El pasado miércoles asistíamos a una auténtica velada de hard rock protagonizada por la emblemática banda de New Jersey Skid Row y los californianos Buckcherry unidos en una gira conjunta.

Pasadas las 18:30 se abrían las puertas de la madrileña Sala Shoko y empezamos a entrar poco a poco. No había llegado aún todo el público cuando los teloneros hicieron su aparición en el escenario. Se trataba de Buffalo Summer, un grupo proveniente de Gales con una corta trayectoria. Lo que pudimos ver de su breve actuación fue a unos chicos entregados, con un set list hardrockero y entretenido que nos gustó. Tras su concierto se les pudo ver entre el público, y al final de las actuaciones en la entrada de la sala firmando y fotografiándose con todo el que quisiera.

Siete años hace que vimos por última vez a Skid Row, fue cuando actuaron en la Sala Ritmo y Compás de Madrid. Esta vez pudimos disfrutar de la presencia y maestría de Snake, el cual no pudo estar presente en 2007 debido a asuntos personales relacionados con el arreglo de papeles de divorcio de su entonces esposa. También pudimos conocer al actual batería, Rob Hammersmith, muy integrado tras cuatro años en la banda.

Crónica de Skid Row y Buckcherry en la Sala Shoko de Madrid
«La fuerza de ‘Thick Is the Skin’ y ‘Riot Act’ mejoraron la actuación notablemente e hicieron olvidar los percances del comienzo» Fotografía: Carmen Rockdríguez

Los de New Jersey salieron puntuales y precedidos por el ‘Hey Ho Let’s Go‘ de los Ramones. Un Johnny Solinger como maestro de ceremonias saltaba al escenario ataviado con un pañuelo en la cabeza y gafas de sol. Comenzaron con su éxito ‘Big Guns‘, lamentablemente no gozaron de buen sonido, e incluso parte de su actuación se tuvo que ver deslucida al cortarse el sonido del micro de Johnny Solinger al final de ‘Makin’ A Mess‘ y comienzo de ‘Piece of Me‘. Los nervios del momento, el paso de la gira o no sabemos qué, pero la voz de Solinger no estaba en buenas condiciones y el clásico ‘18 and Life‘ también quedó algo empañado.

Sin entrar en demasiadas comparaciones, recordamos una muy buena voz en su anterior concierto en la capital. La fuerza de ‘Thick Is the Skin‘ y ‘Riot Act‘ mejoraron la actuación notablemente e hicieron olvidar los percances del comienzo. Tras dar las gracias por sus 25 años de carrera continuaron con la bonita balada ‘In a Darkened Room‘ seguida de ‘Kings of Demolition‘, tema de su último trabajo ‘United World Rebellion’ y que tuvo muy buena acogida – recordemos que desde el ‘Revolutions Per Minute‘ en 2006 no han editado ningún álbum-. Solinger también cedió el turno a Rachel Bolan para interpretar el tema ‘Psycho Therapy‘ de sus apreciados Ramones.

«Tras una breve pausa Skid Row cerrarían su actuación con varios clásicos (…) Fue un privilegio ver a los fundadores de la banda»

Tras una breve pausa cerrarían su actuación con los clásicos ‘I Remember You‘, ‘Monkey Business‘, ‘Get the Fuck Out‘ y ‘Youth Gone Wild‘. Un final con los clásicos de siempre que nos hizo disfrutar y rememorar con añoranza aquella gran época. La banda mostró una actitud de ‘chicos malos’ que fueron, eso sí, algo más ‘light’ puesto que los años no perdonan. Fue un privilegio ver a los fundadores de la banda, – un Dave Sabo espléndido que se le veía disfrutar con el resto de la banda y el público, un loco y simpático Scotti Hill que no paró de moverse de un sitio a otro, y un más calmado Rachel Bolan al que parece que no pasan los años por él-. Fue un set list bastante corto con una escasa hora de actuación que nos supo a poco, suponemos que debido a que tenían que dividir el tiempo entre las tres bandas.

Tras un cambio de escenario le llegaba el turno de Buckcherry, la banda nos había visitado por última vez hace justo tres años y se apreciaba una gran expectación. Comenzaron pasadas las 21:30 con ‘Lit Up‘ y ‘Fall‘, que sonaron como bombas de relojería, siguieron con ‘Rescue Me‘ y ‘All Night Long‘, ‘Everything‘ y la balada ‘Sorry‘, presentada por Josh Todd con un ‘lo siento’.

«Buckcherry comenzaron con ‘Lit Up’ y ‘Fall’, que sonaron como bombas de relojería»

A pesar del mal sonido que había, -volvió a cortarse el micro durante un instante de la actuación- ‘Dirty mind‘, ‘Next to You‘ y ‘Gluttony‘ resultaron demoledoras, al igual que su éxito ‘Crazy Bitch‘ -presentado como ‘puta loca’- con la que todo el público enloqueció. Con unas letras salidas de tono y una actitud más que pasota sobre el escenario, Todd nos mostró su particular voz nasal, – además de su torso totalmente tatuado, para delirio nuestro-, al igual que su compañero Stevie D., que demostró una actitud sobresaliente con su guitarra rítmica durante toda la actuación.

Tras un breve solo de bajo por parte de Kelly Lemieux terminaron con una versión del popular hit ‘I Don’t Care‘ (Icona Pop), una peculiar versión que se marcaron los californianos y cuyo estribillo sería ‘Say Fuck It‘; aunque no gustó demasiado a algunos, y menos aún para culminar el show. Una actuación muy corta de apenas una hora, y con la que nos dejaron con ganas de más, sería el único punto negativo ya que nos encantaron. Esperamos verles pronto de nuevo.

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