Vanden Plas ‘The Seraphic Clockwork’

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Muy pocas bandas pueden presumir de haber mantenido la misma formación desde sus inicios y durante casi veinte año. Ese es el caso de los germanos Vanden Plas, una de las referencias ineludibles si hablamos de metal progresivo en Europa. Aunque sus trabajos no han tenido quizá la repercusión mediática de otras bandas, hay que reconocer que no desmerecen a nadie en calidad. Y con este su sexto álbum los fans del metal más técnico van a tener una buena muestra de ello.

La inicial ‘Frequency’ es un perfecto compendio de las características musicales del grupo. A la consabida técnica en la ejecución se une una equilibrada mezcla entre potentes riffs y mucha melodía. El resultado, un tema complejo, diverso pero muy audible, incluso para los no habituados a este sonido y que recuerda a los Dream Theater de los 90. En esa onda se mueve también ‘Holes in the sky’, aunque en este caso añadiendo algunos arreglos orquestales para darle un toque de grandeza.

Con ‘Scar of an angel’ parece, a tenor de los primeros compases, que nos encontramos ante una balada, pero nada más lejos de la realidad, pues se trata de uno de los temas más técnicos y variados del plástico, con un estribillo tremendamente melódico con voz femenina incluida. En ‘Sound of blood’ la banda hace un giro hacia un sonido algo más oscuro. Algo que se repite en ‘The final murder’, el primero de cuatro temas largos que termina por hacerse algo pesado. Parecido resultado obtiene ‘Quicksilver’, que sin llegar a ser una balada sí se puede considerar un tema lento. No es que sean dos temas aburridos, simplemente son demasiado largos para los escasos momentos brillantes que ofrecen.

Quizá por contraste con las anteriores, ‘Rush of silence’ es de los temas que más me han gustado. Combinando metal melódico con ráfagas progresivas en la proporción justa, en este tema han conseguido dar con la tecla. Y terminamos con los casi trece minutos de ‘On my way to Jerusalem’, un medio tiempo bastante melódico en su inicio y que hacia la mitad da un giro hacia unas guitarras más contundentes y técnicas.

Aunque al principio me costó un poco hacerme con la voz y aun reconociendo que la producción, sobretodo en cuanto al sonido de las guitarras, me parece algo tosco, creo que es un buen disco de metal progresivo, alejado la mayor parte del tiempo de los excesivos despliegues técnicos de otras bandas y que puede ser escuchado por un amplio sector de la comunidad metálica.

[Rating:8/10]

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