Seventh Wonder ‘Mercy falls’

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram

Después de haberse asomado a la fama con su segundo disco, los suecos Seventh Wonder nos traen su tercer trabajo, Mercy Falls. Un disco conceptual con el que no solo superan su anterior trabajo, sino que presentan una candidatura más que sólida al disco del año.

Como digo, el disco cuenta la historia de un pequeño pueblo, que da nombre al disco y la tragedia que vive una familia. La historia comienza con un accidente de coche, según nos narra la intro, que deja en coma a nuestro protagonista. Desde ese estado nos van contando la historia. Ahí comienza la instrumetal ‘There and back’ y ya empezamos a comprobar que el sonido general goza de una magnífica producción: se puede escuchar a la perfección cada instrumento, y todos suenan de cine. Como siempre, esta joven banda nos trae progresivo del bueno, con melodías y riffs muy complejos pero a la vez, con la belleza que le aportan las influencias de la música clásica adaptada al sonido metálico.

‘Mercy falls’ es un tema brutal, en el que las pesadas bases y la melodía están perfectamente envueltas en la atmósfera que crea el teclado. La voz de Tommy Karevik se destapa como uno de los mayores avances del trabajo respecto de sus antecesores sobre todo en el sublime estribillo, en la que se ve acompañada de unos fenomenales coros. Los teclados se incorporan cada vez más a la ya de por sí notable sección de solos.

En ‘Unbreakable’ son los teclados quienes toman la iniciativa, dejando luego paso a la guitarra. Pero la auténtica protagonista es la voz, que sigue con el recital que da en cada tema. La variedad de melodías y tiempos y la calidad de los solos hace imposible que uno se pueda aburrir en estos siete minutos. ‘Tears for a father’ es el primero de los temas lentos, que le canta el hijo a su padre comatoso. Solo una guitarra española y una voz, suficiente para poner los pelos de gallina. Como contrapunto, ‘A day away’ tiene un ritmo alegre que poco a poco se va complicando en el aspecto técnico hasta llegar al estribillo, otro de los destacados.

Otra baladita, esta vez del padre al hijo, en la que el piano sustituye a la guitarra es lo que encontramos en ‘Tears for a son’. Y sin tiempo para respirar entramos en ‘Paradise’, uno de los temas más técnicos del trabajo y en el que el bueno de Tommy lo da todo, hasta casi ahogarse en algunos esfuerzos. A continuación, vienen prácticamente seguidos tres temas: ‘Fall in line’, ‘Break the silence’ y ‘Hide and seek’. La primera como un nuevo ejemplo de cómo se hace progresivo de calidad, con riffs de calidad, increíble juegos con la voz y grande acompañamientos. Enlazada con la anterior por un punteo de bajo, la segunda es algo más lenta al comienzo, para pasar a ser luego un tema que combina riffs pesados y potentes con partes sumamente melódicas y que pese a ser el más largo del trabajo no llega a cansar por sus constantes cambios en la melodía y con sus intrincados solos. Y por último, el tercer tema, es en mi opinión, no solo el mejor de los tres, sino el mejor de todo el plástico. Completo en todos los sentidos, pero especialmente en los coros, el glorioso estribillo y la parte final. Una gozada.

Pero la cosa sigue y ‘Destiny Calls’ nos trae melodías oscuras y muy técnicas, al estilo de los Dream Theater más complejos. Es quizá el tema más difícil de digerir de todos. El último tema lento es ‘One last goodye’, de nuevo protagonizado por la guitarra y con el acompañamiento esta vez de una voz femenina. Y cuando parece que el prota va a despertar, el drama se desata. Y ahí comienza una vuelta atrás en los recuerdos, en forma de trozos de los temas que han ido sonando, que termina con la explicación de la causa del accidente con el que se inicia la historia. El último corte es ‘The Black parade’, uno corte bastante técnico que me deja un buen sabor de boca final.

Para que quede claro, es solo mi opinión, quizá influenciada por lo mucho que me gusta el grupo, pero creo que este es de los mejores discos del año. La producción es de primer nivel, la ejecución individual es impecable y las composiciones son simplemente increíbles. Os recomiendo encarecidamente la escucha de este álbum y el seguimiento de los pasos de estos jóvenes. Para que conozcais algo más de ellos, en breve os traeremos una entrevista con Andreas Blomqvist, su bajista y cabeza visible.

[Rating:10/10]

Lo más visto...