Resurrection Fest 2012, resumen y primeras impresiones

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Como habéis podido comprobar durante los últimos días, este año nos hemos volcado intensivamente con la cobertura del Resurrection Fest. A través de resúmenes previos con la presentación de los grupos, seguimiento de sus anuncios oficiales, interés en general por saber como se iba a desarrollar, y finalmente, nuestro desplazamiento hasta Viveiro, hemos vivido de forma muy activa una edición que a tenor de sus promesas, se presentaba como la más ambiciosa de toda su historia. Dicho festival es todo un acontecimiento dentro del movimiento punk, hardcore, y cada vez se podría decir que metálico, y tanto en el interior como fuera de nuestra península. Hasta Viveiro se suelen desplazar todos los años grupos míticos de una escena muy especial, que difícilmente se pueden ver en otra ocasión estando en España.

Para preparar la edición 2012, la organización recurrió al campo de fútbol de Celeiro, un poco más alejado de la zona de acampada habitual, pero con distintas superficies para encontrar aparcamiento, así como un servicio de buses continuado. A nivel de clima, el tiempo fue benévolo todo el fin de semana, a excepción del Sábado que amenazó con agua, pero finalmente tampoco hubo que lamentar mayor inconveniente.

El Jueves antes de entrar, y en las inmediaciones del recinto, se podían encontrar varios puestos de comida y bebida, tanto ambulante como emplazada. También mucho ambiente generalizado de festival, gente escuchando música en sus vehículos, descansando o simplemente compartiendo la experiencia.

Para poder entrar se podía comprar una entrada en la taquilla principal, sólo había una para público y otra para prensa, o recoger las ansiadas pulseras un poco más lejos del acceso principal, a la entrada de la piscina municipal, donde cuatro personas se veían bastante desbordadas para atender a toda la gente que llegaba con la reserva realizada por internet.

Una vez dentro te podías ubicar rápidamente. El escenario Monster al fondo, con una estructura muy sólida y llamativa, la torre propiedad de la bebida Monster a un lado, un buen stand cubierto con tiendas de merchandising variado, puestos de Jägermeister, un par de barras para bebida, dos puestos de comida (bocadillos y un establecimiento cubierto con pulperia/empanada/pizzeria con mesas y asientos), los baños químicos (bastante cerca de la comida), una ventanilla para comprar tickets para bebida, la vallada carpa Jäger, el rincón Arnette y un pequeño parque de skate justo pegado a esta última, y donde también se hizo alguna exhibición.

Aunque Hache os contará con más calma como fueron las actuaciones, en mi caso pude ver comenzada la bronca que estaban ofreciendo Converge en la carpa. La asistencia de público sería progresiva durante toda la jornada, estableciéndose cada uno en función de sus preferencias a un lado u otro del campo de fútbol. Buen sonido en general, aunque a mi no me podéis hacer mucho caso, ya que me pasé todos los días – de un lado para otro – con tapones por encargarme de hacer fotos, y vigilando que no me cayese nadie encima. Eso sí, los grupos que tenían destinada su programación en el pequeño escenario Arnette sufrían la potencia de sus compañeros de cartel. En el caso de estos últimos carecían de amplificación para la batería, no muchos medios, y el acceso a las tablas era por una pequeña escalera situada en la parte frontal del mismo. Las actuaciones iban acumulando algo de retraso y sucediéndose de forma alterna entre el escenario Monster y la carpa.

Resumen, fotografías del Resurrection Fest 2012
[Nasum] Dieron un concierto donde era imposible apartar la vista del escenario, con ellos moviéndose como auténticas máquinas de guerra y un sonido que te movía de sitio las costillas. Fotografía © Mike

Reel Big Fish captaron rápidamente la atención de bastante gente que quiso celebrar el buen clima con su punk-ska festivo. Con Pianos become the teeth se alcanzó la noche y el cambio diametral de estilo. Su rasgado post-metal hardcorizado atrapaba y escandalizaba a partes iguales, mientras, muchos optaban por reponer fuerzas con los bocadillos. Set your goals serían los siguientes en el escenario Monster, con un cantante que pasó bastantes apuros en lo suyo pero respaldado sin problema por el resto de la banda. Concierto muy ameno, con a esa hora sí, abundante afición rebotando.

Aunque en mi caso, me resultaría imposible no centrar el comentario de esta jornada en otro grupo que no fuera Nasum. La noticia de poder verlos, aunque arrastrando la nostalgia de Mieszko, es de esas que te hacen ansiar el momento. Keijo Niinimaa (Rotten Sound) era el encargado de llevar el peso de la voz, y desde que terminó la sirena, la carpa Jäger explotó con cada nota. Dieron un concierto donde era imposible apartar la vista del escenario, con ellos moviéndose como auténticas máquinas de guerra y un sonido que te movía de sitio las costillas. Impresionante.

Por incompatibilidad de tareas me tuve que perder a los esperados Agnostic Front y H2O, pero en el caso del Viernes, la programación no se presentaba menos interesante. Los contundentes ejercicios de los franceses Black Knives, Grandkapo y Crisix se cruzaron con otro de los puntos álgidos del fin de semana, el tener delante a Unearth y Suicide Silence. Tanto unos como otros sonaron a misil, movieron muchísima gente, y confirmaron que la cara más extrema del término ‘core‘ iba a ser algo de lo más comentado y celebrado en esta edición.

Trabajaron con perfección y potencia en ambos escenarios. Aunque en el caso de Suicide Silence, tuvimos que lamentar, y acojonarnos, con el fulminante percance que sufrió uno de sus guitarristas poco antes de terminar la primera canción. Con el semejante Cristo que estaban montando pasó todo muy deprisa, pero los que estábamos más cerca pudimos ver como Mark caía desplomado suelo y permanecía tumbado boca arriba. Todo mientras sus compañeros seguían tocando, y un roadie cruzaba el escenario para atenderlo. Posteriormente pudimos saber que sufrió una lesión por dos sitios en su pierna. Con todo, se echó los huevos a la espalda, y tras reanimarse un poco, continuó el concierto hasta el final. Siendo sin duda una de las actuaciones más bestias y aclamadas de todo el festival.

Resumen, fotografías del Resurrection Fest 2012
[Suicide Silence] Sin duda una de las actuaciones más bestias y aclamadas de todo el festival. Fotografía © Mike

Gran éxito también para los conciertos de S.A. y Glassjaw, que con sus diferentes estilos, consiguieron reunir a prácticamente todo el campo a su alrededor. Aunque los nervios por encontrarse con Suicidal Tendencies y los míticos Descendents se notaban en todas las conversaciones y expectativas del público.

Los primeros aparecieron en escena a una increíble velocidad; sin dejar de cruzar el escenario, encadenar temas clásicos de su discografía y defender un veterano semblante ante un público cuyo estado de admiración le empujaba a desarrollar un intenso mosh. Su sonido fue mejorando a lo largo del set, culminando de forma apoteósica con un importante cantidad de aficionados invadiendo el escenario, y coreando con ellos al mismo tiempo que se despedían. Épico, así como épica fue también la hostia que medio se metió Milo Aukerman (Descendents) al saltar contra las barreras de la primera fila. Quitando las posibles contusiones que pudo llevar en la caja torácica, el concierto fue lo que se podría esperar de su madurez y aportación a la escena. Sonaron pulcros y más o menos entusiasmados, poniendo el galón al final de la segunda jornada.

Llegamos al Sábado con las fuerzas algo más reducidas, pero con muchos grupos por delante que nos invitaban a aguantar lo que hiciese falta. El estado del terreno fue sufriendo inevitablemente el envite de los circle pits, wall of deaths, mosh y trote habitual que generaban los conciertos, derivando esto en unas nubes de polvo bastante importantes como para ir a cara descubierta. De todos, fue el único día que el sol permaneció escondido, y un poco antes de llegar nos enteramos que habían adelantado las actuaciones de los grupos Arnette para no coincidir con los demás conciertos. También nos enteramos que el grupo mexicano Here comes the Kraken canceló por motivos ajenos al festival su fecha, por lo que tras los ajustes oportunos la programación siguió su curso, llegando – de forma inesperada para algunos – a adelantarse hacia la noche. Así pudimos ver el excelente concierto-despedida de The Eyes. Los catalanes llegaban tras haber anunciado su separación recientemente, y se encargaron de hacerla por la puerta grande. Posiblemente el concierto no tuviera toda la emotividad que se desprendía del triste anuncio, pero tanto el grupo como el público formaron un bloque de destrucción, con una inhumana energía por parte de unos y entusiasmado mosh por parte de otros. Mucha potencia y agridulce sensación como remarcó Jordi durante todo el concierto.

Resumen, fotografías del Resurrection Fest 2012
Muy comunicativos, furiosos en la ejecución, pero precisos en todo momento, así es el thrash de los albaceteños [Angelus Apatrida]. Fotografía © Mike

Skarhead trajeron con ellos la enorme actitud de su líder – Danny Diablo – muy expresivo todo el rato, y conduciendo una actuación con su frenética actividad y cero flecos.

En ese momento del día fue cuando la lluvia más amenazaba con hacer su entrada, por lo que mucha gente se desplazó hasta la carpa, donde iban además a comenzar Deez Nuts. Otros permanecerían lo más cerca posible del Monster, mientras Angelus Apatrida probaban sonido. Su concierto me gustó más de sonido que en el Costa de Fuego, ofreciendo su habitual repertorio para la presentación de ‘The Call’, y con un Guillermo muy cómodo al frente del micrófono. Muy comunicativos, furiosos en la ejecución, pero precisos en todo momento, así es el thrash de los albaceteños, que siguen acorazando su nombre, y aunque ya no era la primera vez que estaban en Viveiro, se fueron arropados por una gran expectación y admiración de todo el público.

Con Black Dahlia Murder sucedió un poco lo que comentaba antes, que el factor metalero extremo tuvo un protagonismo muy llamativo durante toda la programación del Resurrection. Y en el caso de los americano lo pudimos catar sin piedad en nuestras orejas. Su líder, Trevor Strnad, es un arma de destrucción masiva, y lo sabe. Sonaron como la hostia en moto, y sin perder tampoco en nitidez. Durante su concierto se sucedió el crowd surfing, el mosh extremo, y se vivieron abundantes vuelcos de público al otro lado de las vallas de seguridad.

El final de la noche se presentaba especialmente memorable. Tanto por la especial presencia de los Dead Kennedys, como la inesperada reunión de los suecos At the gates, o el culminante concierto que podrían dejarnos Hatebreed.

En el caso de los primeros, y a pesar de su avanzada edad, o la ausencia de Jello Biafra, todo el mundo se entregó con ellos en la carpa Jäger al ritmo de clásicos como: ‘Holiday in Cambodia’, ‘Police truck’ o ‘California Über Alles’. Aunque como al igual que me sucedió con Nasum, no podría ocultar mi avidez por At the Gates. Poco después de los DK, el Monster ya estaba listo para soportar el peso, en el buen sentido, de unos de los padres del death melódico escandinavo. Conscientes de la exclusividad del evento, y sintiéndonos afortunados, no apartamos la vista del escenario mientras caían con determinación joyas como: ‘Slaughter of the soul’, ‘Terminal spirit disease’, ‘Suicide nation’, ‘Blinded by fear’ o ‘Kingdom come’. Increíble y un lujo.

Resumen, fotografías del Resurrection Fest 2012
[Con At the Gates] Conscientes de la exclusividad del evento, y sintiéndonos afortunados, no apartamos la vista del escenario mientras caían con determinación joyas como: ‘Slaughter of the soul’, ‘Blinded by fear’… Fotografía © Mike

No obstante, y a pesar del show triunfal de los suecos, todavía quedaba por aparecer en escena Jamey Jasta y los suyos, ofreciendo además, lo que sin duda fue uno de los conciertos más criminales a nivel de mosh.

Se hicieron desde el primer muteo con absolutamente todo el mundo, que a pesar de la hora y el cansancio acumulado, saltaron, levantaron los puños, se hostiaron y disfrutaron con la intensidad de un grupo experto y reverenciado en lo suyo. Si Suicidal Tendencies no pararon un segundo, Hatebreed, no es que no parasen, es que lo hacían todo con impulso. Canciones como: ‘In Ashes They Shall Reap’ o ‘Destroy Everything’ supusieron algunos de los momentos más espectaculares que se pudieron ver en todo el festival.

Comentar que tanto la noche del Sábado como del Viernes, la juerga siguió después de los grupos con la labor de los dj’s catalanes Nasty Mondays y los portugueses Ninja Kore. Las firmas de discos – e interacción con las bandas – fue una constante en el hall de la torre Monster, mientras que también hubo sorteos y alguna que otra sorpresa.

Tres días en resúmen donde se han dado la mano un buen número de estilos distintos (death melódico, metalcore, [post] hardcore, punk, [crossover] thrash, deathcore…) y grupos legendarios. Mucha fiesta, gran afluencia de público (a día de hoy la organización cifra en 30.000 aprox los asistentes), y bien de escenarios a nivel de luz/sonido (en unos casos más afortunados que otros), aunque debería mejorarse la estructura y recursos de cara a futuras ediciones en el caso de la zona Arnette. En ella pudimos ver a grupos como: Kill as one, Strike Back, Raze, A new heaven arise, Back to 1984 o Tim Vantol, por nombrar algunos.

No cabe duda que para Viveiro se trata de un activo importante en su economía, como se puede vivir durante el tiempo que dura el festival por todas las calles y establecimientos del lugar. Este fin de semana pudimos ser testigos una vez más del excelente ambiente que se vive en el festival gallego, y salir convencidos que el factor metálico ha sido uno de sus puntos más fuertes este año.

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