Ragnarok ‘Psychopathology’

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En un país – Noruega – donde el black metal ha proliferado y evolucionado en los últimos años como algo propio y cargado de sentimiento nacional, no es de extrañar que una banda como Ragnarok sea uno de los referentes en cuestión de brutalidad, técnica y espectáculo. A caballo entre el black pagano, la oscuridad de bandas como Gorgoroth o la velocidad aplastante de los suecos Marduk, han sabido sacar unos cuantos discos imprescindibles a lo largo de los ya más de veinte años de carrera, entre ellos este último que tiene algo especial, la inclusión del que fuera hasta entonces su batería Jontho en el puesto de vocalista.

El primer corte, ‘Dominance & Submission‘, es una muy buena muestra de lo que hace una banda bien engrasada. Las voces son profundas y graves, nada que envidiar las de los anteriores vocalistas. Las guitarras suenan sucias y rasposas como tiene que ser, y la batería tiene ese regustillo a Marduk que le da un toque muy interesante y rápido.

I Hate‘ va más en la linea de Gorgoroth en sus últimos trabajos, y hace uso de los blast-beat y las progresiones de acordes menores en esa forma tan lenta y tortuosa. A veces la desgarradora voz de Jontho nos hace pensar que tenían un vocalista desaprovechado tras la batería. ‘Psychopathology‘ va en la misma linea, con alguna melodía a todo trapo en el estribillo que haría palidecer a cualquier banda de black sinfónico y sin necesidad de orquestación. Las guitarras recuerdan mucho a las de ‘Infernus‘ de Gorgoroth, si bien Bolberk sólo ha dejado su magnífico trabajo en otra banda del género como lo es Images at Twilight.

My Creator‘ es apabullante y cambiante, trayéndonos a la mente algunas composiciones de Dimmu Borgir en su etapa más cañera. Desde luego el nuevo batería ‘Malignant‘ nos ha dejado de piedra con una precisión increíble y una técnica de caja bastante buena. El estribillo es una pasada, contiene todo lo bueno que se puede esperar del género, arpegios, escalas rápidas, y una buena dosis de gritos muy espaciados. ‘Infernal Majesty‘ hace un repaso a todo el panteón de demonios y nos deja de paso una sucesión de riffs muy deathmetaleros al comienzo que vuelven a la melodía en un estribillo épico. En resumen, un tema con cambios de tiempo que tiene un sonido especial en la cadencia de las guitarras que no te deja respirar en ningún momento. Con ‘Heretic‘ tenemos otro ejemplo de velocidad y precisión. La voz y la guitarra crean una atmósfera increíble, y nos dejan claro que la experiencia de esta banda y su calidad merecían mayor atención a nivel internacional de la que tuvieron en los últimos años por falta de miembros para dar conciertos. ‘Into the Abyss‘ es otro clásico en la línea de Gorgoroth, con un sonido bastante trabajado, y una voz omnipresente. Este álbum no nos deja respiro, y casi todos los temas terminan en un grito con delay y a otra cosa.

The Eighth of the Seven Plagues‘ tiene esos riffs en tierra del death metal clásicos y relampagueantes. El doble bombo es su seña de identidad más presente, y aunque la voz tiene puntos más graves que en otros temas da la talla a la perfección. ‘Lies‘ nos acosa con algo de thrash a toda velocidad, y unas guitarras acústicas mezcladas con el resto de instrumentos que nos han sorprendido y que completan el tema con ese punto que le dan otras bandas como Emperor. ‘Blood‘ es un tema correoso y a toda velocidad. Nos trae a la mente ‘Twilight of The Idols’ de Gorgoroth. El corte final, ‘Where Dreams Come to Die‘ tiene un poco de todo y ese toque abrasivo en las guitarras que tanto nos ha gustado del álbum. Los cambios de velocidad hacen de este trabajo su punto fuerte y sin quererlo el disco acaba tal y como empezó, como una exhalación de rabia y odio retorcido.

Lo mejor

  • Las guitarras están muy trabajadas y son muy melódicas.
  • La batería aplasta por donde pasa.
  • Es un álbum coherente y muy uniforme.
  • Los estribillos son increíbles.
  • La voz de Jontho Panthera es una sorpresa que tenían bien guardada.

Lo peor

  • Se echa en falta algún solo.
  • La voz en ocasiones no deja respirar al resto de instrumentos.
  • El bajo queda algo oscurecido en la mezcla.

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