Ihsahn 'Arktis', crítica y portada
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Hacía tiempo que esperábamos la publicación de este álbum, un álbum que tiene bastante de especial, ya que supone una escalada en la carrera de Ihsahn, y que prometía desde un principio vanguardia y mezcla de estilos a partes iguales. En directo será todo un cañón, ya que no hay sobreproducción en ningún pasaje del mismo. Según el propio Ihsahn ha comentado, este disco es lo más cerca que estaremos nunca de un nuevo trabajo de Emperor, ya que a diferencia de otra bandas clásicas, no tienen intención de reunirse para entrar al estudio, y como mucho los veremos en algún festival como hicieran en su aniversario.

Disassembled‘ abre el trabajo con una intrincada sucesión de riffs y algunas voces rasgadas, nos recibe con toda la maldad a la que nos tiene acostumbrados ya Ihsahn en sus trabajos en solitario o Emperor. La principal diferencia con estos últimos es el estribillo melódico y la base progresiva, que no tiene una gran velocidad, y que incluye algo de alt prog con ese cariz que nos recuerda un poco a Tool en su rítmica. Las partes melódicas son bastante lentas y acompañadas de unos elaborados sintetizadores. La voz limpia se vuelve a abrir camino y el bajo serpentea hasta que las voces menos suaves irrumpen de nuevo. Lo sucede ‘Mass Darkness‘, con un principio algo heavy clásico, y una increíble facilidad a las ocho cuerdas que últimamente rodea los trabajos de este noruego. Un cierto parecido a algunas temas de ‘Catch 33’ de Meshuggah en sus bases. Las voces son algo más graves aquí, y el tema gana enteros de originalidad a medida que avanza hacia ritmos más heavy de nuevo. Los solos son progresivos y clásicos al mismo tiempo, y se van entrecruzando con la orquesta hasta que estalla el estribillo de nuevo. La batería tiene un especial protagonismo en este tema, que tiene visos de convertirse en un himno al eclecticismo.

My Heart Is Of The North‘ tiene algo de psicodelia, con todas las capas de Hammonds en su inicio, y nos recuerda un poco al sonido de ‘God Seed’ con esa vena setentera. Es uno de los cortes más extremistas, digamos que mezcla el rock con el metal y la psicodelia de una forma en la que no nos tiene acostumbrados. Las bases jazzísticas también están presentes, y el ejercicio de bajo lo atestigua a lo largo de varios otros temas. ‘South Winds‘ comienza con algo de electrónica, y se desarrolla con algo de rock industrial en una forma que apenas habíamos visto anteriormente, para continuar hacia el metal progresivo más característico de su carrera. Las guitarras tienen algo de mágico en este corte, y la guitarra de ocho cuerdas vuelve a tener protagonismo y nos descoloca entre los sintes y los gritos.

In The Vaults‘ nos trae la colaboración de Matt Heafy, que lleva mucho tiempo sin terminar de convencer con sus trabajos en Trivium, pero que en este tema se sale como nunca. Algo progresivo y melódico. Es uno de los cortes que disfrutarán fans del metal melódico. ‘Until I Too Dissolve‘ comienza con algo de electrónica también, sintes graves que nos traen el frío polar y lo unen con el calor de unos riffs heavys clásicos y algo de virtuosismo. Es un tema compacto como pocos, y aunque el sonido es algo lento y con reminiscencias a Tesseract, podemos disfrutar de los registros tan limpios y melódicos que nos tenía preparados Ihsahn, así como de la maravilla de riffs que no salen de la complejidad y la rítmica más progresiva.

Pressure‘ tiene algo que nos retrotrae a los trabajos anteriores de este artistazo. Sus riffs desgranados sin demasiada velocidad se hacen interminablemente colosales. Parece mentira que haya sido grabado en su home studio. Los parones son muy utilizados a lo largo del mismo, y los sintes tienes un papel protagonista. ‘Frail‘ tiene una nota acústica y lúgubre que no deja indiferente a nadie, ya que pasa de ese sonido unplugged a la electrónica, las voces desgarradas y el free-jazz con pianos y arreglos orquestales. Un tema valiente y que deseamos sea el camino a seguir por sus siguientes álbumes. Las voces son especialmente esquizofrénicas en el mismo, pasando de limpios a gritos en cuestión de segundos. ‘Crooked Red Line‘ tiene un saxofón delicioso, que hace que Ihsahn parecezca de repente un crooner en lugar de un talentoso artista de black-metal. Esta nota de color añade algo mágico a la mezcla del disco, con temas que pareces construidos en épocas y con partituras de músicos diferentes. El corte avanza hacia terrenos doom con guitarras algo más intrincadas, y nos recuerda vagamente a una especie de banda sonora de Mad Max. ‘Celestial Violence‘ lo teníamos algo escuchado como adelanto, pero cobra algo más de sentido dentro del trabajo. El frágil piano hace que se nos hiele la sangre, y la progresión armónica del tema creemos que es de las mejores de todo el disco. Sin duda un tema que va camino de convertirse en uno de sus clásicos.

Lo mejor

  • El trabajo más ecléctico que puedes encontrar hoy día.
  • No olvida sus raíces blackers.
  • El papel de los sintes es algo mejor que en anteriores trabajos.
  • La voz es clara y está producida con detalle.
  • Las colaboraciones son geniales y no sobran.
  • Tiene una duración perfecta.

Lo peor

  • El orden de los temas relega quizás al final temas más grandiosos.
  • El sonido de las guitarras se queda en el hard rock a veces pudiendo haber virado al metal y haber tenido más repercusión y público.
  • Muchos no entenderán tanto eclecticismo, lo cual es una pena ya que Ihsahn merece un reconocimiento a nivel de artistas como Devin Townsend, Misha Mansoor o Tosin Abassi.

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