Crónica Leyendas del Rock 2017

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Miércoles

Llega agosto, y la gente de Villena sabe lo que significa. El pueblo se viste de negro, y no por estar de luto precisamente. La invasión heavy, que va progresando paulatinamente con el avance de la semana, llega a su cenit con la llegada del Día D. De presentación del festi, vaya.

Esta vez la entrada para ese primer día pasaba a costar 5 euros, debido a la inclusión de Amon Amarth como cabeza de cartel de la jornada y que no podía ser de otra forma por motivos logísticos. La gente no se achantó, y es que desde primera hora el ambiente pintaba bastante cálido en todos los sentidos. Desde las largas colas para sacar tokens se podían apreciar ya las primeras actuaciones, aunque no fue hasta el inicio de Angelus Apatrida cuando por fin tuve la oportunidad de entrar. Entre varios temas como sus recientes «Serpents on Parade» o «End Man» aprovecharon para dar publicidad a la próxima minigira nacional de homenaje al 10º aniversario de su «Give Em War» (y por supuesto, tocando la canción homónima). Tras despedirse con su ya clásico «You Are Next» dejaban paso a Last in Line, la formación clásica de la banda de Dio y que dieron un buen recital de sus temas clásicos, cantando «Holy Diver» cuando el sol ya comenzaba a desaparecer entre unas nubes que no hacían presagiar nada bueno. Y así fue, porque con la salida a escena de British Lion, comandados por un Steve Harris siempre demoledor al bajo, el cielo se enturbió y comenzaron a caer unas gotillas frías acompañadas de un viento cortante y acusado para un servidor, destemplado, en manga corta y en mitad de la fila para sacar tokens. Apenas pude apreciar el concierto de los ingleses, quedándome poco para hacer la fuga.

Poco vi de Amon Amarth, en un recinto abarrotado hasta las trancas, un escenario repleto de drakkars y fuego para la ocasión y cómo no, el guantazo musical que conllevan. «The Pursuit of Vikings», «As Loke Falls» y «First Kill» concretaban su inicio de concierto, lo que era suficiente para mí que, con frío y hambre, me enfilaba rumbo al pueblo, finiquitando mi primer día.

Jueves

Con las pilas bien cargadas y los ánimos las nubes (que persistían pese a no dejar más lluvias) afrontábamos el segundo día (y primero completito) del festi. Entraba en los compases finales de Insomnium y con el tiempo justo para poder apreciar la pegada de los fineses, rudos y directos. Enseguida el ambiente pasaba a un tono mucho más alegre y jovial de la mano de Alestorm, que este año tenían presencia en el escenario grande y con motivos. Entre peña disfrazada de pirata y demás atuendos, exóticos bailoteos y una buena jarana montada frente al escenario (con una extravagante versión del moshpit donde los presentes, sentados en el suelo, remaban al unísono en su galeón imaginario) dejaron una de las actuaciones con mejor feedback por parte del respetable. La juerga iba acompañada de canciones como “The Sunk’n Norwegian”, “No Grave But The Sea”, “Captain’s Morgan Revenge” o “Fucked With an Anchor”, quedándose muchas de las peticiones del público sin responder (porque había muchas y poco tiempo, que de ser de otra manera, hubieran estado tocando hasta la noche).

Poco después venían Rage, los Rage actuales comandados por Peter Wagner y respaldado por Vassilios y un Marcos que aprovechó su lengua materna para hablar de tú a tú con la gente del público para presentar algunos temas como «Blackened Karma», «Straight to Hell» o «Black In Mind», aunque en realidad no necesitaban más presentación que su ejecución sobre las tablas. Un auténtico recital en el que sonaron mejor que otras ocasiones, y personalmente, me dejaron un buen sabor de boca.

La cosa continuaba con algo un poquito más power, con unos Blind Guardian que tenían mucho que decir con su visita. Así fue, con un despliegue y un sonido soberbios, sin engalanarse en exceso y tirando de clásicos, pero enganchando igualmente a un público que lo dio todo coreando canciones que todo fan debe saberse: «Nightfall», «The Bard’s Song…» o la descomunal «Imagination From The Other Side» ya en la recta final de su bolo. No estuve presente la actuación al completo, pero incluso de lejos se escuchaba más o menos bien.

Llegaba la hora de Arch Enemy, repitiendo también su hueco en el Leyendas y de nuevo atrayendo a todos sus fieles, agolpados frente al escenario. Si bien su directo me arrojó dudas y me aportó más bien poco, su público lo acogió de muy buena gana. Les faltó un poquito de «punch» en mi opinión, si bien siempre me han sonado algo descafeinados.

Un poco más tarde, y debido a asuntos pendientes en el backstage, tuve que perderme la actuación de una de las bandas que tenía señaladas en mi agenda para esa noche, Triptykon. Si bien no pude estar entre el público, aún pude apreciar a lo lejos lo doomesco de la situación con el icónico Tom G. Warrior comandando lo que pareció ser un muy buen concierto…

Poco le quedaba a mi noche, quedándome solo por ver la primera y única banda del Mark Reale Stage ese día, Noctem. La hora ya pasaba factura y gran parte del público ya había efectuado su huida hacia el camping y sus respectivas casas, aunque todavía restaban un buen puñado de valientes en pie. Los valencianos hicieron su habitual número, enfatizando la técnica y el poderío en su pegada, si bien con algún que otro desajuste puntual. No fue su concierto más memorable, pero pocos podrían decir que no les gustó. En el cómputo global acabaron de contentar a una gente que marchaba en busca de su tan preciado descanso, imprescindible para afrontar la siguiente jornada…

Viernes

Muchos altibajos en el cartel de la jornada del viernes para mí, que estuve algo intermitente entre los numerosos conciertos por llegar. La cosa empezaba bien pronto con unos Primal Fear que me sorprendieron gratamente, haciendo buena gala de su speed/power de etiqueta germana, tan distintiva como bien recibida por la peña. Consiguieron un excelente número de espectadores (teniendo en cuenta la hora que era y la enorme cola para entrar al recinto), casi todos agolpados frente al escenario buscando el dibujo de la sombra que poco a poco se iba ensanchando conforme caía el sol. «In Metal We Trust», «Nuclear Fire», «Chainbreaker» entre otras, para finiquitar con la coreadísima «Metal is Forever». Para entonces llegaba Amaranthe con sus bases electrónicas y sus tres cantantes. La imagen de los metaleros más adaptados a los nuevos tiempos y tendencias se contraponía a la del grupo de «truetas» que esperaba ansioso frente al escenario adyacente la salida de Overkill, ya sabéis, uno de esos motivos por los que cierto sector alaba sobremanera el festival y otros lo demonizan: la variedad en el cartel, en todos los sentidos. Tras una retahíla intensa de temas (administraron bastante bien su tiempo en escena) como «Invincible» o «The Nexus» hicieron las delicias de sus fans, que lo estaban dando todo.

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Le tocaba a Overkill, que andan pululando por Europa presentando su reciente «The Grinding Wheel», si bien en su concierto solo tocaron un par de piezas. Una fue con la que arrancaron, «Mean, Green, Killing Machine», seguida de clásicos de época y otros más recientes: «Rotten To The Core», «Ironbound», «In Union We Stand», etc. El concierto se hizo ameno gracias a las numerosas coñitas de Blitz al micro, en tono bravucón mientras se aguantaba la risa. Acabaron como de costumbre, con un festival de peinetas al ritmo de «Fuck You», esa cover de Subhumans que llevan tocando durante décadas. Sonidazo y mucho ritmo para una tarde que se devenía aventurera tras el tornado de moshpits y «surfistas» entre el público, pero que perdía casi toda su energía con unos UFO algo descafeinados. Los años no pasan en balde pese a que contentaran a su base, y su concierto fue buena prueba de ello. Abriendo con su clásico «Lights Out» y acompañado más tarde de otros como «Only You Can Rock Me» entre otros, y por supuesto «Doctor Doctor» para cerrar, tuvieron un paso algo más discreto de lo que me imaginaba en el festival.

En la hora de Hammerfall hice mi descanso para reponer energía y afrontar mejor la noche. Llegando justo para el comienzo de Megadeth pude apreciar (como para no hacerlo) las enormes pantallas que les habían montado en el escenario. Gracias a ello y al trabajo de luces, pero especialmente a Megadeth y a un Mustaine que se mostró a un nivel aceptable, su espectáculo fue de lo más reseñable del día. El pelirrojo, ya con las cuerdas vocales hechas trizas, se mantuvo a un nivel conservador en su canto. Sin grandes alardes se centró en su especialidad, la guitarra, haciendo un enorme dúo junto a Kiko Loureiro. Su setlist guardaba pocas sorpresas, y sin presentación alguna por parte de la banda, fue tocado de cabo a rabo sin incidentes: «Hangar 18», «Sweating Bullets», «Poisonous Shadows», «Mechanix», «Trust», «Peace Sells»… y tras poco más de una hora en la que tocaron más de una docena de temas, sellaban su paso por Villena, cómo no, con «Holy Wars… The Punishment Due». La nota negativa de su actuación en todo caso sería la casi total inactividad del público durante la actuación, y eso que había ambiente con la zona de los escenarios principales prácticamente llena.

Mi último show de la noche se lo iba a dedicar al Roots de Igor y Max Cavalera, aunque ya en la tranquilidad de un césped que empezaba a mostrar unas cuantas calvas. Nunca fue mi álbum favorito de los brasileños, ni mucho menos dio la sensación de verles tan en forma como en sus años mozos (ojalá), pero fue el punto ideal para que los puretas más melancólicos se desfogaran a gusto.

Sábado

La peña ya se iba mentalizando de que la última noche leyendera estaba al caer. Pero mientras tanto todavía había sol y muchas ganas de acabar la fiesta por todo lo alto. De nuevo apuré demasiado y entré a los quince minutos de comenzar Tankard, y ahí estaba Gerre, moviéndose de un lado a otro del escenario junto a su visible panza. No es una gran voz, pero sí que podemos decir que es una gran personalidad. Al igual que lo que se pudo apreciar de ellos en su última visita a Villena hace dos años, siguen igual de cachondos y brutales tanto bajo como sobre el escenario, siempre con una birra de por medio. Hacían su paso por España presentando su último disco, “One Foot In The Grave”, aunque gran parte de su setlist se centró en los clásicos y otros temazos recientes como “A Girl Called Cerveza”, “Zombie Attack”, “Rapid Fire” y “The Morning After”. Gerre sonaba un poco ahogado, sin brillo como normalmente, más centrado en hacer su numerito, corretear, sacar a bailar a gente al escenario y pasárselo bien. El resto de la banda lo clavó, dejando otro gran show en el haber del festival.

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Nada más acabar los alemanes tocaba el número de otra bestia parda al micro, pero con muchísima más técnica vocal. Battle Beast, con una impresionante Noora Louhimo al frente, fue uno de mis grandes descubrimientos. Si bien al escuchar sus trabajos en estudio me decían más bien poco (como del hard rock melódico escandinavo que tanto se lleva últimamente, en general), su descarga en directo hizo que se me iluminara la cara. Desde luego mucho más agresiva Noora con su canto, rompiéndolo en más ocasiones y creando unos contrastes propios de un digno vozarrón.

Nada más terminar enfilaba mi paso hacia el Mark Reale para ver a unos Diamond Head que recién habían arrancado su show. Me transmitieron las mismas sensaciones que UFO, las de una banda de heavy clásico aclamada en su época y sus grandes clásicos, pero venida poco a poco a menos y con directos con poco brillo. Les costó arrancar, al igual que al público, que si bien copaba la pista cubierta no se mostraba con demasiado entusiasmo. La cosa cambió, no os lo podéis ni imaginar, cuando llegó la hora de tocar “I Am Evil?”. Parecía otro concierto. La cuestión es que la energía desplegada fue en esos seis o siete minutos finales, salvando un poco las sensaciones de un sonido algo flojo.

Volvía a la noche para ver de refilón lo segunda mitad de Rhapsody y su virtuosismo, el punto barroco de la noche, con solo de batería de 10 minutos incluido. Su estilo nunca me ha encajado, pero su destreza musical es asombrosa. Su directo transmitió mucho pese a no mantener el ritmo adecuado, ya que hubieron numerosas paradas entre temas y muchos comentarios entre canciones. Musicalmente intocables, pero en lo que a show se refiere, demasiados altibajos. “Wisdom of the Kings”, “Beyond The Gates of Infinity”y “Symphony Of Enchanted Lands” fueron algunos de sus temas, dejando para un bis un poco largo “Rain of a Thousand Flames”, “Lamento Heroico”, “Holy Thunderforce” y “In Tenebris”.

Me quedaban apenas tres conciertos por ver esa noche: Sabaton, Nervosa y Bloodbath. El cambio de hora de los últimos, anunciado por la organización a última hora de la tarde, les mandaba a última hora para cerrar el festival. Así pues, poníamos rumbo a Sabaton para vislumbrar su machacante directo. “Ghost Division” fue la canción elegida para abrir como llevan haciendo en sus últimas giras, teniendo después que lidiar con novedades en su setlist como “The Art of War” o “Panzerkampf”, gratas sorpresas. Hubo tiempo para las más conocidas, “Attero Dominatus”, “Screaming Eagles” y “Swedish Pagans”, entre otras. Joakim Brodén hizo lo que más le gusta: cantar, golpearse el muslo al estilo Till Lindemann y charrar con el respetable en tono de broma. Con ese carisma cualquiera se engancha, y da igual que vinieran hace un par de añitos, porque reventaron lo mismo o incluso más que entonces.

Tuve que apurar el concierto de Sabaton y salí pitando hacia el Mark Reale. Llegué a la primera fila para cuando Nervosa estaban acabando su prueba de sonido. Nunca he sido fan de las composiciones de las brasileñas, pero menuda pegada tienen. Fernanda fue la chica dulce y sonriente hablando con el público con un castellano bastante fluido, pero cuando llegaba la hora de tocar su cara cambiaba radicalmente. Transmitieron esa rabia a través de su thrash metal rápido y sin concesiones, tocando canciones de sus dos álbumes como “Death!”, “Hypocrisy”, “Guerra Santa” y “Into Moshpit”

El cansancio hacía mella, pero logré aguantar para ver los primeros temas de Bloodbath para irme con el mejor sabor de boca posible. Así fue, aunque la espera no mereció la pena para gran parte del público, y es que desde Sabaton el aforo fue cayendo ya poco a poco. Apenas estuve presente en sus dos primeras canciones cuando puse rumbo hacia la salida, poniendo punto y final a este Leyendas del Rock 2017.

Fotografías // Nat Enemede

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