Annihilator 'Suicide Society'
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Suicide Society‘ es el título del nuevo trabajo de la formación liderada por Jeff Waters, y es el primero sin Dave Padden, que llevaba en Annihilator desde 2003. El álbum, que salió el 18 de septiembre, consta de 9 canciones en las que Waters se ha encargado de cantar, tocar la guitarra y el bajo. Únicamente ha contado con Mike Harshaw para grabar la percusión.

El tema homónimo es el primero, cuyo videoclip fue lanzado el 31 de julio. Este resulta un comienzo algo flojete, donde se nota que Waters conserva el estilo inigualable de sus riffs aunque con una producción que no gustará a aquellos que quedaron anclados en la época de Alice In Hell o Never, Neverland. Especialmente esto se nota en los coros, que suenan demasiado limpios y sintéticos. Pese a ello, el apartado musical es notable: la locura en la composición de los patrones y sobre todo el riff principal son las dos razones ponderantes para animarnos a seguir con la siguiente pieza.

Esta se titula ‘My Revenge‘ y desde los primeros segundos nos encontramos unos compases más crudos. El bajo retumbando de fondo, las guitarras con los primeros riffs y la batería marcando sin complicarse. El tempo es más acelerado que el de ‘Suicide Society’, un regalo para los más ávidos de la ira y la contundencia más thrasher del canadiense. El estribillo suena mucho más melódico y popero, pese a que lo arregla con el solo que le precede en un segmento menos cañero pero más virtuoso.

Snap‘ abre con un coro autotuneado que se lleva por delante las buenas impresiones de lo poco que llevamos escuchado. El riff principal junto a la batería es un calco del ‘Ich Tu Dir Weh‘ de Rammstein, abriendo paso para una solitaria línea de bajo mientras Waters comienza con los primeros versos. El asunto se anima progresivamente, alcanzando el punto álgido en el estribillo, bastante pegadizo, que decae rítmicamente de nuevo con las nuevas estrofas. Sencillo, diferente, suficiente.

Creepin’ Again‘ inicia también con el bajo como protagonista. Arpegios limpios de guitarra le acompañan y paulatinamente el tema va ganando cuerpo. Enseguida comienza el caos riffero y Waters a cantar. En este aspecto echo de menos a Padden, y contra a la opinión generalizada de los más fans de Annihilator, considero que efectuaba una gran labor como vocalista (para mí, solo por detrás de Corneau y Rampage). El estribillo es increíblemente parecido al de ‘Clown Parade‘ (‘Metal’, 2007), cosa que acaba restándole frescura y que recupera parcialmente con un pasaje intermedio intenso.

Narcotic Avenue‘ es un corte variado, con segmentos muy movidos y un final calmado, pero que en general no tiene mucha chicha y del cual no se extrae nada realmente llamativo, mientras que ‘The One You Serve‘, que juega mucho más con los riffs al inicio y pinta cizañera, se queda en una pieza muy groovera con un mid-tempo vacío. Ambas tienen sus más y sus menos: los solos de guitarra y ciertos cambios de tempo que rompen con la monotonía ayudan a que el álbum no se hunda, aunque le falta garra y agresividad.

Break, Enter‘ tiene un fade in que me hace rememorar por instantes el del ..And Justice for All de Metallica. El riff introductorio va en ascenso y se muestra consistente en conjunto al resultado total, que no es un alarde de innovación y técnica pero es perfectamente válido como revientacuellos de turno. Por cierto, algún fragmento de la canción me ha recordado al ‘Battered‘ de su excepcional ‘Carnival Diablos’, del 2001.

Death Scent‘ es desde el primer segundo una composición pesada e intensa. Jeff quema las naves con un interludio con reminiscencias progresivas, combinando una guitarra rítmica thrasher y sencilla con los arreglos de la solista, posteriormente seguido de un brusco giro que busca cambiar la esencia con unos arreglos más sosegados y tranquilos. Se la juega de nuevo a la hora de finiquitar el interludio introduciendo un brutal y caótico solo que desemboca en el último minuto, repitiendo entonces la fórmula inicial del corte.

El tema final es ‘Every Minute‘, suave, emotivo y melancólico. Por separado no es una gran obra, pero como culmen para el disco, bajando de revoluciones y poniéndole un punto diferente al conjunto global queda fenomenal. Aquí Waters logra uno de los mejores trabajos a la voz, y ni qué decir del trabajo a la guitarra, poniéndole un lazo dorado a un disco correcto.

El disco no alcanza las cotas de los más excelsos de la trayectoria de la banda. Sin embargo, se muestra consistente y en la línea de sus dos anteriores trabajos (‘Annihilator’ y ‘Feast’).

LO MEJOR

Jeff Waters es un maestro, cosa que ni sus mayores detractores podrán negar. No será el thrasher más pureta, pero la inmensa mayoría de sus composiciones son dignas de admirar. Él se lo guisa y él se lo come, y así nos lo muestra, a un gran nivel.
Hay variedad. Annihilator se caracteriza por no ser una banda monótona, buscando siempre un sonido y unas composiciones variadas, que tengan tanto de sucio y caótico como de melódico y virtuoso.

LO PEOR

El contenido de las letras no es gran cosa. De hecho, algunas canciones tienen unas líricas realmente pobres y poco trabajadas que empañan el resultado final.
Posiblemente la voz de Waters sepa a poco para algunos. Padden no hizo historia, pero considero que estaba por encima del nivel actual.


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