Aquí la idea era dar importancia al entorno más que al personaje. Tratar de aprovechar el alucinante escenario que King Diamond luce en sus actuaciones, para llevar la foto hasta la misma casa embrujada que aparecía en “Them”. Recuerdo como esas escaleras me recordaron en cuanto las vi, a las que aparecían en las viejas películas de los años cincuenta, con un delicioso aire decadente que necesitaba plasmar de alguna manera.

Esta clase de foto no suele quedar bien, porque la iluminación suele estar pensada para las partes frontales del escenario; y dejar premeditadamente más de la mitad de la foto para decoración tampoco suele funcionar. Aquí queda bien porque la cabeza nos transporta a la misma historia que King cantaba. Nos mete directamente en la escena dando la impresión de que somos testigos presenciales.