Leo Jiménez «[En España] Hay exceso de bandas y muchas no ofrecen nada» (2/2)

Os traemos la segunda parte de la charla que tuvimos con Leo Jiménez a su paso por Valencia. Si en la primera parte hablamos sobre su último lanzamiento, ahora conversamos sobre su aspecto más personal, sobre otros aspectos menos conocidos de su trabajo y sobre su visión del la actual escena metalera en España.

Agradecer a Producciones Malditas y Maldito Records la oportunidad que nos dio de poder realizar este entrevista.


P: Después de todo este tiempo de presencia en el mundillo metalero ¿qué queda del Leo Jiménez que hace veinte años ponía en marcha su carrera artística?

R: Pues queda todo. La esencia es exactamente la misma. No he perdido ni un ápice de ilusión. Intensidad incluso he ganado. A ver, no tienes la energía de los dieciséis o los diecisiete años, pero tienes el tesón y el aplomo de un tío de treinta y cinco. Así que estoy exactamente igual. Si hago la vista atrás veo al mismo Leo, solo que con canas en la barba.

P: Y desde el punto de vista contrario, ¿qué parte de aquel Leo Jiménez se ha llevado el transcurso de los años, el paso de las giras, y todo lo que conlleva estar en primera línea?

R: Pues el Leo inocente. Ese se fue del todo ya. Todavía sigo siendo demasiado bueno, pero inocente ya no. Durante estos veinte años he tenido que aguantar muchas cosas que no le deseo a nadie. En el camino he conocido a muy buena gente, pero también he tenido que toparme con muy malas personas. Lamentablemente en todos los sitios hay malas personas, pero yo creo que en el mundo del espectáculo se reúnen unos cuantos más. Esto está lleno de cabrones. Y he tenido muy buenos compañeros pero también muy malos compañeros. Y quien se quiera dar por aludido…

«No he perdido ni un ápice de ilusión. Intensidad incluso he ganado (…) Todavía sigo siendo demasiado bueno, pero inocente ya no. Durante estos veinte años he tenido que aguantar muchas cosas que no le deseo a nadie»

P: Hace poco, en la presentación del Leyendas del Rock de este año, se comentó que había poca oferta en cuanto a grupos nacionales. Como veterano de la escena metalera nacional, ¿cómo ves a las nuevas generaciones?

R: ¿Que hay poca oferta? Yo creo que hay demasiada oferta. Creo que ese es el problema: que hay un exceso de bandas. Y creo que hay muchas que no ofrecen nada. Ahora todo el mundo se graba una maqueta en su casa, que es lo que yo he hecho aquí, y lo he llamado ‘demo’, porque honradamente quiero que la gente vea que lo he grabado en mi casa yo solo: he grabado las guitarras, he grabado los bajos, he programado una batería, y con un Shure cualquiera he grabado mis voces en plan demo. Y luego te lo estoy ofreciendo como un regalo, como un complemento de un disco entero. Pero no te lo estoy vendiendo como si fuera mi último disco, y te digo que ‘es la hostia’. El problema es que ahora hay muchas bandas, que se hacen llamar bandas, se hacen un ‘Facebook’, se hacen cuatro fotos chulas, se las retocan con Photoshop y se ponen como si fueran los Dimmu Borgir; se hacen una maqueta con una batería programada porque el batería no toca así ni de coña; el cantante no canta así ni de coña, pero luego se mete cuatro plugins, el Autotune, el Melodine y se afina todo lo que ha cagao; luego editas todas las guitarras para que parezca que tocas como el de Fear Factory, aunque no tocas así ni de coña. Y tú escuchas así el disco, y te medio suena. Para empezar, no es un disco, es una demo. Pero luego vas a ver a la banda porque piensas que están bien, y no hay banda por ningún lado.

¿Qué sucede? Que esa banda, que nunca va a tener éxito por las razones que te estoy explicando, se frustra, y se empieza a cagar en la puta madre de gente como WarCry, Saratoga o como yo. Como nosotros sí hemos logrado, a base de esfuerzo y a base de años, llegar hasta donde estamos, se meten con nosotros. ‘Es que no nos dan la oportunidad’. Pues no tío, no es que no te den la oportunidad, es que no te mereces estar ahí arriba.

Te puedo poner el ejemplo ahora mismo de tres bandas. La primera Somas Cure, que es una banda que ahora mismo quizá no tiene un público masivo, pero es una banda que flipas, tanto en disco como en directo. Luego tienes a Dulcamara, por poner otro ejemplo que me toca muy de cerca. O a Cuernos de Chivo. Son bandas que tienen un bagaje, que tienen un trabajo, que tienen una producción de verdad porque trabajan como un grupo profesional, porque es lo que son, aunque no les conozca el público, mayoritariamente hablando.

Lo que quiero es diferenciar entre bandas como Crisix, o Angelus Apatrida. Bandas que despuntan y no lo hacen por casualidad. Es porque son muy buenos y hacen las cosas como se tienen que hacer. Y luego hay millones de bandas que juegan a que son una banda, pero no lo son. Y yo lo siento, por quien se sienta ofendido, pero es que no todo el mundo llega a todo. No todos los futbolistas que entrenan llegan a ser como Cristiano Ronaldo. No todo el mundo puede llegar a ser el número uno. Y no quiero decir que yo lo sea, pero llevo veinte años y no estoy aquí porque haya llegado ahora y me haya hecho cuatro fotos.

«Creo que [en España] hay demasiada oferta. Creo que ese es el problema: que hay un exceso de bandas. Y creo que hay muchas que no ofrecen nada (…) No voy a entrar es a creerme una pantomima de una gente que quiere venderme una moto que no se creen ni ellos»

P: Además de tu faceta como cantante/músico/compositor hemos visto que has sido productor en los trabajos de algunos grupos, como Cardinal (de quienes hemos estrenado dos videos en exclusiva) o más recientemente, de Fiebre. ¿Qué nos puedes contar de esta parte de tu trabajo, quizá menos conocida?

R: Pues acabas de citar a dos bandas de las que me siento muy orgulloso y que todavía no son conocidas para el gran público. Pero son bandas totalmente profesionales, que no te venden la moto. Hay unos músicos detrás de esa banda. No hay tanta pose. Igual no tienen un Facebook lleno de visitas y likes todos los días, pero vas a verlos y dices, ‘joder, tocan que te cagas’. Es el caso contrario a lo que te decía antes: no hay postureo, son bandas reales. Y yo me siento super orgulloso de haber podido poner mi granito de arena en ambos casos. En el caso de Cardinal porque son muy buenos amigos y tienen un talento brutal. Yo solo les he hecho el vocal coach. Es decir, que en la producción les he ayudado a que la voz esté donde creo que puede llegar a estar. Diego es un cantante increíble y yo solo he tenido que guiarle un poquito para mejorar todo su potencial.

En el caso de Fiebre lo he producido entero, junto con Anti Horrillo que es mi técnico de sonido y con quien trabajo codo con codo. Y es un disco que a mi me gusta mucho cómo suena. Y cuando grabas con gente que tiene el nivel de ‘Tanke’ es un placer. A él no hace falta afinarle las voces con Autotune. ‘Tanke’ se mete, te lo graba, y si no te gusta la primera toma, te gusta la segunda, porque cante lo que cante está bien. Esa es la diferencia.

Yo he producido a otras bandas que, en muchos casos, ni siquiera he llegado a firmarlo. Te venden la moto de que es una buena banda, y se meten en el estudio y piensas ‘llevo una hora y no he conseguido sacar ni una buena palabra o una frase seguida que esté afinada. Y yo no puedo hacer un disco así. Tienes que falsearlo todo, y a mi eso no me hace sentir orgulloso. Me siento orgulloso cuando grabas un solo con el guitarrista de Fiebre y te lo hace a la primera. Y él mismo te dice ‘Voy a grabarlo otra vez’ y piensas ‘joder, a mi esa me ha valido ¡pues cómo será la siguiente!’. Esa es la diferencia

P: Solo con darnos una vuelta por las redes sociales podemos encontrar un montón de nutridos grupos de fans distribuidos por todo el mundo. ¿Eres de esos artistas que interactúa con sus fans o prefieres mantener una cierta distancia con estos grupos?

R: Bueno, ni fu ni fa. Estoy pendiente de que sepan que les leo, que les escucho, que sé de su existencia. Pero tampoco le hago mucho caso a internet en general. Quiero decir, que vivo muy al margen de las redes sociales y de todo lo que tiene que ver con el cibermundo. Me gusta mucho vivir en este mundo de aquí, y el mundo de dentro de la pantalla no me agrada demasiado. Lo respeto, sé que es necesario, pero no le hago todo el caso que mucha gente querría que le hiciera, porque me agobia bastante. Quizás estoy viejo…

«Vivo muy al margen de las redes sociales y de todo lo que tiene que ver con el cibermundo (…) La gente se piensa que la música ya solo está en internet, y no es verdad. La música está en vivo. La música está en la tienda.»

P: Es un poco un complemento, más que una base a partir de la que construir tu banda…

R: Exacto, y vuelvo a hacer hincapié en lo que estamos diciendo todo el rato. La gente se piensa que la música ya solo está en internet, y no es verdad. La música está en vivo. La música está en la tienda. Hay gente que todavía vivimos de la música, tanto el que lo vende en la tienda, como el que lo produce, el que lo maqueta, el que hace las fotos, el dueño del estudio, el músico, el transportista que lleva los disco de una tienda a otra… La gente se piensa que un disco ya solo está en tu Facebook y no es así. Hoy llega alguien y te dice ‘estos lo están petando’. Le preguntas quiénes son, y no los has oído en tu vida. Eso sí, lo estarán petando en su Facebook donde tendrán un montón de likes. Me alegro por tí, tío. Pero petarlo no es eso, ni telonear a una banda grande o tener muchos seguidores en tu Facebook. Petarlo es que montes un concierto aquí (en Valencia) en una sala importante y vendas las entradas tú solo, sin ayuda de un grupo grande ni inventos raros. Para mi eso es petarlo. Pero si crees que petarlo es vivir en internet y vender la moto de que eres la hostia, con la típica foto retocada con Photoshop… Si es que ahora veo grupos noveles que son más estrellas que las estrellas de verdad, con más pose que los Black Sabbath y luego vas a verlos a un concierto y no hay grupo por ningún lado.

Yo sigo apostando por la música que se puede tocar. Hace poco produje a una banda que se llaman Titular Mads, que no tienen nada que ver con mi estilo. Y les produje porque fui a verlos a un concierto, que no sabía ni que tocaban, no sabía nada de ellos. Mezclan un rollo punk, con rock’n’roll, con un poco de Motörhead, pero más sucio… Ellos lo llaman guarrock’n’roll. Y les quise producir porque dieron un bolo delante mío que me quedé loco. Me dejaron alucinado. Me gustaron tanto que fui el primero que quise sumarme a poder ayudar. Pero donde no voy a entrar es a creerme una pantomima de una gente que quiere venderme una moto que no se creen ni ellos. Y esos mismos son los que te critican a ti, o a Avalanch o a ciertas bandas solo porque sí han llegado y ellos no.

P: Para terminar, nos gustaría que dedicases unas palabras a los lectores de La Estadea y a tus seguidores que van a leer estas líneas con gran interés. Hay que hacer examen de conciencia y ser un poquito más humilde.

R: Pues a la gente que me sigue desde hace 20 años quiero decirles que gracias a ellos estoy aquí, que les debo cada día que paso en el rock’n’roll. Para mi es un placer trabajar en lo que me gusta y noto su agradecimiento hacia mí por darle la música que les llena. En la firma de ayer (en Barcelona) me dieron las gracias varias personas y yo les dije ‘Gracias ¡por qué!’ y me decían ‘por la música que haces’. Y yo les contesté ‘Gracias a vosotros por consumirla!’. Y creo que ese feedback es muy bonito: que la gente te agradezca tu labor y tú les agradezcas que estén ahí. Esa es la esencia del rock’n’roll: que todos nos ayudemos unos a otros. Así que simplemente eso: gracias por estos 21 años, que ya no son 20.

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