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Los americanos Kamelot siguen en la senda descendente que iniciaron con ‘The ghost opera’, tras haberse encaramado a lo más alto de la escena power metálica con el trío de discos compuesto por ‘Karma’, ‘Epica’ y el enorme, ‘Black Halo’. Ni una gran producción ni unos poco buenos temas sirven para salvar este álbum.

La verdad es que me costó más de una escucha meterme verdaderamente en el disco. A pesar de la limpieza de su sonido, había ratos en que pensé que el reproductor estaba en modo bucle. Y eso que la cosa no empieza del todo mal, con la grandilocuente ‘The great pandemonium’, un tema que coge la base power que siempre ha sido santo y seña del grupo, y le añade complejos recovecos musicales, dando como resultado un tema rico, pero con cosas raras, como las voces rasgadas del fondo de Björn Strid (Soilwork) y algunos excesos electrónicos.

Más cerca de lo que conocemos está ‘If tomorrow came’, un medio tiempo acelerado en los momentos adecuados pero al que le falla la voz, ya que parece que Roy Khan más recita que canta. A continuación siguen dos temas bastante coñazo. Primero ‘The zodiac’, a la que solo salva la intervención de Jon Oliva y un solo bastante apañado. Y luego ‘Hunter’s season’ un medio tiempo en el que de nuevo destaca el esfuerzo individual de Thomas Youngblood.

La balada del disco viene con ‘House on the hill’, con la participación de Simone Simons (Epica) y profusión de guitarra española. No me parece especialmente acertada, pero entendería que gustase, por eso de la voz femenina y tal. A continuación viene ‘Necropolis’, un tema lento y pesado en el que, sinceramente, se han pasado con los sintetizadores y los arreglos electrónicos en las voces. ‘My train of thoughts’ es el típico tema que pasa sin pena ni gloria. Un medio tiempo trotón sin más historia.

Por fin con ‘Seal of woven years’ empieza a verse algo de lo Kamelot que muchos buscábamos en este disco. No es que sea la panacea del metal, pero tiene unos riffs medianamente buenos, las orquestaciones adecuadas y ese poquito de técnica que los hace diferentes a otros grupos del palo. El tema que da título al trabajo se divide en cuatro partes, y aunque en la primera promete, poco a poco va decayendo. En la segunda y tercera parte destaca la aparición de Amanda Somerville. Y la cuarta y final es simplemente prescindible. Y cuando menos lo esperas, ¡zas! van y te sueltan el cañonazo final. ‘Once upon a time’ es para mi el mejor tema del disco, el que querría que hubiera sonado todo el rato, y eso que sigue pareciendo que la cosa no va con Khan.

En resumen, un disco un poco decepcionante, sin ser malo. Aunque la producción es sublime, para mi gusto se oye muy poco a la única guitarra del grupo, que además se supone que es el padre de la criatura. Un gran envoltorio para poco contenido. Un disco muy brillante en apariencia, pero con menos brillo del esperado, quizá porque la sombra de los éxitos pasados pesa aun demasiado.

[Rating:7.5/10]

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