Contraste en la Sala BeCool, Jinjer en Barcelona

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Qué mejor que enriquecer una tarde de domingo con un buen concierto… perdón, ¿he dicho tarde? me refería a noche pues el concierto que debía abrir puertas a las 19 horas según el evento oficial de Facebook finalmente se inició a las 21:15 de la noche. Hagan las matemáticas señoras y señores, ¡dos horas y cuarto de retraso! Sin duda obtiene el récord absoluto en el retraso de una producción a la que he asistido. Sumado a la nula actividad e información por parte del promotor, que no se dignó ni a hacernos saber quién acompañaría a los confirmados Synlakross y los ucranianos Jinjer. Descubrí tras entrar a la sala que la banda encargada de abrir el concierto sería la banda local Astray Valley, esto gracias a ver su merchandising colgado frente a la puerta de acceso. Tras investigar un poco, los barceloneses fueron confirmados el día antes del concierto sin más promoción que un post en la página de Facebook de la propia banda, sin señales del promotor. La escena musical de esta ciudad está bastante mal, para que además la gente que debería encargarse de sanar las heridas del panorama cometa semejantes negligencias.

Astray Valley
Contraste en la Sala BeCool, Jinjer en Barcelona
Con el transcurso del concierto el sonido de Astray Valley fue mejorando, aunque en ningún momento consiguió ser ni aceptable. La banda era jovencísima, y la verdad es que saltaron al escenario a ponerle ganas. Fotografía: Abel Valdelvira

Muchos optamos por pasar el rato charlando delante de la sala, o encontrar una buena mesa en el bar irlandés que queda sobre la Sala Becool, y tomarnos la espera con humor y paciencia. Cuando bajamos al recinto, Astray Valley se encontraba realizando las escasas pruebas de sonido de las que dispusieron, y su concierto empezaría cuando su vocalista nos lo indicó al grito de “Ahora sí empezamos, eh?”. La verdad es que se notó la escasez de las pruebas, pues el sonido era infernal; un bombo altísimo, y que sonaba como si se estuviera aporreando un puerta hueca, quedando detrás de ese bombo el resto de instrumentos totalmente eclipsados por el volumen de la batería.

Con el transcurso del concierto el sonido fue mejorando, aunque en ningún momento consiguió ser ni aceptable. La banda era jovencísima, y la verdad es que saltaron al escenario a ponerle ganas, pero sólo se quedó en eso. Quizá fuese por el poco tiempo para preparar el concierto, quizá por el mal sonido, o cualquier otra razón externa que les exculpe de algo de responsabilidad, pero realmente el concierto fue nefasto en el terreno musical. Como punto positivo, me quedo con las grandes aptitudes que demostró el guitarrista en cuanto a técnica y ejecución, porqué en su conjunto global no creo que los barceloneses pudiesen salir contentos con su actuación de esa noche. Sin duda, la que más carencias mostró fue su vocalista, que tanto en la parte de los screams como con las voces melódicas no dio la talla para las exigencias que sus propios temas demandaban.

Cuando hablo de bandas tan jóvenes siempre tengo en cuenta el margen de mejora que pueden llegar a tener, y que no se le puede pedir lo mismo a una banda con varios discos en el mercado que a una con solo una demo; pero, por otra parte, se presupone un mínimo de calidad cuando un grupo abre para otro de carácter internacional y no creo que Astray Valley lo cumpliera en esta ocasión. ¡Desde aquí les animo a ensayar duro y cerrarme la boca en futuras ocasiones!

Synlakross
Contraste en la Sala BeCool, Jinjer en Barcelona
Los valencianos Synlakross ofrecieron un concierto muy correcto dentro de las circunstancias que envolvía la producción. Fotografía: Abel Valdelvira

La segunda actuación de la noche vendría con sabor a mascletà, desde Valencia nos traían su death melódico Synlakross. Los del Turia sonaron algo más compactos, y el sonido mejoró algo más sin llegar a ser ninguna maravilla. Se notó que llevaban varios conciertos a sus espaldas y la puesta en escena fue más sólida, aunque les faltó claridad en la ejecución y muchas veces se perdían las melodías. Acompañados siempre de samplers que reforzaban la sensación melódica, fueron desgranando temas de su discografía a golpe de actitud y ganas. Las voces en esta ocasión fueron más que correctas, y se abrieron paso entre la maraña de sonido que se formaba en la sala cuando todos los instrumentos pedían paso en una mezcla demasiado apretada poder distinguir detalles y arreglos. Ofrecieron un concierto muy correcto dentro de las circunstancias que envolvía la producción y es que, hasta el momento, la sala estaba rompiendo mis expectativas de calidad; había estado anteriormente, y nunca había sido una maravilla en cuanto a sonido, pero esta noche estaba superando cualquier desastre anterior.

Todo cambió cuando subieron los ucranianos a la tarima, el sonido mejoró sustancialmente hasta el punto que habíamos pasado del desastre casi absoluto hasta el mejor sonido que había podido escuchar en la Sala BeCool nunca. Jinjer contaban con técnico de sonido propio el cual estuvo muy atento a los ajustes durante toda la actuación. Su dedicación y conocimiento de la banda se notaron desde el primer acorde hasta la despedida de los protagonistas de la noche.

Jinjer
Contraste en la Sala BeCool, Jinjer en Barcelona
Me sorprendió gratamente que Jinjer consiguieran un sonido tan compacto (…) generaron un muro sónico que arropaba perfectamente la voz de Tatiana Shmaylyuk. Fotografía: Abel Valdelvira

Jinjer practican una mezcla basada en el groove metal a la que aportan elementos más técnicos, matices de hardcore y sobretodo, los tintes melódicos que posee la versátil voz de su frontwoman, y que les lleva a veces a recordar al metal alternativo de los primeros Skunk Anansie.

Me sorprendió gratamente que consiguieran un sonido tan compacto, los 3 instrumentistas generaron un muro sónico que arropaba perfectamente la voz de Tatiana Shmaylyuk, que sin duda fue la ganadora de la noche. Cuando vas a ver a una banda en la que los vocalistas demuestran muchos registros en disco (sobretodo a nivel melódico) siempre tienes que tomártelo con mucho recelo, en el metal tenemos muchísimos ejemplos de voces desastrosas en directo. Jinjer eran una banda susceptible a que el poder del estudio les engullera, y el directo los dejara en paños menores, pero sorprendentemente no fue así. El cuarteto sabe lo que se hace, y su técnica cumple fielmente con sus composiciones de estudio. Sus temas son variados y tienen los tintes progresivos que parece que toda banda actual necesita desde la erupción del Obzen de Meshuggah; y para mi eso juega en su contra pues, a pesar de tener una mezcla de múltiples estilos, a veces son previsibles y extremadamente conservadores en las estructuras. Subiendo las escaleras hacia el exterior de la sala me di cuenta de que habían superado mis expectativas y que, pese a todos los contratiempos que tuvo el concierto, valió la pena estar allí y eso es lo que cuenta.

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