Barón Rojo, Tierra Santa y Atlas en Valencia

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Buenas sensaciones y buenas noticias para la comunidad metalera de Valencia. La primera jornada de este ‘Valencia Metal Weekend’ dejó un hilo de esperanza en la recuperación de esta gran ciudad para la causa del metal. Y es que, salvo la caída del cartel en el último momento de Obús por enfermedad del guitarrista, todo fue todo lo bien que cabía desear.

En primer lugar, porque las instalaciones y la localización están muy bien. Un enorme escenario, una modesta cantidad de puestos de comida y bebida y un sonido bueno son algo básico para un proyecto así. Además, la localización en la nueva zona portuaria, permite liarla parda dentro de la ciudad, pero sin molestar en exceso. Si la Fórmula 1 puede estar todo un fin de semana en el puerto, nosotros también. Y creo que permite la entrada de una cifra de espectadores suficiente para pensar en algo más grande y organizado.

En segundo lugar, porque la asistencia para la primera jornada, compuesta solo por grupos nacionales, estuvo algo más que decente. No sé si soy bueno para calcular cifras así a ojo, pero diría que para el comienzo del último show debía haber más de tres mil personas. No está mal, aunque para la segunda jornada y plato fuerte se esperaba multiplicar esa cifra. Lo mejor es haber encontrado entre el público gente de casi todas las edades, entre los que andan por los quince y los que peinan canas.

Y en cuanto a las actuaciones, he de reconocer en primer lugar que nunca he sido seguidor del metal clásico español, por motivos que realmente nunca me he planteado. Como ya he dicho antes, Obús cancelaron su show, y a Atlas no pudimos llegar por incompatibilidad de horarios. El calor apretaba y el sol de la tarde mordía como un perro hambriento, así pues, nos incorporamos para el retorno a los escenarios de Tierra Santa. Que dieron un buen repaso a su discografía como paso previo a la vuelta a las tareas de composición. Aunque el principio fue un poco frío, con temas como ‘La sombra de la bestia’, ‘Sangre de reyes’, ‘Tierras de leyenda’ o ‘Mejor morir en pie’, el público empezó a saltar con el arreón final: ‘Pegaso’, ‘Canción del pirata’ y ‘Legendario’.

Finalmente llegó el turno de Barón Rojo, quienes han recuperado su formación original para el 30º aniversario de la banda. Pese a que encima del escenario no se aprecia mucha unión entre los músicos (al menos para alguien que no los ha visto antes y no conoce su historia), el concierto me sorprendió para bien, pues no solo se nota que son músicos experimentados, sino que dieron una lección de entrega y de buena interacción con un público entregado.

Durante nada más y nada menos que tres horas de actuación, los hermanos De Castro, Sherpa y Hermes repasaron toda su trayectoria. Abrieron la descarga con temas como: ‘Concierto para ellos’, ‘Chicos del rock’, ‘Campo de concentración’, ‘Te espero en el infierno’, ‘Hiroshima’, ‘Invulnerable’, ‘Buenos Aires’, ‘Las flores del mal’ o ‘Travesía urbana’; que calentaron a un público que dio todo lo que le quedaba después del primer parón, tras más de hora y media, con los temas más coreados y clásicos en la historia de nuestro rock como ‘Hijos de Caín’, ‘Barón Rojo’, ‘Con botas sucias’, ‘Paraíso terrenal’, ‘Cuerdas de acero’ o ‘Resistiré’.

En definitiva, un gran aperitivo para inaugurar un fin de semana como no se recuerda en Valencia desde aquel extrañísimo Metalway en la Plaza de toros, hace ya un porrón de años. Quedaba por llegar el plato fuerte, con la incógnita de la acogida que tendría en controvertido setlist que traían Iron Maiden y con la duda de si sobreviviríamos al creciente calor.

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