El otro lado del metal (XL): Eric Baulenas “Ofrecer música a un público infunde respeto, y el público merece lo mejor de ti”

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram

Nombre: Eric Baulenas
Profesión actual: Encargado Tienda de Discos
Grupos relacionados: Moonloop, Eric Baule, Bauluna
Puesto dentro del grupo: Guitarra, Voz
Enlaces relacionados: Página oficial Moonloop | Página oficial Eric Baule | Página oficial Bauluna
Fotografía Portada: Vic Granell

Cuéntanos quién eres, y cuál es la faceta por la que te conocemos en el mundillo.

Mi nombre es Eric Baulenas. Soy músico, y formo parte de Moonloop, Eric Baule, y Bauluna; tres proyectos musicales con los que trato de dar rienda suelta a mi creatividad.

¿Cuánto tiempo llevas tocando?, ¿y en tu grupo?

Empecé a tocar la guitarra a los 13 años, así es que llevo 24 años con la guitarra a cuestas. Moonloop se formó en 2001, y en 2016 hemos cumplido 15 años de existencia. Eric Baule empezó como un proyecto en solitario en 2005, y en 2010 decidí formar una banda bajo el mismo nombre con la que ya llevamos 6 años. Bauluna nació en el año 1997, aunque no empezamos a componer y a grabar más seriamente hasta 2011.

¿Cómo describirías el proceso de pasar de ser un fan a subirse al escenario?

Inicialmente, subirse a un escenario provoca terror máximo, nervios, inseguridad, y vergüenza. Poco a poco, y a base de bolos, le pillas el gustillo a entrar en tu mundo particular cuando te subes ahí arriba, pues te dejas llevar por la música y por la necesidad de transmitir tu mensaje. Aunque los nervios y los fallos técnicos forman parte de la realidad de un músico, se trata de vivirlo por encima de todo como un regalo y una oportunidad que conduce hacia una liberación. Resulta curioso vivir las dos perspectivas, tanto como espectador/fan, como si eres el músico sobre el escenario. No hay tanta gente mirándote si lo comparas con un concierto de según qué artistas, pero aprender de lo que hacen los grandes siempre contribuye a descubrir tus propios trucos o herramientas con las que disfrutar y entregarte sin recaer en la importancia de si ha venido más o menos gente a verte. Obviamente, ofrecer música a un público infunde respeto, y el público merece lo mejor de ti, así es que asumir ésa responsabilidad cómo una oportunidad de desprender algo positivo y enérgico me llena mucho y me motiva constantemente.

“Inicialmente, subirse a un escenario provoca terror máximo, nervios, inseguridad, y vergüenza. Poco a poco, y a base de bolos, le pillas el gustillo a entrar en tu mundo particular cuando te subes ahí arriba”

¿Tuviste algún tipo de formación musical o eres totalmente autodidacta?

Llevaba viendo a mi padre tocar la guitarra y grabar sus canciones desde mi infancia, así es que mi primer contacto fue dentro del seno familiar. Siendo adolescente mi padre me enseñó conocimientos sobre acordes y escalas básicas, pero poco después me embarqué yo solo a buscar y aprender por mi cuenta, tocando encima de algunos de mis discos favoritos. A la edad de 16 años cursé un año de guitarra en el Taller de Músics, durante el cual aprendí mucho, pero no continué mis estudios. Llegó a mis manos un multipistas analógico de cassette cuando tenía 18 años, y desde entonces me dediqué a grabar mis ideas y canciones, a la par que continué aprendiendo por mi cuenta. Soy partidario de llenarse de conocimientos, pero la fuente de la cual obtienes los conocimientos no tiene porqué ser la homologada o la musicalmente correcta. Me considero más autodidacta que otra cosa. Agradezco los conocimientos y las clases de las que aprendí siendo más joven, y reconozco que a menudo pienso en aprender más y ahondar más en la técnica, pero también reconozco mi pereza y mi pasión por dejarme llevar por la fascinación del sonido en si… que aunque suene místico, no deja de ser dormirse en los laureles y al mismo tiempo desarrollar tu lenguaje. Mis mejores profesores, dejando aparte a mi padre, mi profesor en el Taller, o mis obvios ídolos, han sido tener la necesidad imperiosa de plasmar un sentimiento en sonido, aprender a grabar lo que oigo dentro de mí, y tocar encima de los discos que me gustan.

España siempre parece un lugar improbable para lograr el éxito con el rock/metal. ¿Qué opinas de esta tendencia?

Opino que es verdad, al menos de momento, aunque ya no está el patio tan mal como hace diez años. Me mantengo optimista por encima de todo, aún y teniendo en cuenta lo que cuesta (en términos de dinero y energías) sacar en adelante un proyecto musical que esté activo. Ya no hablo de tener éxito y comer de ello, porque nuestro sistema de vida y nuestra economía rara vez nos permite invertir todo ése dinero y energía en todo momento. El panorama musical cada vez está más diversificado y posee más calidad, aunque también está más masificado, y por ello a menudo cuesta distinguir. Partiendo de un país como el nuestro, que bandas como Toundra, Foscor, Wormed, y muchos otros estén formando parte de los menús europeos y americanos de la escena es señal de que ya no estamos tan atrás. Aún y así, no resulta fácil, porque partimos de un país distinto en cuanto a lo que la escena rockera y metalera se refiere si lo comparamos con países vecinos, y el referente con la escena que está fuera de nuestras fronteras sigue siendo el estandarte o el modelo a seguir.

“Mis mejores profesores, dejando aparte a mi padre, mi profesor en el Taller, o mis obvios ídolos, han sido tener la necesidad imperiosa de plasmar un sentimiento en sonido, aprender a grabar lo que oigo dentro de mí, y tocar encima de los discos que me gustan”

¿Cómo destacar frente a las demás bandas?

Considero más importante hacer lo que te gusta y te apasiona en primer lugar, y si además de sentirte bien con lo que haces existe la posibilidad de abrirse camino, o entrar a formar parte de una escena o mercado, entonces no hay que olvidar que vivimos en un mundo que exige estar muy atento a varios detalles. La promoción, la gestión de tu propia música, delegar responsabilidades a un manager o a un promotor, estar presente y activo en las redes sociales, permanecer en contacto con la prensa, músicos, sellos discográficos o escuelas de música, entre otros vínculos, es de vital importancia para mantener la rueda en movimiento.

Lo que hace único a un artista es esencialmente su trabajo y su forma de ver e interpretar, pero como existe una gran oferta actualmente, hacerse un lugar requiere estar atento a muchos aspectos que a menudo no parecen estar relacionados con el arte en sí. Este último punto es el que más nos cuesta a algunos, pero aceptar e integrar esta faceta es de suma importancia si pretendes que te escuchen.

¿A qué te dedicas en la vida real para llegar a fin de mes?

Trabajo en una tienda de discos en Barcelona, y día de hoy ya llevo trabajando 16 años en el negocio discográfico. Los discos, a pesar de internet y del consumo impersonal que impera en la actualidad, afortunadamente se siguen vendiendo. Existe un amplio público que consume música en formato físico y que cree en este formato, cosa que agradezco infinito, no solo como trabajador que depende de recibir unos ingresos al mes, si no como amante de la música.

Partiendo de un país como el nuestro, que bandas como Toundra, Foscor, Wormed, y muchos otros estén formando parte de los menús europeos y americanos de la escena es señal de que ya no estamos tan atrás.

¿Te genera más gastos o ingresos tu participación en la banda?

Genera gastos constantes por razones obvias (local de ensayo, alquiler de salas, mantenimiento de instrumentos, tener representación en plataformas digitales, fotógrafos, diseñadores, fabricantes de soportes musicales físicos, etc…). Está claro que tener una banda es como tener una empresa en la que debes invertir, y a menudo esa inversión no la recuperas, pero no se trata de recuperarla, se trata de invertir de forma inteligente para obtener mejor exposición y ofrecer calidad al público. Los frutos puede que no sean tangibles en un buen principio, pero existen muchas maneras de “cobrar” que no se miden únicamente por el dinero, así es que hay que armarse de paciencia y creer en lo que haces constantemente para no decaer y tirar la toalla.

¿Dónde está la frontera entre un hobby caro y una profesión con la que ganarse el pan?

No creo que exista ninguna frontera en lo que planteas, de hecho lo mejor que puede ocurrirte es que a raíz de tener un hobby, consigas hacer de ésa actividad una forma de tener ingresos. Ganarse el pan haciendo lo que te gusta es la utopía de todos, y vale la pena apostar por ello, pero sin olvidar que a veces resulta ser el pez que se muerde la cola. No puedes estar dedicando el 100% de tu atención a algo que no te reporta ganancias, pero dejar de hacerlo es el camino seguro hacia una forma de ganarse la vida que nada tendrá que ver con lo que te gusta… por lo tanto, es cuestión de mantener un extraño y complicado equilibrio.

¿Consideras a corto, medio o largo plazo la posibilidad de poder vivir de la música?

Imposible responder con certeza a esa pregunta. La intención está, pero ante todo me mantengo realista. No necesito grandes ingresos para ser feliz y seguir haciendo música, así es que ya me considero afortunado por tener la realidad que tengo, aunque tampoco descarto la posibilidad de vivir enteramente de mis actividades musicales. De hecho, se puede lograr, pero hay que estar dispuesto a ser más todo terreno y abrirse camino en direcciones que, aunque estén relacionadas con la música o las artes, tal vez no estén tan conectadas con lo que a uno le gusta hacer todo el tiempo. Por este motivo me metí de cabeza en el mundo de la venta de discos cuando tenía 20 años, y aunque los horarios comerciales son terribles si pretendes compaginarlos con tus ensayos o disponer de tiempo libre los fines de semana, trato de no quejarme demasiado. Necesito tiempo y espacio para crear y llevar hacia adelante mis proyectos musicales, y si algún día se presenta una buena oportunidad que requiere salir de la comodidad y arriesgarse hacia un nuevo camino, lo haré. Nuestros miedos, la comodidad, la inseguridad, y el conformismo, son enormes enemigos, y a menudo obstaculizan el hecho de que se nos presenten mejores oportunidades.

“Lo que hace único a un artista es esencialmente su trabajo y su forma de ver e interpretar, pero como existe una gran oferta actualmente, hacerse un lugar requiere estar atento a muchos aspectos que a menudo no parecen estar relacionados con el arte en sí”

¿Qué tendría que cambiar para que eso fuera posible?

El cambio está dentro de uno mismo. Podemos quejarnos de lo que nos rodea y de cómo está el panorama en ciertos aspectos, pero tengo más que comprobado que la clave es la actitud que uno toma frente a lo que le rodea y a lo que desea. Partimos de un país con fama de ser traicionero y poco estable en lo que a las artes se refiere, pero mantener una actitud negativa no ayudará a que la realidad cambie, así es que sin estar ciego, mantengo una postura esperanzada. Muchas personas con actitud positiva, actuando con claridad y firmeza, con objetivos claros, bien informados, y sobre todo con ánimo de contribuir en favor de todos y no únicamente a favor de su beneficio personal, son para mí los ingredientes básicos para que la escena de la música en nuestro país evolucione hacia un futuro mejor.

¿Qué has aprendido hasta ahora del negocio como músico?

He aprendido a que ser músico consta de muchas facetas que van más allá de tocar un instrumento, estudiar música, ensayar, buscar conciertos y componer. El negocio de la música requiere estar despierto en muchos ámbitos que tal vez no resulten divertidos y románticos, pero esos ámbitos son herramientas básicas para hacer llegar tu mensaje al mundo. La promoción, el marketing, la imagen, y la gestión de tu propuesta son igual de importantes que el nivel de tu técnica como músico o tus dones naturales para componer e interpretar. Cuesta asumirlo, pero nos guste o no, funciona así.

¿Qué porcentaje de las experiencias personales se transportan a la partitura?

¡El porcentaje es total! No puedo desvincular lo que pienso, siento, o padezco, de la música que sale de mí. Es algo natural, pues uno mismo es el catalizador de sus propias experiencias, y es todo un arte que requiere mucho trabajo saber traducir en música lo que acontece en tu interior. Reconozco que soy muy autobiográfico en lo que se refiere a las letras, y aunque me expongo y pueda parecer vulnerable, esa es mi manera de ofrecer mi música al mundo. Podría hablar de lo que le ha pasado a un amigo o de un acontecimiento ajeno en un lugar lejano, pero me siento más cómodo y con más recursos si exploro a fondo dentro de mí. Por otro lado me apasionan las ciencias naturales, y bajo ese prisma escribo tanto letras como música de una forma bastante fluida, ya que se trata de una de mis principales fuentes de inspiración.

“Está claro que tener una banda es como tener una empresa en la que debes invertir, y a menudo esa inversión no la recuperas, pero no se trata de recuperarla, se trata de invertir de forma inteligente para obtener mejor exposición y ofrecer calidad al público”

Un deseo para el futuro

Que en nuestro planeta reinen unos valores que resulten positivos y dignos para cualquier ser humano. El equilibrio, la paz, y el respeto, son mis deseos para un planeta que debemos cuidar y que actualmente nos muestra un gran desequilibrio, fruto del caos que cada uno vivimos de forma íntima. Para que se materialice alrededor nuestro un cambio positivo, debemos gestar ese cambio en nuestro interior.


Lo más visto...