Crónica The Haunted + Norunda + The Descent

13 abril, 2018
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Después de tener varios meses el cartel de la gira de los suecos The Haunted en la portada, con el nombre de Valencia entre las que iba a visitar el veteranos combo sueco, las ganas de que llegara el día no podían ser mayores. Giras así son las que hemos deseado que volvieran a nuestra ciudad, y no podía faltar a la cita.

Con la sala todavía cogiendo calor comenzaron a repartir los bilbaínos The Descent. A priori, dada su declarada ascendencia sonora nórdica, podían ser un perfecto aperitivo para abrir la noche, pero fueron mucho más. Con un setlist basado principalmente en su segundo disco, The Coven Of Rats, pasaron como un ciclón por la Sala Rock City. Y ello a pesar de que el público se mostró frío y, sobretodo distante, puesto que salvo un par de honrosas exccepciones, la mayor parte del público se encontraba a varios metros del escenario. Mención especial me merece el trabajo de Xabier a la batería: un auténtico animal atronando con su batería como arma de destrucción masiva.

Tras la pausa habitual comparecieron Norunda por segunda vez en pocos meses. Tenía muy buen recuerdo de mi primera experiencia cuando vinieron con Moonspell, pero esta vez el sabor fue agridulce. La primera mita de su show estuvo falta del ritmo y la demoníaca intensidad que les vi en nuestro primer encuentro. Varias pausas para afinar y arreglar otros pequeños problemillas, así como para presentar a los miembros del grupo no ayudaron a que la gente (que seguía muy lejos de las tablas) se terminase de meter en el concierto. Creo que también influyó en esa ‘desconexión’ el hecho de que mucha gente iba exclusivamente a ver a los suecos. Fue a partir de ‘Infoxication’ cuando de nuevo topé con esos Norunda que tan buen sabor de boca me dejaron unos meses antes y cuando empecé a disfrutar a fondo de ese sonido tan particular que practican a caballo entre el death y el thrash.

Y por fin llegó el gran momento. La hora de ponerse delante de unas leyendas bandas de la escena sueca. Uno de esos grupos a los que quizá el destino no ha tratado con la justicia que merece, pero cuya impronta en todo lo que ha venido después es innegable. Y lo cierto es que no su actuación no defraudó. Además, esta vez sí, el público se vino arriba y desde el primer momento hubo comunión entre banda y fans. A alguno incluso se le fue la mano y estuvo a punto de meterle un zapatillazo al bueno de Marco. La primera parte del show estuvo protagonizada por sus temas más actuales, extraídos de su más reciente disco, ‘Strength in Numbers’, con temas como Brute Force, Spark, This is the end o Preachers of death, pero siempre intercalando temas de casi todos sus trabajos.

Con Marco Aro como maestro de ceremonias, llevando el peso de interactuar con el público e intentando por todos los medios que la gente se lanzará a hacer circle pits, sonaron The Flood, The Medication (The Dead Eye), Undead (The haunted), Hollow ground y Trespass (Made me do it), No compromise, 99 y All against all (Revolver), Time [will not heal] (Exit Wounds). La traca final, con el público ya entregado la trajeron clasicazos como D.O.A., Guilt Trip, Dark Intentions, Bury your dead, Hate song, Eye of the storm o Bullet Hole.

Sin duda, un show muy completo pero al que eché a faltar un poco más de proximidad con el público. Se comentó que el grupo no estaba en su mejor forma ese día, e incluso que se habían cancelado algunas de las entrevistas previstas para antes del bolo. El caso es que vi al quinteto muy ‘en su sitio’, salvo contadas intervenciones de Marco o algún intercambio de comentarios de Ola Englund con algún fan. Sea como sea, fue un señor concierto, tremendamente profesional y en el que repasaron casi toda su discografía para satisfacción de la gente congregada.

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