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Estamos ante una de esas bandas que se han ganado por méritos propios el derecho a tener un estilo único dentro de la escena metálica. Encasillar a Opeth me parece inaceptable. Opeth suena a Opeth. Hace tiempo leí en una entrevista a Mikael Akerfeldt que desde siempre tuvo claro que su vida iba a estar relacionada con la música, y que si no hubiera sido tocando en un grupo, lo sería vendiendo discos en una tienda. Por fortuna para todos nosotros, decidió coger una guitarra y ponerse a componer, porque estamos sin duda ante uno de esos genios creativos que la música nos deja de vez en cuando.

En este noveno álbum de estudio, y el primero tras la marcha de Martín López y Peter Lindgren, no solo siguen haciendo gala de las características que les han diferenciado de casi todas las bandas similares, sino que han profundizado en ellas, alcanzando casi la perfección. Las partes melancólicas son aun más tristes. Los elementos death se acercan a lo extremo. La complejidad técnica se acentúa. Y sobretodo, esa diversidad que poseen sus temas, que pasan del susurro al grito desgarrado, está más presente que nunca. Además, podemos comprobar cómo la marcha de los efectivos antes mencionados ha sido fantásticamente cubierta por Michael Axenrot y Fredrik Akesson.

Para empezar nos sorprenden con ‘Coil’, una balada de la casa, que se apoya principalmente en las voces de Akerfeldt y una cantante femenina. La diversidad a la que me refería antes aparece por primera vez en ‘Heir apparent’ y ‘The lotus eater’, dos temas en los que el Akerfeldt más gutural se combina con momentos de lo que podríamos definir como ‘metal chill-out’ o ‘metal fantasia’, con Per Wiberg tocando melodías sacadas de una feria macabra.

A pesar de mis inclinaciones metálicas, ‘Burden’ es la canción que más me ha gustado del trabajo. Lo cierto es que siempre me han gustado los temas lentos de Opeth, pero creo que aquí lo han bordado, sobretodo en la parte final, con un dúo de guitarras que pone los pelos de punta. Y aun así, tratándose de un tema lento, han querido dejar su extraña marca, con un final inquietante. Le sigue ‘Porcelain heart’, tema que seguro ya conoceréis puesto que ha sido elegido para abrir el capítulo de videos promocionales. Se trata de un corte oscuro y lento con poco contenido metálico que, como ocurriera con ‘The grand conjuration’ de ‘Ghost Reveries’, ha sido recortado para llevarlo a la pequeña pantalla.

‘Hessian Peel’ es el tema más largo del plástico, y parece que han aprovechado sus casi 12 minutos para mostrar lo cambiantes que pueden llegar a ser en segundos. Dividido en dos partes, una lenta y otra con trozos de puro metal extremo, viene mezclado con los extraños divertimentos musicales que estos chicos gustan de intercalar en sus temas. En todo caso, es un tema que nos deja varios riffs muy interesantes. Y como no podía ser de otra forma, ‘Hex omega’ nos despide oscilando desde los riffs técnicos a la música ambiental. Un tema bastante lento en su desarrollo en el que se dejan escuchar voces sintetizadas y un final grandilocuente.

Podrán gustar más o menos, pero en mi modesta opinión, estamos ante un disco de escucha obligada porque no se puede dejar escapar tanta creatividad y talento recogidas en solo ocho temas. Dadle una oportunidad, seguro que a nadie deja indiferente.

[Rating:9/10]

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