (en cambio, sin embargo ahora sí comprendo todas las disputas que se han originado entre Tolkki y el sello Italiano).

Esto, ni tiene rock, ni tiene metal, ni tiene fuste, son 40 minutos de voces insustanciales que acompañadas de un cansino piano pretenden hacernos creer que estamos escuchando la banda sonora de ‘Los elfos comemos lasaña’. He estado sentado delante de los altavoces, no es coña, esperando a que apareciera algún sonido interesante, algún gesto que me permitiera el prestar un mínimo de atención al disco. Pero nada.

Entre temas que no alcanzan los dos minutos donde la voz de una nórdica que poco me importa nos cuenta algo que me interesa menos aún y la flauta travesera de las pelotillas que tiene mas protagonismo que la lasaña de los elfos, he encontrado 10 posturas diferentes para quedarse dormido en un sofá del Ikea. Me dije a mi mismo… ‘Txapito, vamos a leer el periódico, quizás merezca la pena como hilo musical’. Craso error. Incluso aquellas noticias que hablaban sobre victorias y disfrute comunitario se tornaban en amargos sollozos y agravios en los derechos humanos, mientras la puñeta de Tolkki seguía avanzando imparable en su historieta de quien sabe que.

Podría estar relatando mi sufrimiento durante mas tiempo pero creo que poco aportaría a un análisis que ya ha dado mas de lo que lo ha hecho el disco de marras. Si quereis reformar el código penal de la música, será mejor que empecéis por el caso ‘Saana’. Y sino… siempre podéis intentar lanzarlo desde un puente para provocar un terrible accidente en cadena en una autopista cercana. De seguro que la música que emane de este choque os hará disfrutar mas que esta cagada monumental. Definivitamente, a este tio se le ha ido la olla.

[Rating:1/10]

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