Firewind ‘Days of defiance’

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La banda liderada por el talentoso Gus G. vuelve a su marca principal para poner en las estanterías el sexto trabajo de su carrera. No sé si es por el buen sabor de boca que me dejó su anterior ‘The premonition’ o porque algunos de los miembros del grupo han estado compartiendo esfuerzos con otros proyectos, pero este nuevo trabajo no me ha terminado de gustar como los anteriores.

Como ya sabéis, el líder, guitarrista y compositor principal del grupo, Gus G., ha sido fichado por el inagotable Ozzy Osbourne para llevar los mandos de sus sección de guitarras. A su vez, la voz de Apollo Papathanasio tiene un nuevo hueco que cubrir en Spiritual Beggars. Además, a principios de año hubo cambio en el puesto de batería, tomando Michael Ehre (Metallium, Uli John Roth) el puesto de Mark Cross. Quizá esta dispersión haya influido negativamente en el resultado final del nuevo plástico. Y eso que no comienza mal del todo, con dos temas cañoneros de auténtico power metal, como ‘The ark of lies’ y sobretodo ‘World on fire’, donde se aprecian los puntos fuertes del grupo: riffs poderosos y una voz peculiar y potente.

Sin embargo, que esos árboles no os impidan ver el bosque, puesto que en seguida caemos en el bostezo con ‘Chariot’, un tema bastante coñazo con un Apollo Papathanasio es arriegados registros al que sigue ‘Embrace the sun’ un medio tiempo que solo se salva por los estribillos, el riff inicial y ese teclado hecho de chicle que se te pega sin remisión. Posiblemente volváis a abrir los ojos con ‘Heading for the dawn’, un tema al más clásico estilo speed metal de aquellos Stratovarius que lo petaban a finales de los 90. Pero el tema que realmente ha vuelto a captar mi atención es ‘Broken’, una canción lenta que combina con bastante acierto guitarra acústica con riffs eléctricos y un buen esfuerzo vocal. Estos eran los Firewind que venía buscando.

El disco sigue su particular momento dulce con ‘Cold as ice’ y sobretodo con ‘Kill in the name of love’, el que es sin duda el tema del disco. Gus G. desempolva lo mejor de su repertorio con uno de esos riffs que te dejan atrapado, perfectamente complementado con los teclados y un trabajo vocal con la intensidad exacta. Podría ser el ‘Angels forgive me’ de este trabajo. Y como premio el caramelito instrumental ‘SKG’, donde el grupo da rienda suelta a sus virtudes individuales durante más de cinco minutos.

Al terminar piensas que la escucha acaba aquí, pero nada más lejos de la realidad, puesto que aún quedan tres temas. La regulera ‘Losing faith in you’, bastante mal grabada en mi opinión, da paso a ‘The yearning’ que satura un poco tanto por sus guitarras como por la voz excesiva de Apollo. Terminamos con un tema que cumple a la perfección la tarea de cerrar el disco: sin complicaciones, directo, con el aporte justo de doble bombo para darle movimiento y unos coros de esos que animan a cantar.

En definitiva, un trabajo que raspa el notable pero sin la brillantez de sus antecesores. Se notan las mejoras en los medios, pero también la saturación del modelo y quizá el exceso de trabajo fuera de la formación. Además, al ser un disco tan largo, los temas buenos, que los hay, quedan un poco difuminados por los menos buenos. Recomiendo sin duda la segunda parte del trabajo.

[Rating:7.5/10]

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