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Crítica de H.E.A.T., ‘Tearing Down The Walls’

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Desde su debut, a los chicos de Upplands Väsby se les ha relacionado con los aviones, por sus portadas, por sus intros y seguramente también por la cercanía al aeropuerto de Arlanda. Los aeropuertos y los aviones pueden ser metáforas sobre los sueños y siendo poco más que unos adolescentes, estos olmienses se nos presentaron prometiendo a manos llenas. Y cuando se promete tanto, se crean expectativas.

H.E.A.T.‘ (2008) era un vuelo en primera clase, con langosta y Dom Perignon servidos por un azafato de desplegable. Su continuación, ‘Freedom Rock‘ (2010), otro vuelo de primera, con el añadido de un lote de La Mer, un surtido Godiva, y masaje podal por parte de los integrantes del grupo. Estos chavalitos imberbes ofrecían rock de banda sonora que hacía tu corazoncito palpitar como en el primer encuentro sexual. Cualquiera de ellos te componía un temazo que te dejaba temblando, desde el’ We Are Going To Make It‘ del batería Crash al ‘Castaway‘ del héroe de la guitarra Rivers. Su calor nos abrasaba sin necesidad de tatuarnos en los oídos su tema ‘Feel The Heat‘. Si querías sentirte de puta madre, escuchabas a esta banda medicina. La banda sonora de los sueños los llamé. ¿Se deja alguna vez de soñar?

En el vuelo hacia las estrellas, el comandante de la nave, el cantante Kenny Leckremo, descendió en alguna escala y le relevó el ídolo del pop Erik Grönwall. ¿Llevaba el rubio nórdico las horas de vuelo necesarias para pilotar la nave?

«H.E.A.T ha de ser absolutamente H.E.A.T. Si no se produce ese cambio mental, compondrán más discos perfectamente prescindibles como este, sin himnos»

Address The Nation‘ (2013) fue el tercer despegue, ya en clase turista, aunque con maleta de 23 kg y sándwich Wasa y jordgubbssaft incluidos. Un acercamiento al pop-rock comercial con todavía momentos sublimes como ‘Breakin’ The Silence‘ –con una base rítmica adictiva- ‘Livin’ On The Run‘ –con unos teclados y unos vocales enmudecedores-, ‘In&Out Of Trouble‘ –con saxo y un Grönwall etiqueta negra- y Downtown –con ecos Survivor-, pero con cierta decadencia, como los comienzos por la obsesión por sonar a Bon Jovi, los compositores externos, libreto inadecuado -¿blanco new age?- y fotos promocionales para Bravo. ¿Desde cuándo el rock no ensucia?

Antes del cuarto viaje, el guitarrista Dave Dalone se apea en otra escala. ¿Podrá la banda sobrevivir a la pérdida de dos tercios del trío compositor principal? Ahora como quinteto, ¿hacia dónde se encaminará su sonido?

¿Qué podíamos esperar de ‘Tearing Down The Walls‘? El EP de anticipo, ‘A Shot Of Redemption‘, me hacía temer un mar de turbulencias: un innecesario refrito acústico de ‘In&Out Of Trouble‘ –como mucho, para tema extra de un edición especial del disco-; una versión barraquera de ‘She’s Like The Wind‘ de Patrick Swayze –musicalmente aceptable aunque no impresionante, pero vocalmente Grönwall no encuentra la voz narrativa que requiere una canción tristísima y llena de matices; ¿la chica te deja porque está fuera de tu alcance y tú te mueres por ella y te pones a gritar en plan barraquero “oiga oiga que la chica me ha dejado”…? Casi parece que le alivia-; el deprimente single ‘A Shot Of Redemption‘- ¿desde cuándo son una banda triste?-; y el rayo de luz de ‘Under Your Skin‘, factura clásica H.E.A.T., con una base del KISS más discotequero, una evolución de lo mejor de ‘Address The Nation’.

El cuarto viaje, ‘Tearing Down The Walls‘, es un nuevo viaje en clase turista, pero en avión liliputiense, sin equipaje incluido, con asientos en los que apenas cabe el culo y donde no puedes estirar las piernas, sin nada para leer y donde si quieres tomar algo, tiras de la carísima carta en la que lo mejor es el agua del grifo y los cacahuetes revenidos. Es mantener cerca la bolsa de papel por riesgo a hiperventilar, y lamentar profundamente no haber traído tu peluche preferido para estrujarlo, porque lo primero que se te pasa por la cabeza es “mamá vamos a morir”.

«¿Qué rescato? ‘All The Nights’, un tema en el que el frontman se desnuda junto al piano (…) y ‘We Will Never Die’, tema de factura clásica co-escrito junto a Dave Dalone, una bonita oda al amor, comparable a temas como ‘Stay o Too Far On The Wild Side’

¿Por dónde empiezo? Una sucesión de golpes sonoros que no sé cómo encajar, más allá del reflujo a Bon Jovi ochentero y a los Crashdiet catárticos del segundo disco, añadida la publicidad subliminal de venderlos como los nuevos Europe –ved encarte publicitario, a qué os recuerdan las guitarras-, me hacen mantener la sal de frutas en el asiento delantero. El disco me deja tan fría como el planeta Hoth, donde me temo que nos hemos estrellado después de entrar en barrena; es reseñable cuando uno de los puntos fuertes de la banda ha sido siempre la gran carga emotiva. ¿Los han lobotomizado? ¿Ellos son el espectáculo de maniquíes de los que habla su segundo single? Me evocan a unos Duran Duran del vídeo de ‘My Own Way’ que, sentados en los pasillos, hicieran una competición de duritos con cualquier banda underground sueca de hard rock a ver quién es capaz de esnifar más peta zeta sin lagrimear.

¿Qué rescato? ‘All The Nights‘, un tema en el que el frontman se desnuda junto al piano es lo más sincero que encuentro –se limita a lo básico y lo borda- y ‘We Will Never Die‘, tema de factura clásica co-escrito junto a Dave Dalone, una bonita oda al amor, comparable a temas como ‘Stay o Too Far On The Wild Side‘, con una base que me remite por momentos al Black Velvet de Alannah Myles y una guitarra tan expresiva como en ‘Cry‘.

Emergency‘ y ‘Eye For An Eye‘ son lo siguiente mejor en la lista, sin ser nada excepcional: ‘Emergency’, una canción de amor ansioso algo recargada en algunos pasajes rítmicos y ‘Eye For An Eye’, sobre la escasa utilidad de la venganza con chiclosos “eye for an eye” y “ooh ooh” por los que merecen una colleja cada uno de ellos. ‘Point Of No Return‘ gana con las escuchas –al principio la intro de 1.42 se hace eterna-y es uno de los temas más duritos del disco con el que un vocalista como Nils Molin de Dynazty podría hacer maravillas pero que con Grönwall se queda corto, en un quiero y no puedo.

Inferno‘ comienza con fuerza pero luego pierde fuelle. La termina a hundir que sea la cumbre del postureo lírico –lindezas como estas nos sueltan: “una parte de mí bebe Chardonnay (…) otra toma éxtasis” y “me gusta beber y masturbarme”. Guau, qué chico tan duro, se merece unos azotes con una manopla de bebé… ‘Tearing Down The Walls’ habla sobre el encuentro con el público, lo bueno y lo malo, pero suena demasiado trillada, como ‘Falling Down‘ en el disco anterior. ¿Por qué repetir algo que ya se ha escuchado miles de veces?

«Si se centran y son exigentes consigo mismos, si recuperan el hambre y se trazan un plan claro de hacia dónde quieren llegar con las virtudes que tienen, pasarán a la Historia en letras mayúsculas»

Después comienza el descenso a los infiernos sin la manita de Dante: los irritantes teclados ‘Oops I Did It Again’ de Britney Spears en ‘Mannequin Show‘ –sí, puedo imaginarme a Jona Tee con dos coletas y uniforme de colegiala- y siguiendo con los colegios de pago, los espantosos coros de de ‘Laughing At Tomorrow‘. No repetimos lo que ya comentamos de ‘A Shot Of Redemption’ y no nos detenemos demasiado el refrito recalentado de ‘Enemy In Me’, otra oda al postureo. El tema extra de la edición japonesa siempre suele ofrecer esperanza, pero en este caso ‘Shame‘, te da ganas de abrir la salida de emergencia y lanzarte al vacío, haya gravedad o no o te devore una criatura interespacial. ¿Bon Jovi otra vez? ¿Estaban Bon Jovi de vacaciones y necesitaban sustitutos?

H.E.A.T. es una banda de gran talento, como quedó demostrado en los tres primeros discos: buenos compositores y con una capacidad para emocionar que pocas bandas y menos tan jóvenes tienen; no se merecen la mediocridad de este disco. No es tan sencillo evolucionar de golpe del sonido que tenían al actual y hacerlo creíble. No basta con vestirse de Skid Row y cantar “soy malo soy malo porque bebo la leche del envase y no reciclo”; no se puede hablar de conflicto sin sentir el conflicto; no se puede hablar de transgresión cuando a tu lado Pikachu es Nikki Sixx; no se puede hablar de que estás caliente cuando cantas con el candor de una canción de los 50. ¿Cómo puede mirar Grönwall como mira y hablar como habla y no transmitir ese fuego cuando canta temas de este tipo? ¿Dónde lo esconde, en sus Bjorn Börg?

Artísticamente el libreto es el más chulo que han tenido: los dibujos de Vitaly S Alexius y las fotos de Gustaf Sandholm Andersson se adaptan muy bien a la temática, pero la líricamente está tratada de una manera muy superficial, como si buscaran evitar la advertencia paterna o no sintieran lo que escriben. Cuando van de chulitos, el muro se les cae encima, pero cuando se ponen tiernos, a Grönwall no sólo le darías tu corazón, si no también parte de tus pulmones: es Romeo, es Werther, es Valmont.

«Si no les valía el sonido que tenían, que busquen otro sonido H.E.A.T. Ni los nuevos Bon Jovi, ni los nuevos Europe, ni los nuevos Crashdiet»

Si se centran y son exigentes consigo mismos, si recuperan el hambre y se trazan un plan claro de hacia dónde quieren llegar con las virtudes que tienen, pasarán a la Historia en letras mayúsculas, como intuimos en el primer disco y deseamos con todo nuestro alma; si no, se quedarán en un sucedáneo de otras bandas, en unos guapitos que se mueven por lo que les aconseja su departamento de marketing y la moda del momento.

Ese sería el verdadero derrumbamiento de muros a puñetazos, el de encontrar su propia voz y defenderla hasta el final de su carrera: el sonido H.E.A.T. Si no les valía el que tenían, que busquen otro sonido H.E.A.T. Ni los nuevos Bon Jovi, ni los nuevos Europe, ni los nuevos Crashdiet, ni pollas: H.E.A.T ha de ser absolutamente H.E.A.T. Si no se produce ese cambio mental, compondrán más discos perfectamente prescindibles como este, sin himnos, cuando tienen la capacidad de componer un disco con un 90% mínimo de temazos. Han sido una banda brillante de rock suavecito; si quieren ser más que una banda de hard rock mediocre, deberán descargar toda su artillería: himnos hard rock, vídeos imaginativos aunque sean de bajo presupuesto, equilibrio entre la exposición de los miembros de la banda –como se sobreexponga más a Grönwall, se le churrusca; Erik Gronwäll’s band no, gracias-, fotos que verdaderamente capten el alma y no clichés; y directos más brutales –decentes no es suficiente-. H.E.A.T han de sudar más, aunque luego se les dé toallitas calientes japonesas.

Cuando se promete mucho, se crean expectativas que hay que cumplir. O se cumplen, o te quedas en un chico picante.

En directo han mejorado brutalmente, ¿para cuándo un disco de hard rock igual de brutal?

[Rating:4/10]


ENGLISH VERSION

Since their debut, the guys of Upplands Väsby have been related to planes, because of their covers, because of their intros, and surely too because of the proximity of the airport of Arlanda. Airports and planes can be the metaphors of dreams and being no more than some teenagers, these fellows from Stockholm introduced themselves promising the big deal. And when you promise that much, then big expectations follow.

H.E.A.T.‘ (2008) was a flight in First Class, with lobster and Dom Perignon served by an air host starring in Playgirl. Their follow up, Freedom Rock (2010), was another First Class flight, adding a set of La Mer, an assortment of Godiva, and feet massage by band members. These beardless youngsters offered a soundtrack rock that made your heart beat like in the first sexual intercourse. Any of them could write an anthem that left you shaking, from the ‘We Are Going To Make It‘ of the drummer Crash to the ‘Castaway‘ of the guitar hero Rivers. Their heat burned our flesh without having to be tattooed in our ears their song Feel The Heat. If you wanted to feel superb, you listened to this medicine band. The soundtrack of dreams, I called them. Do you ever stop dreaming?

In their flight to the stars, the commander, singer Kenny Leckremo, landed in some stop and was replaced by the pop idol Erik Grönwall. Had the blonde flied enough hours to pilot that plane?

«H.E.A.T. must be absolutely H.E.A.T.. If they don’t change their mind set, they will write more disposable records as this, without anthems, when they have the ability to write a 90% of anthems»

Address The Nation‘ (2013) was the third take off, this time in Tourist Class, though including one piece of luggage of 23 kg and a Wasa sándwich and a jordgubbssaft. An approaching to the commercial pop-rock, still with sublime moments as ‘Breakin’ The Silence‘ –with an addictive rhythm section- ‘Livin’ On The Run‘ –with some keyboards and vocals that made you stay silent-, ‘In&Out Of Trouble‘ –with black label sax and Grönwall- and Downtown –echoing Survivor-, but declining, with the beginning of the obsession for sounding like Bon Jovi, the external writers, inadequate booklet -white new age?- and promo shots for Bravo. Since when rock doesn’t get you dirty?

Before the fourth trip, guitarist Dave Dalone gets off in another stop. Could the band survive the loss of two thirds of their main writing team? Now as a quintet, how would they sound like?

What could we expect of ‘Tearing Down The Walls‘? The advance EP, ‘A Shot Of Redemption‘, made me fear turbulences: an unnecessary acoustic rehash of ‘In&Out Of Trouble‘ –it could had been saved as a bonus track for a special edition of the album-; a fairground cover of ‘She’s Like The Wind‘ of Patrick Swayze –musically acceptable, not impressive; but vocally Grönwall can’t find the narrative voice that demands a song so sad and with so many shades; the girl leaves him because she’s out of his league, he dies for her and he begins to shout like if he was in the fairground “attention attention she has left me”…? It seems as if he was relieved-; the depressing single ‘A Shot Of Redemption‘- since when they are a sad band?-; and the ray of light of ‘Under Your Skin‘, the classic H.E.A.T, with a base of the more disco KISS, an evolution of the best of ‘Address The Nation’.

The fourth trip, ‘Tearing Down The Walls‘, is a new ticket in Tourist Class, but in a wee plane, no luggage included, with seats in which you can hardly fit your bottom and where you can’t stretch your legs, with nothing to read and where if you want to eat or drink, you pay in blood for tap water and tempering peanuts as the delicatessen. It’s to keep the paper bag close fearing to hyperventilate and to deeply lament not to have your favourite plush to squeeze it, because first thing on your brain is “I want my mummy, we are going to die”.

«What do I save? ‘All The Nights’, a song in which the frontman undresses in front of the piano (…) and ‘We Will Never Die’, classic writing with Dave Dalone, a beautiful love ode, that could be compared to songs as ‘Stay’ or ‘Too Far On The Wild Side’

Where do I begin? It’s a string of sound blows that I don’t know how to dodge: the regurgitation of the 80s Bon Jovi and the cathartic Crashdiet of the second record, the subliminal advertising of selling them as the new Europe –look at the insert, to the guitars- makes me keep the Eno close. The record leaves me as cold as Hoth planet, where I’m afraid we had landed after going into auger; it’s to keep in mind when one of the strong points of the band has always been their moving capacity. Have they been lobotimized? Are they the mannequin show their second single is about? They evoke the Duran Duran of the video ‘My Own Way‘ that, seated on the corridors, challenge the toughest one of the two bands, with any hardrock underground Swedish band to see who can snort more peta zeta without being tearful.

What do I save? ‘All The Nights‘, a song in which the frontman undresses in front of the piano it’s the more sincere part –he goes basic and rocks- and ‘We Will Never Die‘, classic writing with Dave Dalone, a beautiful love ode, that could be compared to songs as ‘Stay’ or ‘Too Far On The Wild Side’, with a rhythm section that sends you back to Black Velvet of Alannah Myles and a guitar so expressive as in ‘Cry‘.

Emergency‘ and ‘Eye For An Eye‘ are the second best in the list, but nothing exceptional: ‘Emergency’ it’s a song about anxious love it’s too baroque in some rhythm parts and ‘Eye For An Eye’ it’s about the futility of revenge with some sticky “eye for an eye” and “ooh ooh” that deserve a slap on the back on the neck for every band member. ‘Point Of No Return‘ gets better the more you listen to it –at first the 1.42 intro seems like forever- and it’s one of the heaviest tracks in the record. A singer like Nils Molin of Dynazty could do great things but Grönwall gets short, he tries and stays in the middle way.

Inferno‘ starts in a promising way but then disappoints. What sinks it the most it’s being the top of lyrics for posers–witticisms as these: “one part of me is drinking Chardonnay (…) another part of me is doing ectasy” and “I like to drink and I masturbate”. Wow, what a tough guy, he deserves some spanking with a baby mitten… ‘Tearing Down The Walls‘ talks about meeting the audience, the good and the bad, but seems a cliché, as Falling Down in the previous record. Why telling again a sttory that’s overheard?

«If they focus and are demanding with themselves, if bring back the hunger and they design their plan for the future with their strong points, they will make History in capital letters»

Then begins the way down to Hell without the helping hand of Dante: the irritating keyboards of ‘Oops I Did It Again’ of Britney Spears in ‘Mannequin Show‘ –yes, I can picture Jona Tee with two pony tails and dressed like a school girl- and following with private schools, the horrifying backing vocals of ‘Laughing At Tomorrow‘. We won’t repeat what we already said about ‘A Shot Of Redemption‘ and we won’t lose much time in the overheated rehash of ‘Enemy In Me‘, another tribute to posers. The bonus of the Japanese edition always brings hope, but this time ‘Shame‘ makes you want to open the emergency exit and jump into the unknown, even if there is no gravity or even if an alien creature devours you. Bon Jovi again? Were Bon Jovi on Holiday and needed some replacement?

H.E.A.T. it’s a very talented band, as the first three records showed: good writers with an ability to move that few bands and overall so young have; they don’t deserve the mediocrity of this record. It’s not that easy to evolve all of a sudden from their previous sound to this and to make it believable. It’s not as simple as to dress like Skid Row and sing “I’m bad to the bone I’m bad to the bone because I drink milk from the bottle and I don’t recycle”; you can’t talk about conflict without feeling the conflict; you can’t talk about transgression when compared to you Pikachu is Nikki Sixx; you can’t tell you are horny when you sing with the candour of the 50s. How can Grönwall look and talk as he does and don’t communicate that fire when he sings these songs? Where does he hide it, his Bjorn Börg?

Artistically the booklet is the most beautiful one ever: the drawings of Vitaly S Alexius and the pictures of Gustaf Sandholm Andersson fit perfectly in the main topic, but lyrically they don’t scratch more than the surface, as if the were trying to avoid parental advisory or as if they didn’t feel what they tell. When they play the boasty type, the wall falls over them, but when they go tender, you’d offer to Grönwall not only your heart but also part of your lungs: he’s Romeo, he’s Werther, he’s Valmont.

«If they were dissatisfied with their previous sound, they’d better quest for another H.E.A.T. sound. Not the new Bon Jovi, not the new Europe, not the new Crashdiet»

If they focus and are demanding with themselves, if bring back the hunger and they design their plan for the future with their strong points, they will make History in capital letters, as we predicted in the first record and we want with our soul; if not, they would become the mingle of many bands, some pretty faces that obey the orders of their marketing department and what’s in fashion.

That would be the real tearing down the walls, of finding their own voice and defending it until the end of their career: the H.E.A.T. sound. If they were dissatisfied with their previous one, they’d better quest for another H.E.A.T. sound. Not the new Bon Jovi, not the new Europe, not the new Crashdiet, not a fuck: H.E.A.T. must be absolutely H.E.A.T.. If they don’t change their mind set, they will write more disposable records as this, without anthems, when they have the ability to write a 90% of anthems.

They’ve been a brilliant soft rock band; if they want to be more than a mediocre hard rock band, they must unload all their artillery: hard rock anthems, thrilling videos even if they are low cost, balance between the exposure of the band members –if they overexpose more Grönwall, they will roast him; Erik Gronwäll’s band no, tack-, pictures than show the soul and not clichés; and more brutal concerts –good is not good enough-. H.E.A.T. have to sweat more, even if they are given warm Japanese perfumed towels afterwards.

When you are very promising, there are expectations. If you are not up to them, you are just left as a spice boy.

Live they have improved brutally, when are they are going to write such a brutal hard rock album?

[Rating:4/10]


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