El otro lado del metal L: Álex Pérez

El otro lado del metal (L): Álex Pérez «Para poder vivir de esto hay que facturar mucho más de lo que pensaba»

El otro lado del metal L: Álex Pérez

Más sobre

Nombre: Álex Pérez
Profesión actual: Contable
Grupos relacionados: Toundra
Puesto dentro del grupo: Batería
Enlaces relacionados: Página oficial Toundra
Fotografía de portada: Marcos Sánchez

Cuéntanos quién eres, y cuál es la faceta por la que te conocemos en el mundillo.

Pues me llamo Álex Pérez, tengo 33 años y soy el batería de Toundra.

¿Cuánto tiempo llevas tocando?, ¿y en tu grupo?

Llevo tocando unos 13 años. En Toundra estoy desde 2009, así que llevo 7.

¿Cómo describirías el proceso de pasar de ser un fan a subirse al escenario?

Es de las cosas más flipantes que te pueden pasar si te gusta la música. Todavía recuerdo la sensación que tuve la primera vez que toqué un tema con mi primer grupo; sonábamos como una mierda, pero la sensación que tuve fue acojonante.

«Nosotros no vivimos de esto, pero tenemos la suerte de poder tocar allá donde nos apetece y no palmar pasta en el intento. Para nosotros eso ya es todo un éxito»

¿Tuviste algún tipo de formación musical o eres totalmente autodidacta?

Cuando era pequeño estudié solfeo y piano, aunque lo dejé muy pronto. Cuando empecé a tocar la batería recibí clases durante unas semanas, a partir de ahí anduve por mi cuenta hasta hace un año y pico, que volví a recibir unas cuantas clases.

España siempre parece un lugar improbable para lograr el éxito con el rock/metal. ¿Qué opinas de esta tendencia?

Supongo que depende de lo que entiendas por éxito. Nosotros no vivimos de esto, pero tenemos la suerte de poder tocar allá donde nos apetece y no palmar pasta en el intento. Para nosotros eso ya es todo un éxito.

¿Cómo destacar frente a las demás bandas?

Creo que nuestro planteamiento no es ese. Quiero decir, que no nos tomamos la música como una competición. Aunque sí es verdad que siempre queremos hacer algo distinto, tampoco inventamos nada. Simplemente hacemos lo que nos gusta hacer, intentando darle un toque personal, una vuelta de tuerca que nadie antes haya dado. Habrá a quien le parezca que lo conseguimos, igual que habrá quien piense que hacemos lo mismo que otros 10.000 grupos.

¿A qué te dedicas en la vida real para llegar a fin de mes?

Trabajo como contable en una asesoría de empresas.

«Para que este hobby se convierta en una profesión hay que dedicarle mucho tiempo, esfuerzo y trabajo; y ni con esas te aseguras el poder vivir de ello, creo que también hace falta tener suerte»

¿Te genera más gastos o ingresos tu participación en la banda?

En los últimos tiempos, por suerte, la banda no supone ningún gasto económico para ninguno de los miembros. De vez en cuando pillamos un pellizquito, cuando las cosas van bien, pero no es lo habitual.

¿Dónde está la frontera entre un hobby caro y una profesión con la que ganarse el pan?

Para que este hobby se convierta en una profesión hay que dedicarle mucho tiempo, esfuerzo y trabajo; y ni con esas te aseguras el poder vivir de ello, creo que también hace falta tener suerte. En mi caso, nunca he pretendido hacer de la música mi profesión. Mi meta siempre ha sido pasarlo bien y hacer lo que me gusta, y por eso le dedico tantas horas. Lo que venga después, bienvenido sea.

¿Consideras a corto, medio o largo plazo la posibilidad de poder vivir de la música?

En los últimos años hemos empezado a ver esa posibilidad como algo real, pero no nos quita el sueño. Obviamente, me encantaría, pero como ya he dicho antes, la meta no es esa.

¿Que tendría que cambiar para que eso fuera posible?

Entiendo, aunque puede que me equivoque, que a nuestro nivel, para vivir de esto, tendríamos que dar muchos más conciertos al año de los que damos hoy en día. Esto sería posible si no tuviésemos que trabajar, pero claro, para dejar de trabajar, tendríamos que estar seguros de que la música nos bastaría para poder vivir…

¿Qué has aprendido hasta ahora del negocio como músico?

Que para poder vivir de esto hay que facturar mucho más de lo que pensaba.

¿Qué porcentaje de las experiencias personales se transportan a la partitura?

¿Partiqué?

Un deseo para el futuro…

Virgencita virgencita, que me quede como estoy…

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