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Theocracy ‘As the world bleeds’

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El final del año pasado nos dejó algunos chispazos de calidad que ayudaron a mejorar el mal sabor de boca general por un curso que, hasta el momento, había tenido más decepciones que lanzamientos memorables. Uno de esos trabajos ha sido el de los power progresivos americanos Theocracy, quienes poco a poco se van labrando un nombre en el escenario internacional.

Este tercer trabajo del grupo liderado por Matt Smith se titula ‘As the world bleeds‘ y se abre con una de las marcas de la casa: los temas más bien largos. ‘I AM‘ transcurre durante más de once minutos, alternando pasajes de corte más folk, con otros claramente power metálicos y salpicando aquí y allá con épicos coros y algún solo a cargo del nuevo guitarrista de la formación, Val Allen Wood. Con unos parámetros más standar se presenta ‘The master storyteller‘, con una orientación hacia el power melódico, pero sin abandonar los coros épicos que nos siguen durante toda la escucha.

Estamos ante un disco que disfrutan los amantes del power metal, pues reconocerán el él casi todas las señas de identidad del género.

Por su parte, ‘Nailed‘ nos trae de inicio unos riffs bastante más tradicionales, recordando más a bandas como Primal Fear que a otra cosa. Hacia el final da un giro más técnico y progresivo. ‘Hide in the fairytale‘ nos proporciona otra ración de happy power metal trotón y divertido, sin alardes pero efectivo que tiene su punto culminante cuando se quedan solos la batería y los coros. Por su parte ‘The gift of music‘ comienza como una balada trovadoresca, pero este inicio resulta ser solo la intro de un tema que va cogiendo fuerza según transcurre, hasta terminar acelerando de forma inesperada visto el comienzo.

30 pieces of silver‘ nos devuelve a la parte más power del disco. Es decir, de nuevo los riffs de guitarra aceleran una velocidad y los coros y arreglos orquestales se hacen patentes. Quizá por eso se valora más la variedad que aporta ‘Drown‘, un medio tiempo que combina guitarras sin distorsión con pesados riffs. Sin embargo en ‘Altar to the unknown god’ volvemos a las andadas, y la contundencia de las guitarras es la nota dominante.

Para el final nos quedan ‘Light of the world‘, un veloz tema muy happy power, con mucha melodía y pensado para hacer enloquecer al público en directo con sus pegadizos estribillos 10% coreables y el tema que da título al disco, con un cierto sabor a metal progresivo que adivinamos entre los riffs ya antes escuchados.

En resumen, estamos ante un disco que disfrutan los amantes del power metal, pues reconocerán el él casi todas las señas de identidad del género, y de regalo se llevan unas pizcas de metal progresivo, buenos coros y orquestaciones que le dan un sentido épico-sinfónico muy resultón. Aun así, me habría gustado algo más de variedad, pues tras varias escuchas algunos temas terminaron por saturarme. Señalar por último que hacía tiempo que no escuchaba un mensaje cristiano con tanta claridad.

[Rating:7.5/10]

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