Zodiac, David Fincher (2007)
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Los hechos reales son los que son. Y es esta perogrullada el mayor handicap al que se enfrenta el espectador. Entretiene un rato y hasta tiene fases cercanas a lo brillante. a película está bien contada, moviéndose entre el cine policíaco con leves toques de cine negro, el suspense en momentos concretos y salpicado de algunas notas cómicas, muy puntuales, que sorprenden al espectador.

Está muy bien que la película esté dirigida por David Fincher, el mismo artífice de películas de referencia como Seven o El Club de la Lucha. Pero claro, habría que especificar que en esos casos no estaba atado por cientos de artículos de prensa, informes policiales e investigaciones que se prolongaron durante décadas, sin contar con el libro que narró las aventuras del asesino más famoso de la época y cuyo autor es protagonista de la historia.

Y no me entendáis mal. La película en sí misma está bastante bien. La trama se basa, como supongo que ya sabréis, en un asesino en serie que se dio a conocer a sí mismo como Zodiac. Lejos de lo que pudiera parecer, ese nombre tiene un origen de lo más banal, o al menos así se nos da a entender. De hecho, las referencias al calendario o a los signos zodiacales como leiv-motiv de los crímenes es tan breve y tan avanzado el film, que no entiendo por qué se ha dado esa orientación a la promoción de la película. El caso es que tras un crimen aparentemente del montón, varios periódicos reciben una misma carta, de quien dice ser el asesino en ese caso y en otros anteriores, con un criptograma que contiene su identidad y con el anuncio de que si no se publica la noticia en portada, se pondrá manos a la obra.

A partir de ahí, la acción, salpicada de nuevos crímenes, se centra en las investigaciones policiales que intentaron dar con la identidad del misterioso asesino. Investigaciones que no solo cuentan con los esfuerzos del detective Toschi, interpretado brillantemente por Mark Ruffalo, y su compañero (el Dr. Green en Urgencias), sino que tendrán la ayuda, muchas veces no deseada, del periodista Paul Avery, genial pero sensacionalista, y de un dibujante, Robert Graysmith, que se obsesiona con el caso hasta el punto de perderlo todo por seguir la pista del asesino.

Precisamente, esta obsesión ocupa los minutos más largos del metraje. Unos minutos que, a mi entender, son innecesarios por dos razones: la primera, que alargan en exceso la película, llevándola a durar unas dos horas y media; y la segunda, que después de todo eso, uno espera un final brillante, o, al menos, sorprendente, pero nada más lejos de la realidad. No voy a dar más pistas, solo diré que decepciona.

De las interpretaciones destacaría sin duda a Mark Ruffalo y a Robert Downey Jr. en su papel de periodista demasiado genial para no destrozar su vida con el alcohol y las drogas. El que no me gusta un pelo es Jake Gyllenhaal, al que encuentro sumamente inexpresivo y poco creíble en su fase obsesiva. Por cierto, y como dato curioso, la que aparece como su mujer, me recuerda un montón a la novia de Mr. Bean, ¿será ella?

[Rating:6/10]

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