Iron Maiden ‘The final frontier’

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Dice el refrán que si no puedes decir nada bueno de algo, mejor no digas nada. En este caso, eso supondría hacer una crítica más corta de lo habitual. Y es que si ya de por sí resulta algo más difícil hablar de nuevos lanzamientos de bandas míticas, en el caso de Iron Maiden creo que aun lo es más.

El primer impacto del álbum, el visual, ya deja síntomas para la preocupación, pues la portada es de las peores que recuerdo. Lo dije al hablar del concierto y lo repito ahora: el nuevo modelo de Eddie no me gusta un pelo. Pero bueno, supongo que eso irá a gustos. En el plano musical, me gustaría que el disco empezara directamente en ‘The alchemist’, pero antes hay que pasar por varias pruebas de fuego. La primera, el tema que da título al disco, precedido de una infumable intro, que es un quiero y no puedo, con más apariencia que otra cosa.

Le sigue ‘Eldorado’ otro tema que no por ser ya conocido gusta más. En directo, como todo lo que hacen los británicos, mejora, pero que no deja de ser bastante mediocre. Tampoco mejora demasiado la cosa con ‘Mother of mercy’, vocalmente muy arriesgada y oscura. Hasta ‘Coming home’ no encuentro nada que me llame la atención, con el primer estribillo realmente llamativo y que puede funcionar realmente bien en directo.

Por fin empiezo a reconocer sonidos más agradables y conocidos con el principio de ‘The Alchemist’. Recuerda a los Iron Maiden de siempre desde el punto de vista de hoy. A partir de aquí empieza una serie de temas que reflejan el nuevo rumbo de la banda. Primero con ‘Isle of Avalon’ un tema largo, oscuro y técnicamente más complejo de lo habitual. Aunque tarda un poco en arrancar, la parte central es bastante animada con un solo interesante, aunque eso sí, le quitaría un minuto de duración. Y seguidamente con ‘Starblind’, que sigue similares parámetros, pero con unas guitarras totalmente distintas.

A clásico también suenan ‘The Talisman’, con un inicio lento, unos riffs y un estribillo de los que gustan a la afición. Y ‘The man who would be king’, con un cierto tono épico. Para el final han dejado lo mejor, conscientes quizá de que era una buena idea terminar la escucha con buen sabor de boca, pero arriesgándose a que muchos no lleguen hasta ese punto. ‘When the wild wind blows’ además de ser el tema más largo, con casi doce minutos, tiene casi todo lo que un buen fan puede pedir, con un final totalmente ‘made in maiden’.

En definitiva, este nuevo disco sigue la senda de lanzamientos discretos que ha llevado Iron Maiden en los últimos años. Es muy posible que, al calor de un escenario y con un público entregado, algunos mejoren sustancialmente. Pero teniendo por ahora solo el frío plástico, la cosa pinta regular. En todo caso, tendremos que esperar hasta el año que viene para comprobar qué tal suena lo nuevo en directo.

[Rating:6/10]

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