'Relentless: The Memoir' de Yngwie Malmsteen

‘Relentless: The Memoir’ de Yngwie Malmsteen

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

Título: Relentless
Autor: Yngwie Malmsteen
Editorial: Wiley
Año: 2013
Páginas: 274

“¿Quieres ser una famosa estrella del rock o quieres ser un gran músico? Para ser una estrella del rock no necesitas tener talento, sólo ser muy afortunado, pero ser un músico increíble requiere sacrificio y dedicación, lo que significa que necesitas a otra persona que te lleve el apartado del negocio”, señala Malmsteen en la página 185.

El sueco Yngwie Malmsteen es no sólo uno de los héroes de la guitarra más famosos de los últimos 30 años, si no una de las figuras más polémicas; por sus siempre jugosas declaraciones, se le ha acusado de prepotente y de egocéntrico. Este libro recorre el camino del jovencito con nombre poco común –es el nombre antiguo de Frej, el dios de la fertilidad, del sexo y del amor- que en la uniforme Suecia de los 70 decide destacar y hasta el de la superestrella con estudio y sello propios que imparte clinics. Este libro recorre el perfeccionamiento de un músico nato mientras que lucha con el lado oscuro: management desastrosos, una escena basada en la fiesta extrema, matrimonios diabólicos, y un accidente de coche que pudo sepultar su carrera.

“Cuando miro a los chicos de las bandas actuales que tienen la edad que yo tenía (22 años), musicalmente son bebés, como niños jugueteando”, asegura en la página 127, respondiendo a que siempre se le ha comentado que su música siempre ha adelantaba a su edad.

Con 15 años dejó la escuela, fue aprendiz de luthier –donde no duró mucho- y luego fue al conservatorio. A los 17 años se independizó en el edificio de su abuela y usaba el estudio de grabación de su abuelo para hacer maquetas y repartirlas. En 1980, tras su participación en un festival local, aparece en la portada de Aftonbladet y Expressen –los dos periódicos más importantes de Suecia-y llaman a su grupo los Deep Purple de Estocolmo. Conquistado su país, le apetece salir fuera: se le ocurre ir a Londres, de donde procedían sus bandas favoritas, pero le recomiendan Los Ángeles. Son principios de los 80, se va con lo puesto, pensando que volverá enseguida; regresa en 3 años.

Cuando comienza a destacar, descubre que su despreocupada forma de expresarse así como su pasión por el ocultismo causa estupor en la prensa norteamericana y lo convierten en el chico malo; ellos ponen la mecha, y él la enciende. Asegura que parte de la visión que se tiene sobre él se debe a la tergiversación de sus palabras y que con el tiempo aprendió a expresarse con menor sinceridad. El no relacionarse con sus fans después del concierto le cultiva imagen de divo; él asegura que prefiere evitarlo para mantener la mística de lo desconocido y que no se les caiga el héroe que acaban de ver sobre el escenario.

Pero, ¿qué hay de realidad en estas afirmaciones? Reconoce que dos de sus amigos eran muy malas influencias y que cuando se reunían, todo podía suceder, desde ensayos a las 3 de la mañana a tirar huevos a las casas de los vecinos. La fiesta, común en la escena, se descontroló en 1985 y 1986, con hoteles y camerinos destrozados, y accidentes de coche, engrasados con abundante alcohol y mujeres.

Sin embargo, la música no se resintió. “Si no puedo impresionarme a mí mismo, no es lo bastante bueno”, apunta como lema para mejorar como músico. Con respecto a su banda, concreta en la página 246: “se contrata a los músicos para que toquen la música que el compositor escribe como él determina” como lo hacía Mozart y añade que después de superar su etapa de excesos, no quiere a nadie que se presente borracho o drogado porque es poco profesional. De hecho, en una foto de 2008, con su amigo DIO, sale con una Coca Cola light.

«Relentless: The Memoir se acerca a la figura del guitarrista con sus propias palabras, a su historia y a su arte. Un personaje muy definido desde la infancia, que piensa y actúa en grande.»

Y la música era tan importante, que se despreocupó totalmente de sus finanzas, tanto, que cuando las miró, tenía 18 dólares a su nombre. “Sé que en general, los managers en la industria de la música tienen la mala reputación de ser sanguijuelas por exprimir a la gente”, reconoce en la página 179, pero tuvo que pasar por dos malas experiencias para quedar escarmentado, dos managers que vivían como súper estrellas cuando sólo le tenían a él como cliente. Ahora prefiere que todo quede en casa y que se lo lleve su mujer, quien, deduce, no va a actuar contra los intereses de la familia. ¿Acierta con su teoría, después de relatar las experiencias infernales con sus ex, a las que define como groupies y, una de ella, particularmente adicta a chocar sus coches?

¿Prepotencia o cabezonería? Cuando tuvo un accidente de coche por conducir borracho, le advirtieron que quizá no podría volver a tocar y él aseguró que aquella no era una opción: el chaval de 12 años que había practicado entre 8 y 12 horas diarias no iba a admitir la derrota. ¿Chulería o amante de la belleza? Amante de los Ferrari y de los Rolex, en los que elige cada detalle. ¿Megalomanía o brillantez? No nos imaginamos a Malmsteen sin su pila de Marshalls, sus Fender Stratocaster -de las que tiene su propio diseño-, y su máquina de humo; él afirma que es la única forma de que su música suene como él quiere.

Relentless: The Memoir se acerca a la figura del guitarrista con sus propias palabras, a su historia y a su arte. Un personaje muy definido desde la infancia, que piensa y actúa en grande, que se rebela ante las convenciones y que carece de miedo, que sigue su propio camino. “Pone todo lo que es –sin excusas ni disculpas-en cada nota y sonido que hace en su guitarra”, resume Joe Satriani, en el prólogo. Te guste o no, añado.


ENGLISH VERSION

“Do you want to be a famous rock star, or do you want to be a great musician? To be a rock star often doesn’t take any talent at all –it just takes being lucky. But to become an amazing musician takes sacrifice and dedication,which means you must have someone else to run the business end of your career”, remarks Malmsteen on the page 185.

The Swedish Yngwie Malmsteen is not only one of the most famous guitar heroes of the last 30 years, but one of the most notorious ones; due to his always juicy words, he has been accused of prepotence and egocentrism. This book leads from the youngster of uncommon name –is the old name of Frej, the god of fertility, of sex and of love- that in the flat Sweden of the 70s decides to stand out to the superstar with his own recording studio and record company that makes clinics. This book runs from the self improving of a born musician that at once fights the dark side: terrible managements, a scene based on partying hard, diabolic matrimonies, and a car accident that was in the point of burying his career.

Being 15, he left school and was learning to become a luthier –he didn’t last long- and then went to the music school. At 17, he moved to the building owned by his grandmother and used the recording studio of his grandfather for recording demos and share them. On 1980, after playing on a local festival, appears on the cover of Aftonbladet and Expressen –the most important newspapers on Sweden- and label them the Deep Purple from Stockholm. After conquering his country, he wants to travel Europe: he thinks about going to London, -as that was the city where his favourite bands came from-, but he’s recommended to go to Los Angeles. It’s the early 80s, he takes almost not luggage, thinking he would be back soon: he spent there 3 years.

When he begins to outstands, he discovers that his uncaring way of expressing himself as well as his passion for dark magic scandalizes American press and label him as the bad guy; they put the wick and he gives it light. He insists on that part how people saw him depended on the distortion of his words and that with time he learned to talk with less sincerety. Not hanging out with his fans after the concert makes him look like a prima donna: he says that he prefers to avoid it so that people knows the less about him not to change his stage persona.

But, how true are these speculations of he being a bad guy? He admits that two of his friends were very bad influences and that when they came together, everything could happen, from rehearsals at 3 am to throwing eggs to the neighbour’s houses. The party, so common in the scene, spinned out of control in 1985 and 1986, with hotels and backstages thrashed, and car wrecks, fueled with litres of alcohol and many women.

However, his music didn’t suffer. “If I can’t impress myself, it’s not good enough”, remarks as his motto to improve as musician. Talking about his band, he specifies on page 246: “the musicians are hired to play the music written by the composer in the way he dictates” as Mozart did and adds that after putting an end to the party times, he doesn’t want somebody drunk or high because is highly unprofessional. In fact, in a picture of 2008, with his friend DIO, he’s holding a Diet Coke.

And he considered the music so important that he didn’t have an eye on his finnances until he discovered he had 18 dollars to his name. “I knew that in general, managers in the music industry had a bad reputation for being slimebags and for screwing people over”, admits on page 174, but he had to go through two bad experiences for learning the hard way, two managers that lived the high life when he was his only client.

Nowadays he prefers that everything stays home and that’s why it’s commanded by his wife, who, he deduces, won’t go against the family interests. Is he right, after telling two marriages from hell, with women he defines as groupies, and one of them, who was particularly addicted to crash his cars?

Arrogance or stubbordness? When he had a car accident because of drunk driving, he was warned that there was the risk of being unable to play again and he decided that was not an option: the guy that being 12 had rehearsed between 8 and 12 hours a day wasn’t going to admit defeat. Boasty or beauty lover? Lover of Ferrari and Rolex, for which he chooses every detail. Megalomania or brilliance? We can’t imagine Malmsteen without his column of Marshalls, his Fender Stratocaster –even he has his own model-and his smoke machine; he assures that’s the only way to achieve that his music sounds as pictured in his mind.

Relentless: The Memoir makes a close up to the character of the guitarist with his own words and Art. A very defined character since the childhood, that thinks and plays big, that rebels against convention and that’s fearless, that goes his own way. “He puts all he is –no excuses, no apologies-into every note and every sound he makes on his guitar”, sums ups Joe Satriani, in the foreword. Whether you like him or not, I add.

PUBLICIDAD

También te puede interesar...

Comentarios