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Los progresivos suecos Pain of Salvation han decidido terminar de recorrer el camino que iniciaron el año pasado con la primera entrega de este ‘Road Salt’ y nos traen un nuevo de compendio de canciones que se salen de su guión habitual, pero que se dirigen directamente a percutir nuestra sensibilidad musical más íntima.

Nada más comenzar, nos sorprenden los sonidos orientales de la intro orquestal, que rápidamente se integra en el primer tema ‘Softer she cries‘, un tema intenso y con mucho componente ‘blues’ en el que ya comenzamos a percibir la cercanía con que suena todo, especialmente l batería y la voz de un inconmensurable Daniel Gildenlöw. Con ‘Conditioned‘ moveremos las piernas a ritmo de su rock country. Y ‘Healing now‘ nos trae una mayor complejidad, a la vez que sorprende con el sonido de las mandolinas (¿o es banjo?), que sustituyen por completo a las guitarras.

To the shoreline‘ nos transporta a los desiertos de Almería, como si estuviéramos en un decorado de un spaggheti western. Uno de los temas más sorprendentes del trabajo y en el que nuevo la voz de Daniel vuelve a poner los pelos de punta. Le sigue ‘Eleven‘, un tema de rock primitivo y crudo, lento y con una parte instrumental final que le da un aire bastante psicodélico. Una de mis favoritas del disco es la delicada ‘1979‘. Piano, voz, sentimiento y algo de electrónica le dan un halo especial a esta canción.

Sin duda la pieza más intensa del trabajo es ‘The deeper cut‘, un tema con unos teclados oscuros y psicodélicos casi hasta lo fantasmagórico, una voz más cercana y expresiva y una espectacular batería. A continuación pasamos al rock desgarrado y cocinado a fuego lento de ‘Mortar grind‘, donde de nuevo podremos gozar de Daniel Gildenlöw en máximos vocales, y segunda sesión de bello erizado. Y casi sin respiro, ‘Through the distance‘ nos ilumina con la claridad que desprende. Un tema suave y con unos coros que ayudan a engrandecerlo.

Más rock nos espera en ‘The physics of Gridlock‘, en un tema algo más progresivo que los precedentes, con compases más complejos y más protagonismo de la guitarra. También reaparecen los teclados de corte fantasmagórico que me recuerdan a los anuncios de los Drakis y cosas así. Y terminamos con ‘Ending credits‘ un tema instrumental muy similar al inicial pero algo más desarrollado.

Lo han vuelto a hacer. Si ya con ‘Road Salt I‘ sorprendieron, con esta segunda parte han hecho que me quite el sombrero. No hace falta que diga que le pega varias vueltas al intento de sus primos (y próximos compañeros de gira, Opeth), de hacer algo también de aire retro y psicodélico. Estamos ante un disco que es como el buen café: se prepara a fuego lento, y está lleno de sabores y matices. Así que poneos cómodos, ajustaos bien los cascos, y preparaos para un viaje musical tranquilo pero maravilloso.

[Rating:8.5/10]

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