Communic, The bottom deep, crítica y portada
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Hay que reconocer que cualquier disco que vea la luz en el campo del metal progresivo después de la obra de arte que han producido Symphony X se va a ver irremediablemente tapada por su larga sombra. Aun así, los noruegos Communic vuelven a la carga con su cuarto trabajo de estudio, en el intento de avanzar desde su status de grupo promesa del sector.

El disco sigue facturando esa vertiente oscura del metal progresivo que, en ocasiones, los acerca incluso a Nevermore, pero sin dejar de avanzar por complicados caminos melódicos. El sonido en general, particularmente el de la guitarra, me ha parecido más heavy que en anteriores entregas. También ha ganado en crudeza la batería.

Como siempre, lo bueno y lo malo de los discos de Communic reside en lo complejo de las melodías que componen su temas. Si te gustan, puedes sentirte fascinado por la cantidad de giros que encuentras en una sola cación, pero si no estás por la labor, te puedes perder con gran facilidad e, incluso, si dejas de prestar atención, puedes saltar de un tema a otro sin darte cuenta. Claro ejemplo de esta densidad es la inicial ‘Facing tomorrow‘, que en pocos minutos explora tres o cuatro caminos distintos.

Más accesible es el medio tiempo ‘Denial‘, en que los registros vocales de Oddleif Stensland comienzan a subir a cotas altas. Por el contrario, ‘Flood river blood‘ es de los temas que menos me ha gustado. Me pareció pesado y poco acertado en plano vocal. Lo mismo que las partes lentas de ‘Voyage of discovery‘, aunque se arregle un poco al final.

Tras un inicio quizá algo pesado, llegamos a ‘My fallen‘, el primer tema que realmente ha llegado a engancharme, combinando una intro melódica, unos acertados puentes, y un estribillo con una creciente intensidad. Quizá sean los ingredientes de otros temas, pero en éste están mucho mejor combinados. La mejora continua en ‘Destroyer of bloodlines‘ donde destacan los intensos riffs de guitarra y en la épica ‘Wayward soul‘, que empalma con la que da título al disco, íntegramente acústico y combinando guitarra con instrumentos de cuerda. Termina la escucha con ‘In unión we stand‘, la cual tiene toda la pinta de ser la que cierre los próximos setlists en directo, pues parece apelar a la colaboración del oyente en todo momento.

En resumen, el trío noruego se mueve en la delgada línea que separa la genialidad de la tostada mental. Cuando son capaces de no rebasarla producen temas muy interesantes, en que combinan en su justa medida técnica y melodía. Pero cuando se pasan, el resultados son canciones de difícil digestión que puede echar atrás a más de un oyente. Aunque el resultado medio es bueno, creo que no supera ni de lejos a sus antecesores.

[Rating:7/10]

Lo más visto...

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp