Narco 'Espichufrenia'

Narco ‘Espichufrenia’

7 febrero, 2018
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Que penita más grande no haber desmembrado este disco antes de que terminara el año porque sin dudarlo, hubiese entrado de cabeza al ranking de mis favoritos de 2017. Y es que este álbum lo tiene to’. La esencia más pura de los primeros trabajos de los Narco, desde aquel primer “Satán Vive” de 1997 a las tendencias y rollos más actuales que tiemblan con el rap metal, el drum ’n bass, el ragga, lo cyber, el punk y el cachondeo; y cuidado, porque este “Espichufrenia” recoge todo eso y muchísimo más. A mi modo de ver, y poquito a poco, han inventado un nuevo estilo al que podríamos llamar rave metal, porque la fiesta que lleva encima no es poca y además, juegan con todas sus posibles vertientes con conocimiento de causa. Y eso se nota. Si quieren rapear, lo hacen con estilo, si quieren bases electrónicas, no se conforman con efectos cutres y si quieren innovar, lo hacen con una creatividad que quita el “sentío”. ¿Qué donde queda el metal? Pues por ejemplo en las guitarras de Diablero Diaz o en la inconfundible voz de Vikingo MD, ambas intachables ante el paso de los años. Con la intro y a su primera escucha, ya supe que esto iba a molar. Una original composición titulada “Suicídate” que esconde la crítica al consumo y a la vida vacía de la que tanto disfrutamos... Vuelcan el pollo y esto no hace más que empezar, pero avisamos, si sois de ir a ver partidos de fútbol contra las drogas, ni os molestéis en escuchar este disco porque sus letras son una apología constante al desfase. Con “Anticrista” tiran de su estilo más puro, innovando con unas métricas y un estilo brutal en las rimas de Distorsión Morales, también conocido como S Curro. El circulo lo cierra la colaboración de Tintaha, totalmente integrada en este tema, que trata la clase política neoliberal sevillana de una forma realmente original. Con “El Trapichero”, primer avance que sacaron de este “Espichufrenia” y que podéis ver aquí, hacen la mezcla perfecta de lo que son hoy, su contundencia de siempre y una inclusión muy cuidada de elementos electrónicos junto a un rap metal de última generación. Le sigue “Mi Madre Es Una Yonki” mezclando el groove y las bases del drum ’n bass con estribillos totalmente punkarras, una buena mezcla de estilos y una buena crítica a la legalidad del veneno que se puede encontrar en las farmacias. Un tema muy “de directo”, de esos que deseas escuchar y corear en plena fiesta. Y es que este disco está llenito de pistas así consiguiendo a mi modo de ver, hacer un disco lleno de himnos para sus conciertos. Es el caso de “No Nos Van a Echar” con la colaboración de Dub Elements, quienes ya participaron en “La Rave Del Infierno” (2012) y que como digo, puede que se convierta en un nuevo imprescindible en sus directos como “Kolikotrón” o “La Puta Policía”. Con “Éxtasis Místico” y…

10

Han inventado un nuevo estilo al que podríamos llamar 'rave metal'

Sentimiento punk con las tendencias del rap metal de sus raíces y toda la experiencia que les han dado sus 20 años de carrera.

Puntuación General

10

10

Que penita más grande no haber desmembrado este disco antes de que terminara el año porque sin dudarlo, hubiese entrado de cabeza al ranking de mis favoritos de 2017. Y es que este álbum lo tiene to’. La esencia más pura de los primeros trabajos de los Narco, desde aquel primer “Satán Vive” de 1997 a las tendencias y rollos más actuales que tiemblan con el rap metal, el drum ’n bass, el ragga, lo cyber, el punk y el cachondeo; y cuidado, porque este “Espichufrenia” recoge todo eso y muchísimo más. A mi modo de ver, y poquito a poco, han inventado un nuevo estilo al que podríamos llamar rave metal, porque la fiesta que lleva encima no es poca y además, juegan con todas sus posibles vertientes con conocimiento de causa. Y eso se nota. Si quieren rapear, lo hacen con estilo, si quieren bases electrónicas, no se conforman con efectos cutres y si quieren innovar, lo hacen con una creatividad que quita el “sentío”. ¿Qué donde queda el metal? Pues por ejemplo en las guitarras de Diablero Diaz o en la inconfundible voz de Vikingo MD, ambas intachables ante el paso de los años.

Con la intro y a su primera escucha, ya supe que esto iba a molar. Una original composición titulada “Suicídate” que esconde la crítica al consumo y a la vida vacía de la que tanto disfrutamos… Vuelcan el pollo y esto no hace más que empezar, pero avisamos, si sois de ir a ver partidos de fútbol contra las drogas, ni os molestéis en escuchar este disco porque sus letras son una apología constante al desfase.

Con “Anticrista” tiran de su estilo más puro, innovando con unas métricas y un estilo brutal en las rimas de Distorsión Morales, también conocido como S Curro. El circulo lo cierra la colaboración de Tintaha, totalmente integrada en este tema, que trata la clase política neoliberal sevillana de una forma realmente original. Con “El Trapichero”, primer avance que sacaron de este “Espichufrenia” y que podéis ver aquí, hacen la mezcla perfecta de lo que son hoy, su contundencia de siempre y una inclusión muy cuidada de elementos electrónicos junto a un rap metal de última generación.

Le sigue “Mi Madre Es Una Yonki” mezclando el groove y las bases del drum ’n bass con estribillos totalmente punkarras, una buena mezcla de estilos y una buena crítica a la legalidad del veneno que se puede encontrar en las farmacias. Un tema muy “de directo”, de esos que deseas escuchar y corear en plena fiesta. Y es que este disco está llenito de pistas así consiguiendo a mi modo de ver, hacer un disco lleno de himnos para sus conciertos. Es el caso de “No Nos Van a Echar” con la colaboración de Dub Elements, quienes ya participaron en “La Rave Del Infierno” (2012) y que como digo, puede que se convierta en un nuevo imprescindible en sus directos como “Kolikotrón” o “La Puta Policía”.

Con “Éxtasis Místico” y la colaboración de Ana Curra se adentran en terrenos más extraños y menos accesibles pero aún así, consiguen un tema original, oscuro y sobrecogedor; raro y bastante alejado del buen rollo que respira este disco. Pasada la bajona con escalofríos incluidos, vuelven a elevarnos junto a The Tractor, en una colaboración que puede recordarte al mítico “New World Order” de Ministry, pero eso si, subiendo los bits y los golpes de caja mientras chupas baffle en pleno mañaneo. Llegamos una de mis favoritas, pues si eres seguidor del dub, el dancehall o la música Jamaicana en general, aquí vas a encontrar nivel, explorando terrenos con los que se atrevieron míticas y contadas bandas como Dub War y consiguiendo una fusión clavada con la ayuda de Variedub y Burian Fyah. Super notables también la líneas de ragga que se marcan tanto el Vikingo como Morales y como decía, el sevillano Burian Fyah se encarga de poner la guinda en esta versión de Breaking Bad, pero más andaluza que el gazpacho y los calamares.

Es la hora de volver a los componentes electrónicos de la mano de Space Surimi con uno de las letras más guasonas del álbum. Las voces robóticas de “Yoni el Robot” se conectan perfectamente con las bases y las originales maneras de interpretar las estrofas y mezclarlas con las guitarras hacen de este tema, y de todo el disco en general, un derroche de experimentación y de gracia acojonantes. Nos vamos acercando al final y vuelven a regalarnos otro temazo con la colaboración de El Coleta dejando un poco de lado la artillería electrónica y de última generación para centrarse en su sonido más puro, sus guitarras más añejas y el estilo kinki y navajero que también adoptaron a partir de su tercer disco. Otro diez para la letra, otro sobresaliente para las rimas y diploma de honor para la intervención de El Coleta, al que no puedes evitar imaginarte en chandal de tactel y ojeras hasta los pies mientras grababa el tema.

Otros que no podían faltar en un disco marcado por las colaboraciones eran Reincidentes, cerrando con el tema punk y callejero por excelencia: “If The Kids Are United” de los británicos Sham 69, con orgullo más que crítico por su Sevilla natal y por su puesto, metiendo caña a los de azul, verde y marrón. Una buena fusión de ideas que teje lo que es este disco de Narco, el sentimiento punk con las tendencias del rap metal de sus raíces y toda la experiencia que les han dado sus 20 años de carrera, sus 20 años de no aburrir ni de aburrirse y sus 20 años de farra y constante contacto con la música de otros territorios y nuevos estilos.

Lo mejor

  • No solo introducen y mezclan estilos alejados del metal, como el ragga, el drum ’n bass o el electro, si no que lo hacen bien. Muchos han intentado estas mezclas pero ni son fáciles de crear, ni de cuadrar, ni de hacer que cuajen pero ellos, se lo han merendado, tanto en lo instrumental como en las voces. Y el artwork, que gustos a parte, resulta llamativo y muy asociativo.

Lo peor

  • Hay letras muy buenas y realmente chisposas, quizá por ello es difícil mantener el nivel en todo el disco y puede que alguna quede por debajo del listón. Poco más se me ocurre ante un disco tan original, tan enérgico y tan divertido, más aún cuando hablamos de una banda que sigue al pie del cañón desde 1997.


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