Nasty & Malevolence: Taste of Violence

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Sí, la gira llevaba el nombre de Taste of Anarchy, pero la única anarquía que tuvimos en Razzmatazz era la del horario de la camarera que había en la barra esa noche. Lo que sí tuvimos fue violencia, tanto en el sentido literal como, y sobretodo, en el sentido musical. La gente de HFMN CREW nos ofrecía un cartel lleno de hardcore en sus múltiples acepciones estilísticas en el que, lamentablemente, no pudimos disfrutar de la música de Varials, que cayeron del cartel por motivos económicos meses antes. En todo caso, teníamos a cuatro bandas dispuestas a dejar demolida la pequeña de las salas Razmmatazz.

Vitja

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Los encargados de abrir la noche eran Vitja que ofrecían un metalcore muy técnico al estilo de la nueva hornada. Vestido con afinaciones graves, buena ejecución en los instrumentos y riffs que juguetean con el djent, el metalcore más moderno está al servicio de las nuevas generaciones que demandan más técnica y ejecuciones exquisitas. Los alemanes son una muestra exacta de esta definición y siguen al pie de la letra las nuevas directrices para hacer este estilo, llegando también a sus normas de vestimenta. Ofrecieron un concierto muy sólido, con un sonido y una ejecución notable, aunque no consiguieron arrancar una gran participación de un público que aún estaba entrando en la sala. Aún con medio aforo se despidieron con la sensación de que no habían acabado de cuajar, la gente que había en la sala quería algo más primitivo, algo en lo que no tuvieran que esforzarse para entender, algo que les dejara crear una buena zona de mosh y ahí estaban los ingleses Malevolence para servírselo en bandeja.

Malevolence

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Por su apariencia, posiblemente si te encontraras a los de Sheffield por la calle pensarías que son unos hooligans que han venido a ver un partido del Manchester United que se juega en tu ciudad (realmente solo les faltaban las chanclas y los calcetines blancos) pero no, vinieron a destrozarte los tímpanos con un sonido de bajo inaudito y una violencia extrema en los breakdowns que nada tiene que ver con lo que escuchas en su único álbum hasta la fecha ‘Reign of Suffering’. Malevolence en álbum suena refinado y bien producido, un disco de groove y hardcore que suena muy bien y te deja ver muchos matices, pero en directo se transforman en una banda mucho más destructiva, más primitiva y efectiva. No es que el concierto sonara mal o ellos no tocaran bien, simplemente el sonido era mucho más grueso y estridente, un muro sonoro en el que no había lugar para los matices. El público enloqueció ante esa revancha en forma de hardcore sin concesiones y se empezaron a formar los primeros circle pits y las patadas volaron libres como si alguien hubiese abierto la jaula a las fieras. Los ingleses practican un hardcore con muchos matices que los hacen ser algo diferentes, si bien cuando cae el breakdown van a lo seguro y a lo que el público quiere oír, dentro de las composiciones hay espacio para algún sweep picking guitarrero propio del death metal más técnico, riffs que le podrías atribuir a The Black Dahlia Murder o incluso algunas referencias al southern groove que pueden recordar a los mejores Down. El quinteto de Sheffield repartió todos sus recursos envueltos en una bruma generada por su sección rítmica que realmente se llevaron la noche en cuanto a contundencia y nivel sonoro. ¿Quién quiere un sonido limpio si a cambio le dan una dosis de actitud y agresividad? ¡¡esto es hardcore!!

Aversions Crown

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Tocaba volver a tirarse el cubo de agua fría pues la sala volvió a estar estática con la actuación de Aversions Crown. Quizá fuera por lo genérico de la propuesta o quizá porque ese deathcore denso y basado en breakdowns continuos no encajaba dentro del gusto del público pero la verdad es que el público premió durante toda la noche mucho más la autenticidad y la actitud de las bandas que no la técnica y ejecución con la que presentaban sus composiciones. De esta manera, Nasty tenían todo para llevarse la noche.

Nasty

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Son belgas, pero su actitud gangsta y su feeling te podría transportar a los suburbios de la New York de principios de los noventa o a los casales y casas ocupas de cualquier parte del mundo. No hay florituras, solo violencia musical y pies descalzos. Cómo oís, igual no debería remarcar esto en una crónica, pero me chocó mucho ver a varios miembros de la banda con los pies desnudos encima del escenario. Anécdotas aparte, Nasty salió con las ideas muy claras: “Haced daño a quien sea, haced lo que os dé la gana… es vuestra vida” nos propinaba Matthi animando a la gente a practicar el siempre controvertido crowdkilling.

A ritmo de hardcore beatdown iban descargando los temas de su discografía centrándose sobretodo en sus dos últimos álbumes ‘Shokka’ (2015) y ‘Love’ (2013). El público, de nuevo, agradeció lo simple y rudo de la propuesta y no tardó en estallar la tensión que generaba no iniciar el pit con el primer acorde. En una sala tan pequeña como la tercera de las Razzmatazz la controversia acerca de la manera de vivir este tipo de conciertos se magnifica y hubo algún que otro cruce de palabras entre el público que prefiere ser más espectador y los que quieren ser protagonistas de la noche. Afortunadamente la cosa no fue a más aunque, independientemente de los bailes que practiques, el respeto por las distintas maneras de vivir un concierto debería ser mutuo y parece que hay gente que aún no ha entendido eso. Sin embargo, la música fue el leitmotiv de la noche en la que tanto Malevolence como Nasty se ganaron más de un seguidor por intensidad y actitud y dejaron a un gran nivel la propuesta que nos hacía HFMN Crew para la noche del jueves 29 de Septiembre.

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