Capturar la esencia de los baterías suele ser uno de los retos más complicados cuando se disparan fotos de conciertos. Tratar de sortear los platos, timbales y aéreos para lograr una imagen óptima y enfocada, suele ser una ardua labor debido a la situación desde la que disparamos los fotógrafos. Sin embargo hay casos como el de Kadavar, en los que la batería se sitúa en la parte delantera del escenario, permitiendo acceder a los laterales de una manera ciertamente cómoda.

En este caso concreto, Tiger estaba en el medio del escenario del Kristonfest 2019, luciendo imperial sus larguísimos brazos, agitándose como un poseso y regalándonos a los que disparábamos instantes tan plásticos como este. Fragmentos de directo, que hablan por sí mismos sin necesidad de música de fondo y que consiguen transmitir la pura esencia del músico retratado.