The Neal Morse Band 'The Similitude Of A Dream'

The Neal Morse Band ‘The Similitude Of A Dream’

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on pinterest

El próximo 11 de noviembre sale a la venta el nuevo trabajo de uno de los más grande artistas del rock progresivo, y he de reconocer que pocos álbumes me han generado tantísima expectación como este The similitude of a dream.

Esto se debe a varios motivos; en primer lugar, porque llevo muchos años venerando a este genio de la música y que para mi, cada nuevo disco suyo es un gran acontecimiento, que además sucede afortunadamente con gran frecuencia. Otro buen motivo, es el precedente de su anterior trabajo, ‘The Grand Experiment’, dónde quedó patente la consolidación de una formación que parece inmejorable, con el aclamado Mike Portnoy y el extraordinario bajista Randy George, que junto a los polifacéticos Bill Hubauer y Eric Gillette completan esta Neal Morse band. Pero sin duda, la mayor motivación para llevarse a los oídos esta obra con absoluta avidez, fueron las declaraciones de un eufórico Portnoy diciendo cosas cómo:

«En mis 30 años de carrera creo que he participado en 2 discos conceptuales que son obras maestras, ‘Scenes From A Memory’ de Dream Theater y ‘The Whirlwind’ de Transatlantic… pues bien, damas y caballeros, en mi opinión… ¡los hemos superado! Éste es el disco de nuestra carrera, tanto mío como de los de la banda de Neal… es monumental, épico y perfecto en todos los sentidos».

Estas declaraciones sólo podían propiciar dos escenarios. La de estar a punto de descubrir una obra maestra, o la de soportar una tremenda decepción y pérdida de credibilidad de nuestro querido Mike. Apagué el teléfono, cerré a cal y canto mi estudio, me ubiqué cómodo entre mis altavoces y pedí que no me molestaran. Tenía que saborear al máximo las 23 canciones que conforman este doble álbum conceptual, y que relatan la evolución de un peregrino procedente de la Ciudad de la Destrucción hacia una especie de Tierra Prometida, entregada a la virtud espiritual de tal forma que resulta semejante a un sueño. El señor Portnoy no exageraba ni un ápice. En mis altavoces sonaba una de las obras maestras más increíbles que se han editado en las últimas décadas. Sin duda superior a cualquier álbum que hayan hecho antes.

Me resulta excesivo reseñar cada uno de los temas, más teniendo en cuenta que cada uno de ellos resulta magnífico, y hacen que este «larguísima duración» resulte muy entretenido y emocionante. Cualquier neófito podría escucharlo entero sin aburrirse, o sentirse abrumado por la abundancia de recursos técnicos. Tal vez sea por la enorme variedad de sensaciones que transmite, alternando suavidad y elegancia con energía y complejidad. Unos coros ambientales que elevan el grado emocional (aunque no hay ni una canción con esos juegos a contrapunto que acostumbraba en tiempos de «Thoughts»), solos de guitarra y teclados de alto nivel, arreglos de Moog que harán las delicias de los apasionados de este género, orquestaciones, saxo…. en fin, que no le falta de nada.

En cuanto a estilos, además del acostumbrado neo prog, se cuelan detalles de jazz, gospel y de todo lo que suena a rock de los setenta. Hay melodías que me resultan claros guiños a The Beatles y su clásico ‘Eleanor Rigby’, y en otros momentos hay reminiscencias Deep Purple, Pink Floyd, ELO, Supertramp, etc etc.

De sus miembros, no quiero pasar por alto la extraordinaria labor de cada uno de ellos, ya que para mi, el sonido que Randy George extrae de su bajo – al igual que su interpretación – siempre me ha parecido algo tremendo. Además de su gran trabajo de guitarras, la voz de Eric Gillette es una garantía en calidad de coros, y en ciertos fragmentos destaca como voz solista. La valía de Bill Hubauer reside en su polivalencia al igual que Eric.

Pero si he de resumir la sensación que he experimentado a lo largo de la escucha, y tras haberla acabado, es que no hay ni un segundo de aburrimiento, pura magia que te envuelve y te llena de distintas emociones. Todo tiene sentido, fluyendo como un río que te lleva a alguna parte, pasando por remansos y cascadas. Lo mejor que he escuchado en mucho tiempo.

Lo mejor

  • Todo

Lo peor

  • Nada absolutamente. Bueno, la portada tal vez, pero a quien le importa eso con un disco así.

También te puede interesar...

Comentarios