Death Angel ‘Relentless revolution’

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Estamos sin duda ante una de las mejores cosechas de thrash metal de la historia. Aunque tengo la impresión de que me repito a cada poco, no puedo dejar de reconocer que clásicos como Heathen, Overkill, Exodus, y ahora Death Angel están haciendo de este año el del retorno de aquella eclosión de grupos de la bay area de San Francisco.

El caso de Death Angel es especial. Después de casi una década y tres discos, decidieron separarse a principios de los 90. Diez años después volvieron a las andadas, y ahora, a punto de cumplir diez años desde la reunión, lanzan el que es su sexto album de estudio. El disco comienza con dos temas con sabor a modern old school, buen trabajo de la base rítmica y los primeros indicios de que la producción es a lo grande. El segundo, ‘Claws in so deep’ me llega a recordar vagamente en el estribillo a Trivium y termina con una guitarra española que no viene a cuento de nada. Eso sí, es el prólogo perfecto para ‘Truce’, el primer corte con auténtico sabor añejo, con sus riffs pegadizos, su solo vertiginoso y toda la parafernalia que se les supone.

A partir de ahí vienen varios temas que no terminan de engancharte a la escucha. Un conjunto de medios tiempos que, aun gozando de la intensidad de un sonido aplastante, pasan uno tras otro sin dejar muesca en la mollera. De este grupo destacaría como más animado ‘River of rapture’, los riffs algo más técnicos de ‘Into the arms of righteous anger’, el sonido sucio con sabor añejo de ‘This hate’ y el toque melódico de ‘Opponents at side’. Por su parte, me aburrí bastante con ‘Abscence of light’, lento y demasiado pesado.

Hasta ‘I choose the sky’ no hay otro tema que te haga doblar el espinazo por esa intensidad thrash que se espera de un trabajo así. De nuevo con ‘Volcanic’ se despiertan mis sentidos, pero exactamente por lo opuesto: voces melódicas, coros que aumentan la intensidad del estribillo, guitarra española llevando la melodía. Terminamos con buen sabor de boca, puesto que ‘Where they lay’ mantiene un buen nivel de caña old style a pesar de sus riffs algo machacones.

En resumen, aunque no llega a la grandeza alcanzada por Overkill, por ejemplo, sí que estamos ante un buen trabajo que viene a reafirmar el buen momento que disfruta la renacida escena thrash-metalera americana. Como dicen en su primer estribillo, ‘la revolución ha llegado: súbete, o hazte a un lado’.

[Rating:8/10]

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