Las colinas tienen ojos, Alexandre Aja (2006)

Las colinas tienen ojos, Alexandre Aja (2006)

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No sólo Aja, Rob Zombie, Eli Roth o Neil Marshall, por citar sólo a tres, han revitalizado un género que en los noventa no tenía rumbo. Bebiendo de fuentes como el propio Craven además de John Carpenter y Tobe Hooper han dado nuevos aires a un género que se repetía y autoreferenciaba sin escrúpulos. Pocas veces oiremos que un remake supera a su película inspiradora, pero en este caso no cabe ninguna duda.

Tras la brutal e impactante ‘Alta tensión’ (Haute Tension, 2003) Aja saca un sobresaliente en su llegada al cine norteamericano, tarea que no todos logran, pues se atreve con una obra de nada menos que del emblemático Wes Craven. Esto ya merece un elogio. Pero después de visionar el film, nos rendimos ante el talento y capacidad creativa del francés. Pocas veces oiremos que un remake supera a su película inspiradora, pero en este caso no cabe ninguna duda.

Siguiendo la estela de ‘La matanza de Texas‘, el film de Aja da sentido a lo que debería ser un remake: actualizar la versión anterior y aportar algo nuevo, diferente, que potencie las cualidades de la cinta original. Y en ello triunfa esta nueva película, intensa desde la magnífica secuencia inicial. Además de utilizar con destreza y con cierto estilo recursos cinematográficos como los movimientos de cámara, la puesta en escena y la banda sonora, mejora ostensiblemente el buen guión de la película de Craven. También se advierte una meticulosa planificación de las escenas, tanto en las de acción como en las de calma, controlando la tensión y dosificándola cuando es necesaria. El film cuenta con imágenes espectaculares, ya sean paisajísticas (rodadas en el desierto de Marruecos) o de terror en estado puro (escena de la caravana).

Una cuestión que no debemos pasar por alto es la contundente crítica al american way of life y al gobierno norteamericano, maestro en al arte de la destrucción atómica. Las consecuencias de la energía nuclear son devastadoras y la génesis de la violencia (en este caso depravación) parece estar justificada en el film, pues supone la reacción natural de los mutantes a la misma violencia que se les administró. El resultado es obvio, la violencia se multiplica. Esta ecuación deberían tenerla presente aquellos que invaden países y aniquilan a la población para reflexionar profundamente sobre las consecuencias del efecto ‘boomerang’. El previsible éxito de la cinta, probablemente le otorgue mayor libertad al director para dirigir un proyecto más personal donde pueda desarrollar toda su creatividad.

[Rating:8/10]


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