Marduk 'Serpent sermon', crítica y portada
Portada de Marduk para 'Serpent sermon'. (Click para ampliar)

Marduk ‘Serpent sermon’

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Portada de Marduk para 'Serpent sermon'. (Click para ampliar)

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Pocas bandas pueden firmar un currículum como Marduk. 22 años de trayectoria, 12 discos de estudio, 3 discos en directo, 5 EPs y otros tantos DVDs, son las bazas que presentan y respaldan su actual posición en la música extrema en general, y en el black metal en particular. Violentos, oscuros, controvertidos… no podemos decir que dejen indiferentes a nadie, ya sea por méritos musicales como fuera de los escenarios. Pero como aquí lo que nos importa es su música, podemos congratularnos con el regreso de estos titanes abanderados del más violento, acelerado y lascivo black metal actual.

Bajo el título ‘Serpent Sermon‘, los suecos – liderados, como no, por Morgan ‘Evil’ Steinmeyer, único miembro original de aquella lejana formación que nos brindó el primitivo ‘Dark Endless‘ (1992) – continúan la senda que ya abrieron con su anterior ‘Wormwood‘ (2009), y sobre todo con su reciente EP ‘Iron Down‘ (2011), llevando su música por terrenos más alejados del black más ortodoxo que antaño practicaron, o aquel hiperveloz que sentó cátedra con el idolatrado ‘Panzer Division‘ de 1999. Marduk demuestra que saben reinventarse, sin que ello implique perder el halo de oscuridad que les ha acompañado durante su larga trayectoria, brindando siempre nuevos matices, y demostrando su inconformismo como músicos.

Con una breve y rítmica intro incorporada en el primer corte homónimo, ‘Serpent Sermon‘ comienza de forma extrañamente melódica con relación a su extenso repertorio. En un principio choca un poco, pero conforme empieza a desarrollarse, comprendes que es ideal para iniciar un concierto, acelera paulatinamente, y al compás que marca la batería de Lars, ahora bastante más acoplado en la banda. A lo largo del disco notaréis una mayor compenetración entre la base rítmica y las retorcidas y afiladas guitarras de Morgan. Por su parte, ‘Mesiatic Pestilence‘ comienza con un agónico grito ahogado de Mortuus, para pasar directamente de nuevo a un ataque sonoro de vileza y velocidad que irremediablemente, si eres seguidor de la banda, te trasladará casi por arte de magia a algunos de los pasajes más oscuros del ‘Opus Nocturne‘. Un tema que mama mucho de la esencia de la vieja escuela que esta gente ayudó a afianzar.

«Marduk demuestra que saben reinventarse, sin que ello implique perder el halo de oscuridad que les ha acompañado»

Souls for Belial‘ continua con ese sonido añejo, pero de un modo aún más retorcido por momentos. Y donde Mortuus tiene ocasión para lucirse, demostrando que se ha ganado el puesto con un variado repertorio de gritos, aullidos y gemidos gracias a los cuales, y en más de una ocasión, te parecerá estar escuchando algún pasaje que podría haber salido perfectamente del ‘De Mysteriis Dom Sathanas‘, sobre todo en las partes menos aceleradas de este tema, donde arrastra con casi melancolía algunas lineas vocales. A continuación, con ‘Into Second Death‘, podemos fácilmente cerrar los ojos e imaginarnos que pasará cuando suene en directo. Es un torbellino de violencia y oscuridad a partes iguales, que estoy seguro generará pogos donde más de uno va a perder los dientes. No sabes que tiene el tema, pero te pide soltar codazos a diestro y siniestro mientras te dejas hipnotizar por su ritmo repetitivo y martilleante sin llegar a cotas exageradas de velocidad.

A estas alturas del disco te das cuenta que la integración de todos los elementos de la banda está siendo muy sólida, sin fisuras. La labor de Devo al bajo es la pieza fundamental, uniendo tanto la apabullante batería de Lars con las guitarras de Morgan. Lamentablemente, y pese a algún interludio a medio tiempo, no termina de encontrar un tema para lucirse definitivamente, aunque eres consciente en todo momento de su tremenda labor acompasando a las dos otras fieras. Y llega ‘Temple of Declay‘ – uno de mis temas favoritos – donde la velocidad queda apartada a un segundo plano, y las atmósferas impregnan la canción de principio a fin, con un ritmo casi fúnebre que no te esperarías a estas alturas. Pura melodía oscura con algún que otro flirteo con el doom metal más clásico y un Mortuus simplemente exultante.

Tras este breve interludio de calma y melodía, estos señores se encargan de recordarnos con ‘Damnation’s Gold‘ cual es la esencia y objetivo del black metal. Un trallazo directo a tus oídos con punzantes riffs y una ametralladora por batería, pura maldad sonora, y uno de los pocos momentos donde el bajo realmente tiene un breve pero arrebatador protagonismo. El tema parece acelerar por momentos, sin que termine de alcanzar su zenit, y culmina de forma lánguida y abrupta. A ‘Hail Mary‘ por desgracia no he terminado de verle mucho la gracia. Es un tema rápido, blasfemo pero tal vez un poco genérico teniendo en cuenta lo que nos han ofrecido hasta el momento.

Encaramos la recta final con ‘M.A.M.M.O.N.‘, un tema que podría resumir perfectamente el disco: rápido, virulento, retorcido, oscuro y clásico. Recoge la esencia de lo que llevan haciendo durante tantos años, pero con todos los matices que hemos encontrado a lo largo de los siete cortes que llevamos escuchados. No en vano, esta fue la canción con la que presentaron el disco, y con razón. ‘Gospel of the Worm‘ y ‘World of Blades‘ se encargan de cerrar de una forma un tanto peculiar; con la primera nos vamos a encontrar un tema muy estridente, caótico y en algunos momentos errático, para finalmente en la segunda bajar notablemente el ritmo en un himno marcial, casi melódico y melancólico en su colofón.

La verdad es que hemos disfrutado con un muy buen disco de los suecos. Compacto, variado y con un sonido un tanto encrudecido, ya que ellos mismos se han encargado de la producción. Su grabación ha tenido lugar una vez más en los estudios Endarker [cuyo propietario es Devo], así pues, todo queda en casa (opción cada vez más habitual, y hasta cierto punto lógica si se cuenta con las instalaciones y unas buenas nociones de producción musical). Tan sólo puedo quejarme de su insulsa portada, conformada por la fotografía de una gárgola en blanco y negro sobre un pentagrama invertido en rojo. Una lástima, pues sus últimos diseños me gustaron bastante. Dentro de poco vamos a tener el gusto de presenciarlos en nuestro pais acompañados de unos gigantes en el death metal como son Immolation, así que ya podéis encontrar una muy buena excusa para perderos la interpretación de este ‘Serpent Sermon‘ en directo.

[Rating:8.5/10]


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