La autobiografía de Gordon Ramsay, 'Humble Pie'

La autobiografía de Gordon Ramsay, ‘Humble Pie’

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Titulo: Gordon Ramsay:My Autobiography, Humble Pie
Autor: Gordon Ramsay
Editorial: Harper
Año: 2007
Paginas: 332

El británico Gordon Ramsay es uno de los chefs más reputados, con tres estrellas Michelín, más de una docena de restaurantes repartidos por el mundo, y estrella mediática sobre todo por su programa Hell’s Kitchen, y todo esto antes de los 40 años.

De él conocemos su mal genio, su cabezonería y su determinación, pero no su infeliz infancia, su carrera frustrada como futbolista, la adicción a las drogas de su hermano, y la cocina como tabla de salvación. Este libro trata sobre ello.

“Soy tan decidido como nadie que hayas conocido. No puedo estarme quieto. Las vacaciones son imposibles para mí”, advierte en la página 10.

¿Es una carrera en la cocina un paseo por Disneylandia? Ramsay desvela sus trucos de cómo decidió no acomodarse e ir de chef súper estrella porque es la forma de no aprender, y trabajó con los mejores, aunque eso supusiera tener que aguantar maratonianas jornadas de trabajo –simultanear trabajo en restaurantes-y abundante maltrato, como platos volando a la menor contrariedad o salarios ínfimos. Se fue a Paris porque consideró que era donde se aprende a cocinar –asegura que en Gran Bretaña no hay tradición culinaria-e incluso fue cocinero personal en un yate de unos millonarios.

Todo por conseguir su sueño: tener su propio restaurante en Londres. En 2001 consigue ser el primer restaurante británico que tiene tres estrellas Michelín; por la misma época, comienza a colaborar con Claridge’s y luego con el Savoy.

Pero, ¿hay piedras en el camino del éxito? Sí. Reconoce dos grandes fracasos: sus restaurantes Teatro y Amaryllis. Atribuye el del primero a que los dueños tenían una relación tormentosa entre ellos y no gestionaban bien a su equipo y el del segundo a que el tipo de restaurante no encajaba con la idiosincrasia de la zona, demasiado sofisticado “en la tierra del Mars y de la Nutella” (página 202).

En mayo de 2003 aparece muerto el cocinero principal de su restaurante más importante, Royal Hospital Road, con el que había estado cenando la noche anterior.

“Como a mí, su pasado le dejó con una intensa necesidad de aprobación y una capacidad maravillosa de trabajar duro”, explica en la página 210.

El padre de Ramsay solía pegarles con el cinturón, maltrataba a su madre, se gastaba todo su dinero en él mientras que ellos vivían de la caridad y no duraba en ningún trabajo por su temperamento, por lo que tenían que mudarse constantemente. El cocinero tuvo que emanciparse a los 16 años. Su pasión era el futbol, pero varias lesiones impidieron que pudiera dedicarse a ello y por la época se despertó su interéspor la cocina. Según una idea muy popular en el Reino Unido de la época, los que se dedicaban a la cocina eran gays, y su padre lo pensaba más que ninguno.

Se descubrió que la muerte de su cocinero se debía al uso de drogas y la prensa señaló que su frenético ritmo de trabajo obligaba a su personal a tomar drogas y esto indignó al cocinero, que decidió mostrarse más antidrogas que nunca: nadie que tomara drogas entraba en su cocina.

Su particular tormento era su hermano Ronnie, heroinómano desde los 21 años, y capaz de cualquier cosa, incluso dar información sobre su hermano en los tabloides o colar un ácido en su té para ver cómo reacciona.

Pero, ¿se ha dejado el chef Ramsay pervertir por la fama? A sus cuatro hijos les dice que la vida se basa en el trabajo duro y como no quiere malcriarlos, sólo les deja comer en su restaurante más family friendly y el día de Navidad, cuando ha de preparar el menú para su restaurante principal, tiene a los niños comiendo un sándwich porque no va a decirles a su equipo que preparen un menú a niños de 8 años (página 247).

Ramsay no lamenta nada, aunque ciertas ocasiones como los funerales, la asistencia a los partos, o cambiar pañales le superan y puede ser muy bocazas cuando habla de las mujeres –aunque reconoce que cuando una mujer manda en la cocina hay más disciplina porque los hombres se sienten avergonzados de que una mujer les llame la atención- y agradece haber tenido oportunidades como poder jugar un partido de futbol para Unicef o de servir comida a las tropas en Afganistán.

¿Se encuentra satisfecho? No, siempre puede conseguirse más y en la cocina nadie puede acomodarse, tiene que mantener las estrellas y abrir nuevos horizontes.

Humble Pie es el retrato de cómo se puede alcanzar los sueños cuando se pelea por ellos con garras y con dientes y de cómo hay que mantenerse siempre a flote y con los pies en la tierra cuando aparece la tentación de la vida despreocupada. Ramsay aparece como una inspiración como cocinero y como gurú vital y nos acerca sus vivencias con un tono personal y ameno: directo, sin tapujos e impertinente.


ENGLISH VERSION

The British Gordon Ramsay is one of the most reputed chefs, with three Michelin stars, more than a dozen restaurants worldwide and a mediatic star overall with his program Hell’s Kitchen, and all that before being 40.

From him, we know his bad temper, his stubborness, and his drive, but not his unhappy childhood, his failed career as footballer, the drug addiction of his brother, and the kitchen as his salvation. This book is about it.

“I’m as driven as any many you’ll ever meet. I can’t ever sit still. Holidays are impossible” (page 10).

Is his career in the kitchen a walk in Disneyland? Ramsay reveals his tricks of how he didn’t put up with being a superstar chef because that’s the way not to learn and he worked for the best, even if it took to work non endlessly –being in some restaurants at once- and many mistreat, as verbal abuse and pans flying or small salaries. He went to

Paris because he thought that’s where you learn to cook –assures that in Great Britain there is no cooking tradition- and even he was personal chef in the yacht of some millionaires. Everything for achieving the dream: having his own restaurant in London. On 2001 he had the first British restaurant to won three Michelin stars: about the same period, he starts collaborating with Claridge’s and then with the Savoy.

But, are there stones in the road to success? Yes. He admits two big failures: his restaurants Teatro and Amaryllis. He considers that the first failed because the owners had a very stormy relationship and they didn’t run well the workers and in the second, that the type of restaurant didn’t fit in the zone, too sophisticated “in the land of Mars and Nutella” (page 202).

On May 2003, the head chef of his restaurant Royal Hospital Road was found dead. He had been having dinner with him the night before.

“Like me, his story had left him with an intense need for approval and an amazing capacity for hard work” (page 210)

The father of Ramsay used to punish them with the belt, mistreated her mother, and wasted all his money on himself whereas his family had to live on charity and didn’t last in any job because of his temper, so they had to move constantly. The chef had to get his own place when he was 16. Football was his passion, but several injuries forced him to quit and that was the time when his passion for cooking awakened. A popular idea in the United Kingdom of the time was that every man that cooked was gay and his father was one of the most passionate defendants of the idea.

It was discovered that the dead of his chef was related to drug use and the media accused him of imposing such a frenetic work rhythm that can only be followed by using drugs. This enraged the chef, that decided to show, more than ever, his disapproval of drugs: nobody that was taking drugs would be part of his team.

His personal nightmare was his brother Ronnie, heroin addict since 21 and able of anything, even of talking to tabloids about his brother or to put acid on his tea to watch how he reacted.

But, has chef Ramsay allowed himself to be pampered by fame? To his four children he told that life is about hard work and as he doesn’t want to spoil them, only allow them to eat in his more family friendly restaurant and on Christmas day, when he has to prepare the menú for the main restaurant, the kids have a sándwich because he’s not going to order his team to make a menú for children of 8 years old (page 247).

Ramsay has no regrets, but certain ocassions as funerals, birth giving, and changing nappies overcome him and he can be very big mouth about women –though he admits that when a woman rules the kitchen there is more discipline because men feel embarrassed about being told off by a woman- and thanks opportunities like being able to play a football match for Unicef or of serving food to the troops in Afganistan.

Has he had enough? Not at all, he can always get more and in the cooking world nobody can sit on his ass, he has to keep his stars and open new horizons.

Humble Pie is the portrait of how dreams can come true when you fight for them with teeth and nails and how you have to keep on floating and with your feeth on the ground when the opportunity of easy life arises. Ramsay shows as an inspiration as a cook and as life guru and tell us his experiences with a personal and entertaining tone: straight, without hiding anything and a bit cheeky.

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