Lobos, Donato Carrisi (Il suggeritore, 2009)
Portada de 'Lobos' de Donato Carrisi. (Click para ampliar)

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Carrisi se merece que su libro, ‘Lobos’, sea reconocido como una de las mejores novelas debutantes de los últimos años. Si no es así, habrá sido porque a la gente le ha dado por no leerla. Y si no la lee, es por una razón muy sencilla: le da miedo.

Tengo que reconocer que este libro llegó a mis manos en una situación muy concreta, difícil de explicar, y que rodeó a la obra de una densa niebla que la hacía aterradora y, al mismo tiempo, atractiva. Sin querer entrar en detalles, digamos que apareció conectada con un suceso de los que ponen los pelos de punta. Además, si añadimos que las primeras páginas del libro narran cómo un equipo de investigadores de crímenes violentos encuentra un cementerio de brazos humanos, que pertenecen a niñas recientemente secuestradas, a los amantes de las letras siniestras se les hace la boca agua. A partir de ahí comienza una obra trepidante, con apenas un pero que mencionaré a continuación, y que es difícil dejar de leer antes de apagar la lámpara de la mesilla. Tan difícil como atreverse a abrirla al meterse en la cama.

Sólo hacen falta un par de párrafos para verse transportado al mundo de Thomas Harris, al que daba miedo de verdad, cuando Aníbal Lecter no tenía nada de romántico y se intentaba cazar al Dragón Rojo. A través de un grupo de personajes muy bien definidos, en los que destacan la policía marginada, el psicólogo erudito y su grupo de investigación, nos encontramos con un caso que nada tiene que ver con los chiquillos del CSI o de Mentes criminales. Un caso que parece estar a punto de terminar en cada capítulo, y que sin embargo deja a los policías cada vez más horrorizados. ‘Lobos’ habla de secuestros, asesinatos, pederastia, carnicerías y de la locura en general. No diré que lo aborde de un modo novedoso, pero sí que el lector tiene la impresión de que el autor no se va a refrenar en contar lo que se le pase por la cabeza, por muy terrible que sea.

Antes he hablado de que el libro tiene un pero, que es añadir un pequeño componente sobrenatural cuando no hacía ninguna falta. Corta el ritmo y cambia la actitud del lector, que pasa de estar totalmente desbordado por los golpes de realidad que recibe, a relajarse en cierta medida por descender el nivel de credibilidad de la obra. Por suerte, es un episodio aislado que no altera el devenir de los hechos. Cuando terminaba el libro, se me ocurría que una segunda pega era justo la parte final… Pero por suerte me tuve que tragar mis críticas al llegar a los últimos capítulos.

En definitiva, es un libro obligado para los amantes de la literatura de terror y misterio. En la contraportada de mi edición mencionan a Stieg Larsson –parece que cobran por hacerlo–, pero no veo comparación posible entre uno y otro. El sueco será leído por más gente, y la razón es muy sencilla: también hay muchos más lectores de ‘Crepúsculo’ que de ‘Déjame entrar’…

Sólo queda esperar con ganas el segundo libro de Carrisi. Es fácil imaginárselo tirándose de su inexistente cabellera por haber debutado con una obra tan redonda, y que le va a resultar tan difícil de superar.

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