In The Pleasure Groove

In The Pleasure Groove: Love, Death and Duran Duran

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Nigel John Taylor nació en Birmingham el 20 de junio de 1960 y desde los 21 años, con Duran Duran accedió a la vida de las películas de James Bond que tanto le gustaban: mujeres, coches, exotismo, y otros lujosos placeres. En 1984 se convierten en la banda más famosa del mundo, lo que implica, -según él mismo relata-, que muchas veces no puedan oír los monitores por los gritos de la audiencia, o que tengan que escapar por las cocinas de los hoteles para evitar el acoso de los fans. En 1985, durante su actuación en el Live Aid, las roturas en el pavimento comienzan a notarse, y como el quinteto original, tardará 18 años en volver a tocar juntos. ¿Qué lleva a una banda, en la cima del mundo, a romperse?

In The Pleasure Groove: Love, Death & Duran Duran‘ es un paseo por el lado de la fama desde el escenario y desde el backstage, del bajista de un grupo que ha vendido 80 millones de discos; que formó otras dos súper bandas como The Power Station y Neurotic Outsiders (con miembros de Guns N’ Roses y de Sex Pistols); que escribió temas para la banda sonora de Nueve semanas y media; que ha tocado en vivo con artistas como Billy Idol y Blondie; y que ha sido considerado como uno de los grandes sex symbols de la historia de la música.

Y ese paseo no es siempre agradable, aunque no haya ni amargura ni autocompasión. Al contrario, hay mucho sentido del humor y mucho mea culpa. En él nos cuenta cómo su concepto de cómo debe ser una estrella evoluciona de las nociones que aparecían en NME durante su adolescencia –fiesta y desenfreno-, una vez que lleva unos años siendo una. Desmitifica los autobuses de gira –“¿hay alguna forma de fornicación menos agradable y menos cómoda que hacerlo a media noche en un viejo autobús?”, se pregunta en la página 222, donde huele a calcetines sucios y a gasolina-; los días de trabajo que se pierden por las mentes revueltas por las juergas de alcohol y de drogas; las enfermedades de transmisión sexual; las revistas que se los cargan sin compasión –“estos chicos van a ser grandes y lo peor de todo es que no se lo merecen”, dice de ellos después de asistir a un concierto en 1981, NME (página 165)-.

Este es un libro sobre la vida ante la cámara, sobre perseguir los sueños y conseguirlos más allá de las más grandes expectativas, sobre madurar, sobre enfrentar los miedos y sobre respirar la música por cada poro.

¿Puede el peso de la fama acabar con uno? ¿Fue eso lo que derrocó a Duran Duran en 1985? El bajista relata un episodio en el que prueba cómo la fiesta comenzaba a escapársele de las manos. De gira por Alemania, en su día libre, conocen a Roxy Music –sus ídolos- en un club, pero su dependencia de la cocaína es tan grande que no lo disfruta. Cuando regresa al hotel, Roger Taylor (el batería de Duran Duran) está lleno de sangre, porque se ha metido en una pelea. Acaba de volver del hospital y su novia quiere cuidar de su amigo por lo que se pone celoso y golpea una lámpara. Se hiere la mano y tienen que llevarlo también al hospital y cancelar toda la gira alemana. Confiesa que se sintió avergonzado, pero que el management se lo tomó relativamente bien, aunque dijo que tenían tres fechas en Portugal que no se podían cancelar y a las que acudiría a las tareas promocionales, aunque en vivo le reemplazarían. Esa certeza de que no era irremplazable en el grupo le recomería durante años.

¿El chico más deseado del planeta puede sentirse inseguro? ¿Puede un chico de 21 años asumir de la noche a la mañana que no es ese gafotas poco brillante, torpe en los deportes y con las chicas que se ha convertido en un sex symbol con vida hedonista que atrae a todas, incluidas a las modelos de Vogue y de Playboy? ¿Puede alguien acostumbrado a ir de gira durante 6 meses al año y a llenar estadios de 20.000 personas sentirse cómodo en la soledad de su habitación una vez ha pasado el efecto sedante del alcohol y de las drogas? ¿Puede acostumbrarse a tocar delante de 8 personas cuando ha militado en el grupo más famoso del mundo?

Este es un libro sobre la vida ante la cámara, sobre perseguir los sueños y conseguirlos más allá de las más grandes expectativas, sobre madurar, sobre enfrentar los miedos y sobre respirar la música por cada poro. En él nos enseña sus escapadas con Nick Rhodes durante la adolescencia para comprar ropa e ir a conciertos, pedir autógrafos a las estrellas y no perderse sus pruebas de sonido para aprender, el practicar durante horas para mejorar, y aprovechar cada nueva idea que aparecía en cualquier lugar.

También nos ofrece valiosas lecciones sobre cómo funciona el negocio de la música y alguna que otra advertencia. Sus compañeros de la primera formación les dejaron tirados cuando tenían conciertos contratados, uno incluso les llamó desde una gasolinera para dejarlos, deduce que porque pensaban que no iban a conseguirlo. Para el tercer disco, su management decidió, “sin consultarles mucho” (página 233) que lo mejor es que grabaran fuera de Reino Unido y con otro productor. “El management y la discográfica pensaban que sabían qué era lo mejor y nosotros estamos demasiado ocupados procesando todo lo que nos estaba sucediendo, por lo que no estábamos a ello”, aclara. Fue la misma época en la que el bajista se sacó el carnet de conducir y se compró un Golf GTI y no se arrepintió de su compra, según apunta, con cierta ironía, hasta que vió el Ferrari de su manager. La portada de su primer disco nunca les entusiasmo, aunque les gustó el concepto. Aceptaron a regañadientes el segundo single del primer disco, cuando ellos hubieran elegido otro.

En definitiva, este es un entretenido libro, estructurado en capítulos cortos y con una redacción atractiva, ilustrado con fotos de la época y con numerosas divertidas anécdotas –que no desvelaremos aquí- que se ha convertido por méritos en uno de los bestsellers del New York Times y del Sunday Times. Cándido e irónico, es una verdadera guía para todo músico que se precie y para entender mejor el mundo de la música y a aquellos que lo habitan.

ENGLISH VERSION

Nigel John Taylor was born in Birmingham 20 th June 1960 and since he was 21 years old, with Duran Duran accesed to the kind of life of the movies of James Bond that he fancied: women, cars, exotism and other pleasures. In 1984 they become the most famous band in the world, which implies –as he tells- that sometimes they have to run through the doors of the kitchens of the hotels to avoid the harassment of the fans. In 1985, while they are playing in Live Aid, the cracks in the pavement begin to show, and the original quintet, would take 18 years to go back together again. What takes a band on the top of the world, to break down?

In The Pleasure Groove: Love, Death&Duran Duran‘ it’s a walk on the side of fame from the stage and the backstage, of the bassist of a band that has sold 80 millions of records; that was part of two superbands as The Power Station and Neurotic Outsiders (with members of Guns N’Roses and of Sex Pistols); that wrote songs for the soundtrack of the film Nine And Half Weeks; that has played live with artists such as Billy Idol and Blondie; and that have been considered as one of the biggest sex symbols in the story of music.

And this walk it’s not always nice, even if there is not bitterness nor self-pity. On the contrary, there are loads of sense of humour and mea culpa. In it he shows how his concept of how a rock star should be like evolves from the notions in NME while his teenager days –parties and frenzy-, once he’s been one for some years. He desmystifyes tour buses- “is there any form of fornication less pleasant, less confortable than at mid-afternoon on a rumbling old tour bus”, he wonders on page 222, that smells to sweaty socks and diésel-; work days that are lost because of the binges with alcohol and drugs; the sexual transmitted diseases; the magazines that are mean with them –“they are gonna be big and the sad thing it’s that they don’t deserve any of it”, wrote about them NME, after seeing them in concert on 1981.

Can the weight of fame end oneself? Was that what overthrew Durand Duran in 1985? The bassist tells a episode that proves –as he puts it- that the party was beginning to escape from his hands. On tour in Germany, in their free day, they met their idols Roxy Music in a club, but his dependence on cocaine was so big by the time that he didn’t enjoy it. When he came back to the hotel, Roger Taylor (the drummer of Duran Duran) was covered in blood because he had been in a fight. He had just came back from the hospital and his girlfriend wanted to take care of him, so out of jealousy, he knocked a lamp. He hurted his hand and he ended in the hospital and cancelled the whole German tour. He confesses that he felt ashamed, but that the management took it well, though warned him that they had three dates in Portugal they shouldn’t miss and that he would be there for the promotional work and that we would be replaced live. That certainty that he was not irreaplaceable would make him sick for years.

Could the hottest guy in the world feel insecure? Can a 21 years old guy accept from one day to next that that guy not very brilliant with thick glasses, clumsy for sports and girls that he has turned into a sex symbol with hedonist life that atracts all girls, including the models of Vogue and of Playboy? Can someone so used to be on tour 6 months a year and to fill stadiums of 20,000 people feel comfortable in the loneliness in his room once the soothing effect of alcohol and of drugs have gone out? Can he get used to play in front of 8 people when he’s been in the most famous band in the world?.

This is a book about the life in the spotlight, about pursuing the dreams and achieving them more than thought posible, about growing up, about facing the fears and about breathing music by every pore. In it there are shown the days with keyboardist Nick Rhodes in their teenager years to buy clothes and to go to concerts, to request autographs to their idols and not missing the soundchecks to learn, to practice for hours to improve, and to take every new idea wherever it comes from.

It also offers valuable advise about how the music business works like and some warnings. Their mates of their first line up let them down when they had concerts booked, even one of them call them from a petrol station, he guesses they thought they going nowhere with the band. For the third álbum, their management decided “without too much consultation on them” (page 233) that the best was that they recorded outside UK and with another producer. “They just felt they knew what was best, and the record company must have felt the same way. Our feelings didn’t come into it. We were too busy to process it anyway”. It was the same time when the bassist got his driving licence and bought a Golf GTI and he regreted his purchase, as he notes down with irony, when he saw the Ferrari of his manager. The cover of their first record wasn’t of their taste though they liked the concept. They accepted through clenched teeth the second single of the first record, when they would had chosen other one.

In short, it’s an entertaining book, organized in short chapters and with an attractive writing, ilustrated by pictures of that time and many funny anecdotes –that we won’t unveil here- that has become by its own merits one of the best sellers of the New York Times and of the Sunday Times. Candid and ironic, it’s a true guide for every musician and to understand better the music business and those who live in it.

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