La trilogía Zombie, David Wellington (Monster Trilogy)

La trilogía Zombie, David Wellington (Monster Trilogy – 2004-2005)

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Fue hace un par de años cuando ‘La Trilogía Zombie‘ (o ‘Monster Trilogy‘ en su versión original) de David Wellington cayó en mis manos, como por obra de magia… bueno, en realidad, más bien en forma de “¿Qué le puedo regalar a esta friki de los zombies por Navidad?”, pero eso es indiferente.

Al principio me mostré un poco reticente, porque tenía (y sigo teniendo) la impresión de que, con esa saga “tan bueeeeeena” llamada ‘Crepúsculo’, las librerías se hubiesen llenado rápidamente con libros de terror que parecían salidos de la nada, casi como si las editoriales se hubiesen vuelto locas a cubrir ese sector del mercado sediento de vampiros, hombres lobo, brujas,… al que llevaban teniendo muy desatendido durante años (me atrevería a decir que desde el “boom” de las ‘Crónicas Vampíricas’ de Anne Rice).

Así que, en un primer momento pensé: ¿Qué cojones van a contarme de los zombies que no me haya mostrado ya mi adorado George A. Romero?

Como deduciréis, si me hayo aquí dedicándole tiempo a un artículo sobre estos libros es porque efectivamente me mostraron algo nuevo.

Lo primero es que los libros se merecen en primer lugar mi respeto porque se mantienen fieles a los criterios de George, aunque vayan más allá, pero no contradicen nada de lo estipulado por quien yo considero el maestro, señor y dios del “Mundo Zombie”.

Y como digo, van más allá, mostrando otra visión de un apocalipsis zombie con una habilidad narrativa de esas que consiguen engancharte.

Las tres novelas están perfectamente interconectadas a través de los personajes y sus historias, y tal como podría esperarse de sus títulos (‘Zombie Island’, ‘Zombie Nation’ y ‘Zombie Planet’) evolucionan de forma lineal y natural en el tiempo y en el espacio… tal y como evoluciona una plaga.

La técnica narrativa usa el cambio de personaje por capítulo, de modo que cada novela cuenta al menos con tres puntos de vista sobre la misma historia, pero sin repeticiones absurdas.

Del argumento destacaría la novedad de haberse sacado de la manga (y con todo el sentido del mundo) que los últimos países en caer son los que ahora mismo se hayan en vías de desarrollo y que tienen conflictos internos, guerrillas y otra serie de asuntos considerados delitos de lesa humanidad, por eso de contar con armas y guerrilleros de gatillo fácil. Aunque el plato fuerte de la línea argumental de Wellington me lo guardo para un poco más adelante.

Si ‘Zombie Island’ transcurre en Nueva York, donde un ejercito de niñas soldado africanas acompañan a un trabajador de la ONU en búsqueda de medicinas para el SIDA para salvar a su líder (si, es enrevesado, pero ¿qué queréis? De algún modo tenía que explicar porque los últimos supervivientes del planeta decidirían dejar la tranquilidad de su escondite para ir a una ciudad completamente asolada por la muerte); ‘Zombie Nation’ nos cuenta como la plaga se ha extendido por EEUU, y ‘Zombie Planet’ como la plaga ha DOMINADO nuestro adorado planeta Tierra.

¿Cuál es esa gran novedad de Wellington? La introducción de cierto misticismo a las teorías sobre los zombies, la existencia de zombies que pueden PENSAR y que pueden dominar a los zombies “no-pensantes” o normales.

La técnica narrativa usa el cambio de personaje por capítulo, de modo que cada novela cuenta al menos con tres puntos de vista sobre la misma historia.

Y, ¿qué mejor forma de usar esto que dando a esos zombies pensantes la posibilidad de contar su historia y su punto de vista del asunto?

Después de haberse escrito y filmado tanto sobre vampiros sedientos de sangre, que escuchan tu dulce corazón humano palpitar desde un kilometro de distancia, que huelen la maravillosa sustancia que corre por tus venas hasta en medio de un vertedero,… al menos a mi me apetecía que un zombie me contase de una vez porqué cojones tienen tantas ganas de comer y destripar a los vivos todo el rato, y Wellington ha tenido el detalle de contármelo.

Y bueno, creo que lo voy a dejar aquí, porque corro el riesgo de spoilearos y no me apetece.

Si os gusta el genero de terror y os pica la curiosidad por el tema de los muertos vivientes, de esos que se pudren, no de esos que tienen purpurinas en la piel y son “bellos y atractivos”, os aconsejo que le deis una oportunidad a estas novelas porque seguramente lleguéis con ellas hasta el final puesto que son bastante adictivas.

Wellington nos muestra la versión de los vivos y también la de los muertos es su particular apocalipsis, manteniéndose fiel a las normas dadas por sus predecesores y añadiendo unas cuantas nuevas… y como no, sin faltar en ningún caso: “Sangre, muerte y destrucción”, ¡Faltaría más!.

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