Músicos y promotores nos cuentan cómo han vivido la cuarentena y cómo se imaginan los próximos meses
Montaje de escenario en A Coruña, Septiembre 2008. Fotografía: Mike

Músicos y promotores nos cuentan cómo han vivido la cuarentena y cómo se imaginan los próximos meses

Músicos y promotores nos cuentan cómo han vivido la cuarentena y cómo se imaginan los próximos meses
Montaje de escenario en A Coruña, Septiembre 2008. Fotografía: Mike

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La cuarentena se acaba, por lo menos de momento, y a la sensación de confusión y letargo ahora le tenemos que añadir un panorama borroso donde vamos a tener que ir montando las piezas de una nueva rutina.

Hemos pasado casi dos meses buscando la mejor forma de hacer frente a un suceso insólito, una situación que ha puesto a todos los países y personas del mundo en vilo, y que podría estar basada en cualquier relato de terror o ciencia-ficción de los que en otras circunstancias uno bien se podría mofar.

Las cifras que han desfilado ante nuestros ojos, y que nos han ido acorralando desde el inicio de la pandemia han sido, y seguirán siendo, extraordinariamente dolorosas. Todos hemos visto escenas de lucha, sacrificio y también alguna que otra reacción demencial. Pero sea como sea, no nos toca a nosotros, un diminuto medio de comunicación que se dedica al entretenimiento, hacer balance sobre algo de tal magnitud.

Sin embargo, lo que sí nos gustaría comentar, es como han estado viviendo estos días las personas del sector con el que llenamos nuestras páginas. Sabemos que hay muchos otros colectivos y profesionales que ahora mismo están en un punto de inflexión crítico, pero desde aquí nos pusimos en contacto con músicos y promotores, los cuales han visto sacudido su mundo, y en su caso se encuentran en un trance de incertidumbre y angustia.

«Las próximas semanas anunciaremos alguna gira y conciertos que ya tenemos cerrados, pero lo estamos viviendo con incertidumbre (…) Somos optimistas pero no depende de nosotros»

Los avisos – por cuestiones de seguridad – de conciertos y giras canceladas, o pospuestas, han sido una constante desde el inicio del estado de alarma. La crispación y decepción inicial por perderse un evento dieron paso a la comprensión y la aceptación. Este desplome paulatino de agenda fue también como un medidor de la gravedad relativa a los acontecimientos. «La verdad es que han sido un palo. No me malinterpretes, son medidas muy necesarias; pero que nos han llevado a cerrar, cancelar y aplazar absolutamente todo en 90 días o más» nos responde Nadher de la promotora Black Heaven.

La emergencia sanitaria no ha hecho concesiones entre salas de distintos aforos, pabellones o grandes acontecimientos al aire libre. Uno por uno hemos visto como se fueron cubriendo de «próximamentes» los perfiles todos los grupos. «Estamos pensando que hasta mediados de junio-julio al menos, perspectivas cero», nos dice Carlos Maestre de MPR Producktions. «Las próximas semanas anunciaremos alguna gira y conciertos que ya tenemos cerrados, pero lo estamos viviendo con incertidumbre (…) Somos optimistas pero no depende de nosotros», añade Quintas desde ITP Promotions.

Esa misma incertidumbre recae del lado de los propios grupos, que al margen de su fama o tiempo en activo animan a todos los seguidores con mensajes de optimismo, y un deseo incontenible por subirse de nuevo al escenario. «Hemos tenido que cancelar o mover de fecha bastantes conciertos (…) Aun así, estamos ensayando mucho desde casa para poder estar preparados cuando llegue el momento de volver (…) Tenemos pensado seguir cumpliendo con nuestro calendario, y sacar adelante nuestro nuevo disco. El último single se titula la ‘Plaga’, coincidencias de la vida», comenta amargamente Darío de Somas Cure.

«Todo está parado, por lo que es como si a todxs nos pusieran en pausa. Es como si es tiempo se detuviera, estamos todxs a la expectativa»

No son el único grupo que alude a los ensayos desde casa, y al hecho significativo de poder invertir una cantidad de tiempo con el que no se contaba para ampliar repertorio y mejorar como músicos. «Hay que intentar sacar lo positivo», nos dice Iñi de Childrain «estamos creando contenido, formándonos, replanteando fechas… siempre hay trabajo que hacer», añade. Chechu de Aphonnic nos comenta que también están escribiendo nuevas canciones y adelantando algo de trabajo para un posible nuevo disco, aunque «todo está parado, por lo que es como si a todxs nos pusieran en pausa. Es como si es tiempo se detuviera, estamos todxs a la expectativa», comenta.

‘Incertidumbre’, es la palabra que más se repite, y posiblemente lo que más puede alterar a cualquiera en este momento. Dudas sobre lo que se podrá hacer o no, qué ocurrirá con el trabajo, cómo será la nueva rutina en estas circunstancias… «Diría que el 80% de nuestros ingresos vienen de los directos (incluyendo el merch en esta jugada) y el 20% de plataformas digitales. Por ahora las fechas que teníamos contratadas siguen en pie, pero sabemos que no se van a poder celebrar en su idea original», prosigue Iñi. Esa misma perspectiva tiene Chechu, que nos cuenta como se les han caído varios festivales importantes, y como han tenido que aplazar conciertos para después de verano, aunque «básicamente es hacer castillos en el aire», nos dice, y como buen gallego se le escapa un «poco a poco ves que todo se va al carallo», preguntado por el calendario. «Es una situación de impotencia increíble. Creo que este año está prácticamente perdido a todos los niveles», agrega.

«El 80% de nuestros ingresos vienen de los directos y el 20% de plataformas digitales. Por ahora las fechas que teníamos contratadas siguen en pie, pero sabemos que no se van a poder celebrar en su idea original»

Los grupos dependen de sí mismos o de las promotoras, y las promotoras dependen en parte de la administración. Frente a esta situación los organizadores nos comentan que atraviesan una puerta distinta cada día, y conducen su agenda con la información que va siendo publicada. «En mi caso todo lo que monto en Donostia suele ser en C.C.Larratxo, con lo que todo lo tengo que trabajar con Donostiakultura. Con la responsable del centro todo va ok, con la dirección general un poco más lioso al principio. Un día decían una cosa y al siguiente la contraria, pero bueno, las últimas semanas parece que ya se hacen las cosas bien. Al principio perdidos, como todos», nos cuenta Carlos. «Por nuestra parte el intercambio de información ha sido nulo», lamenta Nadher, «las pocas veces que hemos contactado no nos han dicho nada nuevo, por lo que toca esperar», apuntilla Quintas.

Malabarismo es lo que se me viene a la mente cuando se ve que hay tantas hipótesis y preguntas en el aire. Festivales gigantes en Europa como: Wacken, Download, Summer Breeze o Hellfest ya han visto trastocados sus carteles por las distintas medidas de contención de los distintos países. El aplazamiento de estas fechas pone irremediablemente la diana sobre las agencias más pequeñas, que dependen de dichos eventos para incluir en las salas de conciertos a grupos que de otra forma ni pisarían Europa, como nos explica Quintas. Desde Black Heaven reconocen que es inviable para nadie recuperar todo lo que se ha perdido en este mismo año. «Aún así en nuestro caso todo se ha aplazado y no se ha perdido ninguna fecha. Pero eso no quita que solo hay tres meses viables después de verano, y no hay sitio para todos», añade Nadher. «Ha sido un HOSTIÓN en toda regla», reconoce por su parte Carlos, «tanto en las ilusiones como en el bolsillo. Ahora mismo en nuestro colectivo NADIE está ganando un solo céntimo, y estamos montando las cosas a futuro sin saber exactamente qué puede ser posible o no».

«Estamos creando contenido de todo tipo, musical, de humor, lives, entrevistas, poniendo paridas… es necesario estar presente, es vital»

La cantidad de avances y soportes tecnológicos que tenemos se notan, y la ventaja de poder seguir estando conectados y activos desde casa es algo que ahora mismo valoramos de una forma renovada. Opciones como las llamadas en grupo o las retransmisiones en directo se han convertido en algo habitual entre familiares y amigos, pero también a nivel laboral, o como línea directa entre una banda y su público, como nos dice Iñi. «Estamos creando contenido de todo tipo, musical, de humor, lives, entrevistas, poniendo paridas… es necesario estar presente, es vital. Si desapareces en un momento como este tal vez hayas sentenciado a tu banda sin darte cuenta», añade. Lo mismo piensa Darío, que con Somas Cure han sacado contenido exclusivo (playthroughs, lives) en su web alrededor del nuevo disco del grupo, «seguimos en contacto con la gente y seguimos lo más activos que podemos», concuerda. Esto también sucede en el caso de los promotores, muchos se han tenido que reinventar en medio de todos los trámites de devolución de entradas, y lanzar iniciativas como fue el caso del Euskal Metal Fest virtual, un evento que tenía colgado el sold out de haberse celebrado en sala, y que tuvo una edición online con cerca de 500 visitas nos cuenta Carlos.

¿Y ahora qué? Más incertidumbre…. Al margen de cancelaciones, aplazamientos y la composición de nuevo y suculento material, ¿qué cabe esperar en el sector de la música para los próximos meses? Supongo que es la misma pregunta que nos hacemos todos en general, pero parece ser que la gente se debate entre el miedo a un repunte de contagios con el ansia de volver a divertirse, comenta Quintas, «sobretodo los primeros meses», añade Nadher, «pero creo que esa será la tónica hasta que esté realmente la vacuna o la gente inmunizada». Carlos se muestra preocupado con respecto a una de las medidas anunciadas por el gobierno como es la de reducir aforo, «sin aforo completo el ocio es inviable», se queja, «desde MPR, cuando llegue el momento, si la opción es aforo limitado cancelaremos todo, o seguramente lo aplazaremos».

«Sin aforo completo el ocio es inviable, cuando llegue el momento, si la opción es aforo limitado cancelaremos todo, o seguramente lo aplazaremos»

Esta misma preocupación con relación al temor de la gente y las distintas restricciones para cada fase de desescalada, es compartida por los grupos con los que hablamos, «no lo tengo claro», dice Iñi, «creo que será más tema de autoridades. Si se declara la normalidad institucional, la gente creo que volverá a la normalidad. Si se mantiene a nivel de medios la cautela y alarmismo en algunos casos, no. Dependemos de lo que nos cuenten, resulta aterrador a veces». Por su parte Darío apela también a lo crucial que resulta estar informados en estos momentos, «la gente debe saber a qué nos enfrentamos», nos dice, «se tiene que comprender que este virus no se erradica, sino que vamos a tener que convivir con él, igual que lo hacemos con una gripe normal u otras enfermedades hasta que encontremos la vacuna (…) La preocupación real es saturar la sanidad, no el virus. Confío en que esto les quede claro a las personas y recuperemos la vida normal y la tranquilidad muy pronto», culmina. «Todo empezará con calma y sosiego», afirma Chechu, «lo veo lógico, y esperemos que no se de ningún paso atrás, ya que la gente de este país es mucho de pasarse todo por el forro de los cojones», añade.

Con miedo o sin él, lo que está claro es que las distintas formas de entretenimiento están jugando un papel esencial en las confinadas vidas de todo el mundo. Sin música, películas, series, libros, cómics, sin cultura en general creo que del primero al último pondríamos los ojos en blanco, y nos echaríamos a rodar en posición fetal por el suelo. Sobre la reivindicación de la cultura en estos momentos los grupos lo tienen claro, «se está demostrando que es un bien de primera necesidad», afirma Iñi, «es lo que enriquece a un pueblo, da vida, aumenta la percepción, crea espacios de debate etc… es lo que define el lado más humano de la existencia», añade.

«Se está demostrando que la cultura es un bien de primera necesidad, es lo que enriquece a un pueblo, da vida, aumenta la percepción, crea espacios de debate etc… es lo que define el lado más humano de la existencia»

Sin embargo, ese grito unánime y pletórico que celebra la sobredosis de cultura que tenemos a nuestro alcance, no les hace olvidar la falta de respaldo que pesa sobre sus hombros desde siempre. «Efectivamente, la sensación es que no les importamos nada a nuestros amigos políticos», afirma Darío, «pero luego todos llevan música consigo a todas partes (…) Esa música que llevan con ellos, la han creado personas, músicos, pero a la hora de ayudar a todas las personas que hay alrededor de la música y la cultura, no arriman el hombro jamás», termina. «La cultura nunca ha interesado a los de arriba», afirma Chechu, «el problema que veo es que a veces da la sensación de que a los de abajo tampoco les empieza a interesar. Ya casi no se valora nada, todo es de usar y tirar (…) Mucha gente va a pasar más las vacaciones a los festis que a disfrutar de la música, lo hemos comprobado, se está más pendiente del móvil que de otra cosa, esa mierda nos duerme», concluye. «Un país que no apoya y potencia su cultura es un país ignorante. Y vivimos en uno, sin duda, al menos institucionalmente», sentencia por su parte Iñi

Cogemos una buena bocanada de aire y miramos durante un momento al techo. «Saldremos adelante», «muchísimo ánimo con lo que está por venir», «nos tocará pelear más de lo normal, pero no queda otra», «cuidaros mucho», «ánimo», «esperamos que esto pase cuanto antes»… Frases mecánicas que nos hemos estado repitiendo durante casi dos meses, y que seguramente vamos a oír unas cuantas veces más a lo largo del año. Fragmentos de una situación inaudita que nos dejará una marca para siempre. Incertidumbre, sí, pero con más ganas de celebrar cada momento y vivir que nunca.


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