Meshuggah ‘The Violent Sleep Of Reason’

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Pocas veces un álbum consigue una expectación tan merecida como este, y pocas veces una banda que va camino de cumplir 30 años logra superarse como lo han hecho Meshuggah con este increíble octavo LP. Poniéndoos en antecedentes, Meshuggah se podría decir que han inventado un género en sí mismo. Un género que se les queda corto, y del que aunque se les menciona como padres en cada publicación, han logrado estar siempre algunos pasos por delante.

Si repasamos un poco su carrera, siempre han evolucionado sin perder sus raíces, lo cual ha quedado patente en este disco grabado en estudio, pero con todos los integrantes tocando a la vez como si fuera un directo. Los de Umea consiguieron salir de la escena sueca a finales de los 90, muy influenciados por el thrash de bandas como Metallica o Slayer, aunque pronto dejaron claro que su tono percusivo y su creatividad podían alcanzar cotas muy altas. Tras un par de trabajos, en 1994 lanzaron ‘None‘, un EP en el que ya se percibía una cierta discordancia frente a sus coetáneos, que quizá no pudieron comprender el lado progresivo en el que los suecos apoyaban sus composiciones. Tras ‘None‘ vino el primero de la ‘trilogía industrial’, ‘Destroy, Erase, Improve‘, que inauguraba una etapa en el sonido de Meshuggah basada en en los riffs multirítmicos graves, los solos jazzísticos y las voces profundas y atonales. El segundo, ‘Chaosphere‘, fue el hito que les lanzó a giras internacionales y les hizo ganar reputación en la escena mundial, pese a llevar ya unos cuantos años haciendo discos de nota alta. Y entonces fue cuando con su album ‘Nothing‘ todo cambió. Tras pasarse a una afinación ultragrave, y a empezar a utilizar guitarras de 8 cuerdas, el sonido de Meshuggah se convirtió en lo que conoce hoy todo el mundo, una especie de pulsión sonora difícil de predecir y casi imposible de imitar. Tras ‘Nothing‘ se reinventaron otro par de veces, les dio tiempo a sacar ‘I‘, una canción de casi media hora y que anticipaba a su aclamado ‘Catch 33‘. Posteriormente saltaron al mainstream con el LP ‘Obzen‘, el cual supuso una explosión de bandas del llamado género djent, basado en parte en su sonido, ya que la mayoría de grupos que lo popularización fueron introduciendo melodías y voces limpias, cosa que Meshuggah nunca ha hecho ni parece tener intención. En su última entrega de estudio, ‘Koloss‘, demostraron que su música se había tornado más oscura y quizás menos accesible, y pese a ser un buen álbum, no desvelaba tampoco nada nuevo en su carrera de transgresión e innovación.

Ahora nos encontramos con ‘The Violent Sleep of Reason‘, un disco que se hace infinito, y que parece estar sacado de la amalgama de sonidos que los suecos han desgranado a lo largo de su carrera, pero que también innova en alguno de sus cortes como ya hicieran con ‘Bleed‘ en su día.

El álbum comienza con ‘Clockworks‘, un tema que desde luego no podréis parar de escuchar si os gustan los retos rítmicos y los riffs más intrincados. Por nombrar algunas referencias, tiene aún un poco de la influencia de su predecesor, ‘Koloss‘, pero sin embargo los patrones rítmicos y sobretodo la voz de Jens Kidman, suena muy diferente, con una intención que se acerca más a ‘Chaosphere‘. Este tema tiene uno de los estribillos más melódicos que jamás le verás a esta banda, y el solo de Fredrik Thordendal está simplemente en otro espacio-tiempo más allá del virtuosismo, e incluso de su maestro en la sombra Allan Holsworth. La parte final del tema nos transporta a la atmósfera asfixiante de ‘Obzen‘ y a la majestuosidad industrial de ‘Future Breed Machine‘ de su segundo LP.

Born In Dissonance‘ es lo único que podíamos escuchar semanas antes del lanzamiento del álbum. Un tema monolítico que nos recordó a ‘Closed Eye Visuals‘ por lo complejo de sus riffs y por algunos de sus giros. El bajo de Dick Lövgren está especialmente vivo en el corte, y con algunas partes más thrashers Meshuggah entroncan con su pasado remoto. El solo de Thordendal inmenso, y el trabajo de Hagstrom en la composición hace que no perdamos perspectiva de donde vienen y que géneros veneran los suecos.

MonstroCity‘ se acerca mucho a su sonido en ‘Catch 33‘ y ‘Nothing‘, lo cual es una buena noticia para todos sus fans, ya que se echaba de menos ese ambiente caótico y opresivo pero aplastante y frenético. En temas como este descubrimos porque Tomas Haake está considerado uno de los mejores baterías del mundo. Los solos relampaguean por el tema, y desde luego sabemos que estamos asistiendo a los mejores Meshuggah en años. Podríamos decir que han conseguido sonar a banda de nuevo, y que la técnica de grabación en directo ha conseguido sus frutos.

By The Ton‘ nos devuelve a ese sonido pastoso que hacían de ‘Nothing‘ algo tan innovador e increíblemente grave, industrialoide y robótico a veces, como una máquina bien engrasada, y con un Jens Kidman cantando como nunca. Tema algo más lento en su desarrollo, con esas estructuras que no pierden el tiempo en desarrollos melódicos sino en contrapuntos jazzísticos y unas guitarras más creativas y claras de lo normal. Lo que han conseguido con su sonido es que cada instrumento sea parte de una especie de telaraña de ritmos y pulsiones que a mitad de tema nos vuelve a recordar al ‘Closed Eye Visuals‘.

Violent Sleep Of Reason‘ da título al album, y nos devuelve al sonido caótico del ‘Chaosphere‘, basado en improvisaciones para los solos y ritmos más rápidos y frenéticos. De nuevo recordamos que son una banda basada en el death y el thrash, algunos ritmos sencillos y cortantes nos vuelven a recordar sus raíces, y perdemos el sentido con un nuevo solo de Fredrik que juega con la improvisación y las serpenteantes frases en otro solo de libro. El final del tema es apoteósico, casi puedes escuchar a la banda respirar.

Ivory Tower‘ nos trae algo más de su sonido clásico, algo pulsante y de ritmos más asequibles y claros prensando una cuerda tras otra. Tenemos de nuevo una de las mejores líneas vocales del trabajo, con un Kidman inmenso y unas letras complejas y conceptuales que van cambiando a medida que el tema avanza. Es un tema sin ‘claqueta’ o tiempo fijo, y se notan los cambios de tiempo a lo largo del mismo. Que una banda pueda tocar así sin una guía me parece que los hace merecedores al menos de todo el respeto. El solo de nuevo de lo mejor del disco, y nos hace acordarnos de ‘Obzen‘ y ‘Koloss‘ por el sonido nítido y sin apenas artificio de la guitarra de Fredrik.

Stifled‘ nos devuelve a 1998, con algunos ritmos que no habían empleado hasta ahora, y unos graves más trabajados que en otros temas. El tema es bastante sencillo en el sentido de composición, pero los riffs son muy completos y no defraudan en absoluto. De nuevo un solo improvisado, y algunas letras más que hablan sobre los dictadores y los regímenes autoritarios de una forma poco común. Aun no nos ha dado tiempo a digerir el tema y nos asaltan con una parte de sintetizadores y guitarras llenas de delay y sonido ambiental sin percusión. Un joya en si misma.

Con ‘Nostrum‘, tema que ya habíamos podido escuchar también en los promocionales, levantan de nuevo el vuelo de las baterías complejas, las rítmicas simplistas en cuanto a melodía pero rápidas y trepidantes. Un tema para seguir de cerca ya que puedes perderte con facilidad en los cambios. El solo muy rápido, y totalmente justificado dada la rabia que despide el tema totalmente asentado en la crítica a la religión.

Our Rage Won’t Die‘ tiene muchas connotaciones violentas y el doble bombo se hace indispensable a lo largo del mismo, con juegos rítmicos muy complejos, y dos partes diferenciadas, una rápida hasta la mitad, y un medio tiempo que bordan en temas como este, atmosféricos y profundamente zumbantes como siempre.

Into Decay‘ cierra el disco con un sonido muy sludge y crudo; sacado de la vertiente más sucia de la banda, nos habla de la desconexión que sufrimos unas personas con otras debido al mal uso de la tecnología. El ritmo es lento y tortuoso, nos trae a la mente ‘Nebulous‘, y nos recuerda quienes son los reyes del downtempo. El álbum termina con ese zumbido de distorsiones característico y la impresión de que podríamos escuchar esta nube durante horas.

Lo mejor

  • El mejor disco de Meshuggah en años (sin desmerecer ninguno).
  • Estos temas no te cansan jamás, y los casi sesenta minutos de música parecen 3 horas.
  • Los mejores solos de Fredrik Thordendal.
  • Tomas Haake demuestra estar es su mejor momento a la batería.
  • El nivel compositivo del disco dejará a todos sus fans satisfechos al 100%.
  • Jens Kidman tenía un duro trabajo vocal, y lo ha bordado. ¡Expresivo y brutal!

Lo peor

  • No hemos encontrado nada criticable, como mucho que no hagan un DVD con la grabación completa para ver como han podido hacer un monstruo como este y encima tocarlo en directo y grabarlo.

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