Tales of a Ratt: Things You Shouldn't Know de Bobby Blotzer

Tales of a Ratt: Things You Shouldn’t Know de Bobby Blotzer

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Despechugábamos hace poco la autobiografía de Stephen Pearcy, cantante de Ratt, y nos vino a la memoria la que el batería Bobby Blotzer había publicado en 2010, por lo que nos sumergimos en la tarea de contrastar puntos de vista y de conocer más acerca del guitarrista Robbin Crosby.

Frente a Pearcy, Blotzer se detiene más en su infancia y menos en los aspectos viciosos de ir de gira; más en la ex que en las groupies; más en los negocios que en las adicciones. Pero eso no significa que nos muestre un camino menos tortuoso: por él nos encontramos los desencuentros con Don Dokken, WASP y Quiet Riot; las novias trepas; la supervivencia de un rockero sin grupo; la muerte de cáncer de su madre; el robo de su coche; y las detenciones de la policía.

Y, ¿realmente nos cuenta Blotzer lo que apunta en su subtítulo, cosas que no deberíamos saber? Al menos no tiene muchos pelos en la lengua al hablar de sus compañeros en el mundo de la música, ni particularmente de Ratt, a los que confiesa que le une una relación de amor-odio. Del que mejor habla es de Crosby, al que describe como el más sensato, el más educado y con un temperamento templado (página 173) y que siempre estaba dispuesto a hacer cosas por los demás. Del que peor, probablemente, del bajista Juan Croucier, -“sólo está interesado en sí mismo (…) Es un mercenario de venta al mejor postor” (página 90)-, aunque sus relaciones con el “rockstar” Pearcy y con el guitarrista Warren DeMartini tampoco son sencillas –la tendencia de DeMartini a rechazar trabajos le pone de los nervios; de hecho, siempre se la guardarán por haber rechazado participar en la banda sonora de Top Gun-. En su opinión, Ratt se han movido muy por debajo de su nivel, y hubieran podido conseguir más cosas si hubieran estado centrados. “Éramos una banda con mucho talento y determinación, pero con un ego caníbal y auto-desprecio, con tanta mala suerte, que casi no podía sostenerse después de cinco discos de multiplatino seguidos”, ilustra en la página VI.

«Podríamos definir el libro de Bobby Blotzer como una bofetada de realidad para todo aquel que aspire a vivir de la música»

Podríamos definir el libro de Bobby Blotzer como una bofetada de realidad para todo aquel que aspire a vivir de la música. Lleno de grandes momentos en yate con amigos como Mötley Crüe y Def Leppard, sesiones de golf, paseos en deportivo, y casas con piscina, pero también de facturas pendientes cuando el teléfono deja de sonar. “Una de las mejores lecciones que puedo enseñar de ser una estrella del rock es esta: ¡prepárate! Porque un día el teléfono deja de sonar y el dinero se acaba. Si no estás preparado, te dará por el saco” (página 224). Esto parece estimular el hombre de negocios en el batería, que monta un negocio de flores, otro de máquinas expendedoras, que es limpiador al vapor e incluso se convierte en agente de la propiedad. “¿Soy una estrella del rock que limpia al vapor o soy un limpiador al vapor que solía ser una estrella del rock? Es una línea jodidamente estrecha, tío. Créeme.” (Página 233). De la misma forma, advierte sobre los peligros de firmar lo primero que se presente. “Como muchas bandas jóvenes, estábamos tan ansiosos que firmamos un contrato de mierda. De nuestro EP le pertenecía todo a nuestro manager” (página 88). Asimismo comenta cómo se organizan los shows y los gastos que comportan y cómo se pueden tocar ante 15.000 personas con el tobillo hinchado y muriéndose de dolor por no decepcionar a los fans y no perder montones de dinero.

Y también una advertencia para reconocer a primera vista a aquellas mujeres que rondan con las pretensiones de conseguirse una vida a su costa. “Siempre estaba caliente. Si era una chica, iba a darle una oportunidad, y mis estándares no eran muy complicados”, comenta en la página 29, sobre su adolescencia. “En mi experiencia, si nada sucede en tu dormitorio, hay probabilidades de que esté sucediendo en algún otro” (página 326). Añádele que siempre montan broncas cuando no se salen con la suya.

“Cuando tienes tiempo y dinero, te garantizo que descubrirás tus vicios”. Los suyos son el golf y las carreras de coches.

“Cuando tienes tiempo y dinero, te garantizo que descubrirás tus vicios”, asegura en la página 183. Los suyos son el golf y las carreras de coches. Y señala que Ratt nunca fue una banda dominada por las drogas y que Robbin abusaba de ellas en la intimidad, que sólo en 1989 comenzaron a percatarse de lo que sucedía. Al contrario de lo que repetidamente ha asegurado Juan en la prensa, Blotzer asegura que intentaron ayudar a Robbin para que se rehabilitara, pero darle más dinero sólo empeoraba la situación (página 308) y que aunque intentaban hablar con él, era bastante elusivo.

Sin relatar sus vivencias con el encanto de Pearcy, Blotzer atrapa por su sinceridad y hasta su tendencia a hablar de más y a la pendencia. Este libro dedicado a “todas las hermosas ex a las que he amado y que me han amado” atrapa desde esta frase: “siéntate y disfruta del libro y aprende una cosa… Blotz te quiere, nena”. ¿Cómo decirle que no?


ENGLISH VERSION

We bared not long ago the autobiography of Stephen Pearcy, singer of Ratt, and it came to mind the one that the drummer Bobby Blotzer had published in 2010, so we got into the matter of contrasting view points and discovering more in full the guitarist Robbin Crosby.

Compared to Pearcy, Blotzer talks more about his teenager years and less about the vices of being on tour; more about the ex than about the groupies; more about business and less about addictions. But doesn’t mean he shows us a less steep road: walking through it we met his disagreements with Don Dokken, WASP and Quiet Riot; the clamber girlfriends; the survival of a rocker without a band; the dead of cáncer of his mother; the stealing of his car; and the arrests by police.

And, does Blotzer really tell us, as he points out in the subtitle, things we shouldn’t know? At least he’s straight as an arrow when referring to his mates in music business, especially when referring to Ratt, to whom he’s attached by a love-hate line. The one who takes the best part it’s Crosby, who it described as the most sensible, well educated and with a cool temperament person(page 173) and the one who was always ready to do anything for anyone. The one who takes the worst it’s bassist Croucier –“he’s only interested in himself (…) He’s a total mercenary in this business, for sale to the highest bidder” (page 90)-, though his relationships with “Rockstar” Pearcy and with guitarrist DeMartini aren’t easier-the tendency of DeMartini to reject jobs make him nervous; in fact the band will always hate him because of having pushed away to be in the soundtrack of Top Gun-. In the opinión of the drummer, Ratt has worked under their capacity,and they could have been bigger achievers if they would had been centred. “(We were) a band with so much talent and drive, yet so much cannibalistic ego and self-deprecation, so much misfortune, that it can barely hold together through five consecutive multi-platinum records” (page VI).

We could define the book from Bobby Blotzer as a slap of truth to everyone with aims to making a living of music. Full of big moments in a yacht with friends such as Mötley Crüe and Def Leppard, golf sessions, drives in sport car, and houses with pool, but with bills to pay when the phone stops ringing. “One of the most valuable lessons I could teach about being a Rockstar is this; PREPARE! Because, one day the phone stops ringing, and the money dries up.If you are not prepared, it will eat your as alive!” (page 224). This seems to estimulate the businessman in him, and he creates a flower business, other of vending machines, becomes steam cleaner and states agent. “Am I a Rockstar that did some steam cleaning, or am I a steam cleaner that used to be a Rockstar? It’s a fine fucking line, my friend. Trust me” (page 233). At once, he warns about signing the first you are handed. “Like so many young bands, we were so eager that we signed a shitty deal. (Management) Basically owned everything on the EP” (page 88). Furthermore, he comments about how the shows were organized and the costs and how it’s posible to play in front of 15.000 people with your ankle as a balloon and dying of pain not to dissapoint fans and not to lose tons of money.

And there’s also a warning to recognize at first sight those women who want to make a living on you. “I was always horned out. If it was a female, I was going to give it a once over, and my standards weren’t usually so complicated”, says on page 29, over his teenager years. “In my experience, if something is not happening in the bedroom at home, then chances are it’s happening somewhere else” (page 326). And they start a fight if they can’t get their way.

“When you have time and money, I guarantee you’ll discover your vices”, assures on page 183. His are golf and race cars. And he remarks that Ratt was never a band ruled by drugs and that Crosby abused them in his private moments, and that it was only on 1989 when they began to notice what was happening. Contradicting what Croucier has told several times to press, Blotzer says that they tried to help Crosby so that he rehabilitated, but giving him more money only would have worsened the situation (page 308) and that though they tried to talk to him, he has quite elusive regarding this matter.

Without telling his experiences with the charms of Pearcy, Blotzer seduces with his sincerity and his tendency to be a big mouth and to get into trouble. This book it’s dedicated to “all the beautiful ex that I have loved and that have loved me” and catches you since this line: “sit back, enjoy the book and know one thing… Blotz loves you, baby”. How can you tell no?

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