High Fighter 'Scars & Crosses'
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Mi primer contacto con High Fighter fue en directo. La banda me transmitió suficiente energía y buen hacer, como para una vez de vuelta en casa, dedicarle unas cuantas escuchas a su EP debut ‘The goat ritual‘. En aquel EP me encontré con un híbrido de stoner, sludge, hard rock y metal, en el que quizá, faltaba algo de concreción y coherencia a lo largo de sus temas, y aunque tomaba influencias de diferentes estilos para buscar su propio camino, había una cierta falta de fluidez a la hora de ensamblar algunas partes. De todas formas el grupo quedó bajo mi radar, porque se intuían mimbres, y tan sólo un año después llega su primer larga duración a nuestras manos.

La banda esta encabezada por la poderosa y enérgica voz de Mona Miluski, con el apoyo en el apartado instrumental de Christian “shi” Pappas e Ingwer Boysen a las guitarras, y una sección rítmica completada por Constantin Wüst al bajo y Thomas Wildelau a la batería.

En el aspecto técnico de la grabación, el álbum ha sido grabado en vivo en los estudios RAMA en Mannheim (Alemania) por Jens Siefert, y posteriormente mezclado y masterizado por Toshi Kasai (Melvins, Big Business).

Lo primero que me llama la atención es que el prestigioso sello Svart Records les acoge bajo su manto, y acostumbrado como estoy a que sus referencias suelen ser una joya, esto no hizo más que aumentar mis expectativas acerca de lo que el álbum podía deparar. Pero aquí lo que vale, es lo que los cinco componentes de la banda hayan compuesto, y no quién lo edite. Así que dejemos que la música haga su parte, y veamos que es lo que nos tienen preparado…

Se abre este trabajo con ‘A silver heart‘, que empieza con fuerza instrumental, expirando bocanadas de sludge psicodélico, para transformarse hacia el tramo final de la composición en una pieza algo más variada, al aplicarle la dosis justa de death/doom para enriquecer el tema. Mona se muestra perfecta conocedora de la capacidad de su voz y hace bueno eso de que la potencia sin control no sirve de nada. Pone la fuerza cuando hace ganar al tema, y baja revoluciones cuando así lo pide. Empezamos muy bien, y ya me ha gustado más que cualquier canción de las contenidas en su debut, consiguiendo que ese batiburrillo de estilos de los que hablábamos, quedasen muy bien compactados.

Darkest days‘ es un tema ya conocido, pues lo adelantaron en su día. Sonido más hard-rock/stoner, en una canción hecha para enganchar en sus progresiones de guitarra y su pegajoso estribillo… ¿o no? porque a medio camino pegan un volantazo, terminando el tema por terrenos más escarpados e incómodos para oídos que vengan buscando un sonido de fácil digestión.

The gatekeeper‘ vuelve a empezar con aires psicodélicos y una sonoridad que lame, ni que sea un poquito del post black, para caer definitivamente en ese stoner/sludge, que es su habitat natural. En este caso concreto lo han bordado, consiguiendo un tema muy dinámico y realmente sobresaliente. El juego entre voces cantadas y guturales queda de lujo, y un buen solo, escabulléndose sobre una maraña de guitarras, da portazo a un (otro) gran tema.

En ‘Blinders‘ los alemanes pisan a fondo el acelerador y salen disparados en un tema rápido y potente, tomando quizá, los derroteros de unos Black Tusk algo menos guarretes. Velocidad y Mona dejándose las cuerdas vocales, son su sello distintivo. De todas formas, yo sigo encandilado por su vertiente un poco más lenta y doomy, y aunque no se puede negar que es un tema identificable y que le da variedad al disco, por sí mismo, es el que menos capta mi atención de la primera parte del álbum, por ahora.

Con ‘Portrait mind‘ se sigue recurriendo a la mezcla de registros vocales, y el tema discurre entre unas partes más sludge/stoner y un estribillo musicalmente un poco más melódico, y con toques más bluesy esparcidos a lo largo del tema.

Gods‘ regresa de nuevo a una senda algo más hard rockera, con un bajo muy marcado y con un desarrollo muy chulo. Con la potencia tan acentuada que se le dio al trabajo en el estudio, el tono y los registros de voz de Mona, y los más de seis minutos que dura, lógicamente hablamos de la rama más ruidosa del hard rock, con pie y medio en el sludge en algunos de sus tramos.

Down to the sky‘, nos engaña haciéndonos pensar en que nos va a llevar de paseo por la América profunda, para rápidamente transformarse en una roca gigante de sonido stoner, que andará yendo y viniendo, cual Dr.Jeckyll & Mr.Hyde, entre esta sonoridad más pesada, y la más liviana, con ese toque sureño.

El álbum lo rematan con – ‘Scars & crosses‘ – el tema que da nombre al disco, que muy en la linea de ‘Blinders‘, nuevamente deciden meter quinta, conduciéndonos de forma esquizofrénica, entre tramos a toda pastilla, y otros más lentos y grooveros, pero siempre con la premisa entre ceja y ceja, de dotar al tema de la máxima potencia posible.

Y así se pasaron cuarenta minutos. Cuarenta minutos en lo que lo que prima es la caña, la fuerza y el sonido bien alto. Un álbum diseñado para rockear en directo y para poner a todo trapo en tu casa. Si ese es el objetivo que se habían marcado, los alemanes lo han conseguido. El álbum transita de una primera parte donde pesa un poco más la elaboración, y que los temas vayan consiguiendo el climax más pausadamente, y a partir de cuarto tema la inmediatez hace acto de presencia, y salvo contados tramos, el punch gana muchos enteros.

Comparado con su EP debut han mejorado mucho, una barbaridad. Las canciones son mejores y están mejor perfiladas. La mezcla de estilos, en general, está mejor lograda, se desenvuelve de forma más natural y fluye mucho mejor a lo largo de los temas. En este sentido no se puede decir más a favor de ellos.

Un buen disco, sólido, contundente y bastante directo. No creo que se les pueda pedir más por ahora.

Lo mejor

  • Es un buen disco, entretenido y la banda se muestra ambiciosa.
  • La mejora sensible que presentan con respecto a su EP.
  • Aunque no siempre lo claven, se nota el esfuerzo por buscar nuevos caminos en la composición de los temas.

Lo peor

  • Los temas que me parecen mejores son los tres primeros y ‘Gods’, por lo que el álbum me queda algo descompensado al escucharlo.

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