Foscor 'Les Irreals Visions'

Foscor ‘Les Irreals Visions’, un reino de sueños preñados de oscuridad e inquietud

21 junio, 2017
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Si la música no es emotiva, si no te conmueve, quizás no valga la pena pararse a escucharla. La frase no es mía, y no la transcribo de forma explicita como una referencia porque no recuerdo las palabras que utilizó exactamente, pero esa es la esencia que venía a transmitir Steve Von Till en la respuesta que daba en una entrevista que leí hace ya un buen número de años. Se me quedó grabada a fuego, por supuesto, porque al ver que este (pedazo de) artista compartía ese punto de vista, me hizo sentir que la idea cobraba mayor fuerza y sentido. Pasados los años, esta sigue siendo la presa que busco con mayor ahínco cada vez que me acecho los surcos de un nuevo disco. Más allá de la instrumentación que se utilice, el tipo de voces o la estructura de las canciones. Quiero que se mueva algo dentro. Esos sentimientos son mi tabla en medio de un océano infinito. Necesito ese pequeño arrebato de furia estéril, necesito notar el templado golpe lumínico de un crepúsculo que nunca será, necesito esa íntima y desesperada revolución abstracta e intrínseca, ante una realidad que se antoja abrumadora e insensible en su naturaleza. Y Foscor lo han conseguido con su nueva colección de canciones. Me arriesgo, y me atrevo a decir que los componentes de la banda catalana están hechos de una pasta similar a la del americano. Sólo hace falta ver el camino que han ido atravesando con el paso de los años, o mejor dicho, labrándose ellos mismos, hasta llegar a su última obra, la que aquí nos ocupa. Titulada 'Les irreals visions', será el primero de sus trabajos que es publicado por un sello con la solera de Season of Mist, y el 9 de junio fue la fecha de su edición oficial. Y después de escucharlo con todos los sentidos centrados y afinados, estoy plenamente convencido de que habrá más trabajos en el futuro con el sello galo. No quisiera hablar de ‘madurez’, porque esta palabra suele venir acompañada de una serie de connotaciones que no tienen porqué estarse dando. Pero lo que sí viene a corroborar este álbum es que los componentes de Foscor son versiones ‘diferentes’ de las que eran antes. Una evolución que contempla un mayor número de matices, que abarca emociones más complejas, más completas. Encumbran con éxito uno de esos cenits que todo músico debería de tener como objetivo, que no es otro que ser capaz de hacer saltar los resortes emocionales del que escucha, crear un hilo conductor con un potencial de intensidad inconmensurable y para el cual el espacio y el tiempo no son obstáculo. Han aprendido a exteriorizar lo que son mediante otro lenguaje, confiados a sus instintos y a lo que en realidad les altera el pulso. Y por ello uno no deja de intuir, que por encima de todo este álbum es un trabajo cien por cien honesto con su presente, con quien ellos son y con lo…

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Se han salido con un álbum, que directamente, es el disco que tendrán como referencia para superarse a sí mismos en el futuro

Han aprendido a exteriorizar lo que son mediante otro lenguaje, confiados a sus instintos y a lo que en realidad les altera el pulso.

Puntuación General

9

9

Si la música no es emotiva, si no te conmueve, quizás no valga la pena pararse a escucharla.
La frase no es mía, y no la transcribo de forma explicita como una referencia porque no recuerdo las palabras que utilizó exactamente, pero esa es la esencia que venía a transmitir Steve Von Till en la respuesta que daba en una entrevista que leí hace ya un buen número de años.
Se me quedó grabada a fuego, por supuesto, porque al ver que este (pedazo de) artista compartía ese punto de vista, me hizo sentir que la idea cobraba mayor fuerza y sentido.
Pasados los años, esta sigue siendo la presa que busco con mayor ahínco cada vez que me acecho los surcos de un nuevo disco. Más allá de la instrumentación que se utilice, el tipo de voces o la estructura de las canciones. Quiero que se mueva algo dentro. Esos sentimientos son mi tabla en medio de un océano infinito. Necesito ese pequeño arrebato de furia estéril, necesito notar el templado golpe lumínico de un crepúsculo que nunca será, necesito esa íntima y desesperada revolución abstracta e intrínseca, ante una realidad que se antoja abrumadora e insensible en su naturaleza.

Y Foscor lo han conseguido con su nueva colección de canciones. Me arriesgo, y me atrevo a decir que los componentes de la banda catalana están hechos de una pasta similar a la del americano. Sólo hace falta ver el camino que han ido atravesando con el paso de los años, o mejor dicho, labrándose ellos mismos, hasta llegar a su última obra, la que aquí nos ocupa. Titulada ‘Les irreals visions‘, será el primero de sus trabajos que es publicado por un sello con la solera de Season of Mist, y el 9 de junio fue la fecha de su edición oficial. Y después de escucharlo con todos los sentidos centrados y afinados, estoy plenamente convencido de que habrá más trabajos en el futuro con el sello galo.

No quisiera hablar de ‘madurez’, porque esta palabra suele venir acompañada de una serie de connotaciones que no tienen porqué estarse dando. Pero lo que sí viene a corroborar este álbum es que los componentes de Foscor son versiones ‘diferentes’ de las que eran antes. Una evolución que contempla un mayor número de matices, que abarca emociones más complejas, más completas.
Encumbran con éxito uno de esos cenits que todo músico debería de tener como objetivo, que no es otro que ser capaz de hacer saltar los resortes emocionales del que escucha, crear un hilo conductor con un potencial de intensidad inconmensurable y para el cual el espacio y el tiempo no son obstáculo.

Han aprendido a exteriorizar lo que son mediante otro lenguaje, confiados a sus instintos y a lo que en realidad les altera el pulso. Y por ello uno no deja de intuir, que por encima de todo este álbum es un trabajo cien por cien honesto con su presente, con quien ellos son y con lo que quieren revelar en sus composiciones.

Musicalmente ya se habían quitado el corsé con ‘These horrors wither’, y en este nuevo trabajo han continuado siguiendo el rastro que les marcaba su brújula interior. Han reflejado lo que ardía dentro, y ha quedado plasmado en la pálida y cenicienta luminosidad que trasciende esta nueva referencia.

Escúchalo en Spotify

De principio a fin, ‘Les irreals visions’ es un álbum en el que las emociones fluyen con la fría y cristalina cadencia del hielo fundiéndose bajo los primeros rayos de sol tras un invierno implacable. Con melancólica elegancia pasan los minutos de audición y el blanco y el negro desaparecen, haciendo que la carátula del álbum sea el portal a un mundo de matices que se despliegan entre ambas tonalidades absolutas y que se mecen entre las notas de cada uno de los cortes. ‘Les irreals visions’ son poco menos de tres cuartos de hora en el que los rumores fantasmales y las cadenas de un pasado inconcluso tiñen el mundo de abandono, tristeza y futilidad.

El cariz oscuro y melancólico es tónica general, aunque siempre se cuela algún haz de luz mortecina aquí y allá. En las secciones más contundentes la ausencia de estridencia queda patente y la urgencia emocional es a quien se venera con fervor en este opaco reino. Bajo este lóbrego ambiente desarrollan patrones que en ocasiones nos recuerdan de donde vienen. Algún riff más furioso, algún ritmo de batería más acelerado, algún aullido perdido…pero a pesar de ellos, no se rompe la densa bruma que hace que nada suene discordante ni fuera de lugar.

Las voces, a pesar de su naturaleza turbada y azarosa, parecen estar barnizadas de una serenidad preternatural y omniconsciente. Un eco reverberado en eterna travesía sobre las alas del tiempo, un manantial de murmullos susurrados al oído, excepto en contados e impetuosos afloramientos de exasperación gutural. Ellas dan ese carácter ambiental y apuntalan la grandilocuencia innata de unos temas sedantes y envolventes, y con tendencia a abandonarnos en un reino de sueños preñados de oscuridad e inquietud.

Muchos guiños de atmospheric-black, dibujos progresivos que remiten a Opeth de principios de siglo, algunos arrebatos percusivos salidos del mausoleo del pasado, y un bajo grandilocuente que lo envuelve todo completan los cimientos de un álbum que no presenta resquicios en su progresión, y en el que es difícil destacar un tema por encima de otro, porque simple y llanamente, todos y cada uno de ellos me han convencido. Podría aconsejar un primer contacto escuchando su single ‘Altars’ que va cargando con la nostalgia de aquellos momentos en que todavía no estabas quebrado, la emocionante y sorprendente ‘Espectres al Cau’, que es toda una joya, o la colosal ‘De marges i matinades’ en la que parecen revisionar parte de sus viejos escritos con nuevas ópticas. Pero es que igual la semana que viene te diría cualquier de los otros cinco temas, porque aquí no sobra ni uno de los que hay.

La progresión de la banda es envidiable, y alguien que crea en base a sus motivaciones artísticas y no dejándose llevar por otros criterios, ya se gana todo mi respeto. Pero es que luego eso se puede hacer mejor o peor, y Foscor se han salido con un álbum, que directamente, es el disco que tendrán como referencia para superarse a sí mismos en el futuro.

Lo mejor

  • La producción del disco y las composiciones, ambientales y embriagadoras.
  • Disco cargado de detalles y de matices, que no deja de crecer con cada escucha.
  • El sonido, junto al uso del catalán en su lírica, los sitúa al umbral de conseguir esa personalidad propia, tan cara de conseguir.

Lo peor


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