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H.E.A.T. ‘Live In London’

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Cada vez que leo que H.E.A.T tiene el mejor directo actual, me quedo perpleja y pienso, ¿en serio? Soy poco amiga de las exageraciones y de los dieces, como si cada grupo fuera a cambiar la historia. No quiero lo que he oído diez mil veces porque lo he oído diez mil veces: estamos fabricando Arte, no hamburguesas. Por eso, me detengo y pienso. ¿Transmiten la emotividad vocal de Erik Martensson? ¿Su guitarrista tiene la grandiosidad de Nuno Bettencourt? ¿Todos sus miembros tienen la vitalidad de Heaven’s Basement? ¿Con cada repertorio se vacían en escena? Porque si esto es así, yo no he ido a un concierto de los auténticos H.E.A.T.

Reconozco que cuando ves a tu banda favorita, sobre todo las primeras veces, se te nubla el entendimiento y confundes tu euforia con la calidad del show.

H.E.A.T es mi banda favorita y la primera vez, en Gotemburgo, en una helada noche de noviembre de 2012, me sentí transportada a galaxias paralelas. Además, duró casi dos horas y el set list fue fabuloso. Y si les saludas y te invitan a irte de fiesta con ellos, ¿a quién le apetece coger un avión de vuelta a su país? Quizá porque realmente necesitas una nave espacial y una mascarilla de oxígeno.

«Reconozco que cuando ves a tu banda favorita, sobre todo las primeras veces, se te nubla el entendimiento y confundes tu euforia con la calidad del show»

Ni aunque viviera mil años podría agradecer lo que su música y conocerlos me ha aportado. Ha abierto puertas en mí que ni sospechaba que existían y me han brindado un placer que sólo existe en los sueños. Han despertado los sentimientos más dormidos de mi subconsciente y, como artista, me han inspirado a crear por encima de mis más salvajes fantasías.

Mi amor por ellos, aunque poseído por el espíritu romántico del XIX, no es ciego ni loco, está impregnado de la cordura del opio, y admite la crítica y la reflexión, sin menguar por ello, porque lo que no admite crítica ni reflexión no es amor, si no fanatismo.

No podemos comparar las tablas de una banda sin ritmo de conciertos que una que puede hacer 100 al año, ni las que dan ser teloneros a cabezas de cartel. En dos años, los suecos han pasado de ser unos pipiolines a una banda a respetar, aunque tampoco con la que hacerse pajas. AÚN.

Su directo actual es efectista y para consumo en pequeñas dosis. Al principio, la sobreexcitación de Erik Grönwall te seduce, por inesperada y arrolladora; con la costumbre, agradeces momentos de calma y cuando sólo es auditiva ─como en este disco que nos ocupa─ puede saturar. No todas las canciones requieren una actitud de canguro boxeador; las chicas de la primera fila van a desmayarse igual, porque estarán mirando a Crash. Y Grönwall tiene la capacidad de cantarle al amor, al desamor y al resto de la vida de forma que te tiemblen las piernas. Que alterne frío y calor y siempre tendremos la temperatura precisa.

La consistencia del directo de H.E.A.T con diferentes repertorios se pone a prueba si rascas en la superficie. Si aborreces un disco y sus canciones componen la mitad del espectáculo y has pasado de la euforia todo vale a la euforia analítica, puedes sufrir un viaje astral: ver cómo tu espíritu parte de tu cuerpo, frío─cadáver, mientras que tu cerebro analiza las mejoras en el apartado de gestión de recursos.

Anuncian en la hoja promocional que incluyen “todos los clásicos así como sus éxitos más recientes”. Ante semejante promesa es obligado dirigirse al repertorio para comprobarlo. De sus cuatro discos, trece canciones pertenecen a los dos últimos ─Address The Nation y Tearing Down The Walls─ y dos a los dos primeros ─H.E.A.T y Freedom Rock─, lo que me hace arquear una ceja y plantearme más dudas. ¿Consideran sólo clásicos de postín los publicados por Gain y con Erik Grönwall? ¿Nos están vendiendo la moto de que hasta el tercer disco eran un grupo de mierda casi incapaz de escribir una buena canción hasta que les han ayudado compositores externos? ¿Están intentando borrar su pasado para que nos creamos que sólo hay una clase de futuro para esta banda? Os dejo con vuestras propias hipótesis y conclusiones.

«El exceso de retoque en un disco, siempre chirría porque, ¿para qué retocar lo que no hay que esconder? ¿Para qué sacar un disco de directo que va a sonar a estudio?»

Otro punto que me lleva a la reflexión es el título, Live In London. ¿Es meramente enunciativo, porque no se les ocurría nada mejor? ¿Pretendía ser alguna clase de agradecimiento a la ciudad o a sus habitantes? ¿Por qué no otras posibilidades como Live In The Garage ─que mostraría que ahora tocan en salas míticas y no cualquiera lo hace─ o el crudo H.E.A.T: Live ─que potenciaría la animalidad de su puesta en escena?

En La Estadea fuimos tan afortunados de asistir el 16 de mayo a este concierto, sin la más ligera sospecha de que iba a ser grabado, pero con la gran intuición de que debíamos estar allí porque iba a ser grande. Os lo contamos en su día (aquí) pero podemos resumíroslo así: el guitarrista Eric Rivers salió a matar desde Point Of No Return; todos los temas sonaron con un coherente sonido endurecido (incluso los que no fueron concebidos así); y, sobre todo, el público coreó cada canción. ¿Capta Tobias Lindell todo eso?

Un disco en directo puede mejorar la reputación de una banda o empeorarla. Todos conocemos casos de bandas horribles a las que el perfecto retoque las hace pasables, por lo que el exceso de retoque en un disco, siempre chirría porque, ¿para qué retocar lo que no hay que esconder? ¿Para qué sacar un disco de directo que va a sonar a estudio?

Hace 30 años, a Jason Corsaro le dieron por delante y por detrás por mezclar Arena de Duran Duran hasta convertirlo en un disco de estudio. Afortunadamente la banda llevaba varias giras mundiales por estadios y había editado Hammersmith 82, con lo que minimizaba el impacto.

«Recrear un concierto no es sólo reproducirlo con buen sonido, sino la atmósfera. Construye un buen concierto (…) de cara a resaltar la adrenalina (…) no para escucharlo tranquilamente mientras escribes una carta de amor con una pluma de ganso»

¿Hemos de sacar la regla para Tobias Lindell? La banda de Birmingham se hizo famosa evocando a los poetas de los lagos, por lo que recuperemos a una figura romántica para explicarlo de una manera gráfica: Lindell juega a ser Dr Frankenstein. Ha revivido la materia muerta, pero ha olvidado un pequeño detalle: el corazón. La emotiva audiencia se reduce a una enlatada de emociones estereotipadas que puede reutilizar en otro concierto y que clona hasta convertir The Garage en el Wembley Arena. Elimina el simpático “estáis muy sexys esta noche” con el que Crash piropea a la audiencia antes de Late Night Lady y la emocionante introducción de Herman Li de Dragonforce ─al que tampoco se nombra en la hoja promocional, ¿se hará en el libreto? Y si no; ¿para qué lo invitaron?- después del magnífico duelo a guitarra con Eric Rivers en la mejor versión de In&Out Of Trouble que he oído jamás. Elimina la introducción de Rock’N’Roll de Led Zeppelin que antecede a Beg Beg Beg, por problemas de sonido en la última. Pero potencia el lado gritón de Grönwall y el bombo de Crash, especialmente en los dos primeros temas, te dan ganas de insertárselo hasta que le duela. Sin embargo, los coros y la guitarra suenan más nítidos que en el concierto, en el que te daba una impresión de monotonía.

Recrear un concierto no es sólo reproducirlo con buen sonido, sino la atmósfera. Construye un buen concierto estándar como podía habérselo hecho para Crashdiet o a Hardcore Superstar, de cara a resaltar la adrenalina o de ambientar una clase de aerobic, no para escucharlo tranquilamente mientras escribes una carta de amor con una pluma de ganso, por ejemplo. Añoro el alma de H.E.A.T

Perdonad mi ignorancia suprema o inocencia beatífica, pero soy partidaria de retocar lo mínimo. El rock me gusta que suene sucio, y,particularmente, en directo, y si la cagan en alguna canción, quiero que se incluya la pifia. En un entorno controlado, todos somos héroes. No sé cómo quedaría registrado en cinta pero en vivo los fallos de Beg Beg Beg no me parecieron como para borrar del mapa el clasicazo por excelencia y aunque Danger Road se quedó en instrumental por fallos en los micros, el ambientazo fue tal que es una pérdida irremplazable. Cuando ví a ese Grönwall improvisando un crowdsurfing para salvar la situación y la banda tocando, pese a todo, a su mejor nivel, me hizo pensar “ole tus huevos, H.E.A.T”. Y para mí eso es H.E.A.T, no cinco top models tocando canciones facilonas que pudo desechar Beyoncé. Por cierto, ¿serían los duendes quiénes estropearon dos temas de los antiguos?

«En términos sonoros es un buen directo porque suena muy bien y capta la vitalidad sobre el escenario y el repertorio de Touring Down The Walls pero no es el mejor directo que el grupo puede hacer»

Observando las promocionales de Tearing Down The Walls me remití al estilismo del vídeo de My Own Way de Duran Duran. Cuál no sería mi sorpresa cuando al ver la portada, me acordé del de Wild Boys. ¿Qué no hubieran conseguido los suecos en los 80, con una difusión y un presupuesto acorde? ¿Se hubieran convertido estos hermosos muchachos con una cercanía que te apetece tejerles un jersey de los que no pican, mientras que les atiborras de galletas recién horneadas y les preparas un cola cao bien calentito, que recitan lo que Boy George llamaba “poesía de escolar” en unos dandys del rock, que conducirían deportivos en entornos paradisíacos, y recitarían Blake a bellas mujeres?

Ya no estamos en los 80, pero, ¿qué similitudes les encuentro? Un cantante enérgico y carismático; un guitarrista con desparpajo y talento suficiente para lanzarse en solitario; un bajista con mucha actitud que antes había sido guitarrista; un batería musculitos aparentemente tranquilito que puede ser la caña ─y cuidadito cuando Crash se centre y pase a ser pressing Crash…─; y, sobre todo,un teclista excepcional y gran compositor. ¿Se les promociona y se les aprovecha con el mismo esmero, independientemente de que estén más o menos buenos?

¿Es, en definitiva, Live In London, un gran directo? ¿Representa a H.E.A.T en todo su esplendor? En términos sonoros es un buen directo porque suena muy bien y capta la vitalidad sobre el escenario y el repertorio de Touring Down The Walls pero no es el mejor directo que el grupo puede hacer, es más, no creo que sea ni el 25% de lo que puede hacer. Se queda sólo en la carcasa, no eligen temas con los que la guitarra pueda gemir, la voz expresarse en plena desnudez y sudar la complicidad entre ellos.

¿Hacia dónde deberían evolucionar, para maximizar sus cualidades? Hacia animales de directo con sensualidad y picardía, emotividad remarcada, versatilidad y evocadores de emociones complejas. Si consiguen eso, tendremos ante nosotros a los gigantes del melódico para las próximas dos décadas. ¿Evolucionarán hacia allí? No lo sé. Para eso se necesitan ideas claras, firmes, y desglosadas, alejarse del cutre de luxe promocional al que nos tienen acostumbrados y limitar la arrogancia para la actuación.

Por el contrario, con automasturbación compulsiva y sin salir de la zona de confort del éxito fácil de las canciones facilonas de guapitos de Bravo, pueden culminar como la Ofelia del lago de Millet. Su hermosura es fascinante porque parece dormida en un preciado sueño y su mano se alza hacia el cielo,como si pudiera tocarlo, pero si se aprecia el cuadro de cerca, se apreciará la triste realidad: la hermosura procede de su propia muerte.


ENGLISH VERSION

Every time I read that H.E.A.T are the best live act, I’m bewildered and I wonder, “seriously?” I’m not used to exageration and I don’t give 10s as if they burned in my hand. I don’t want to listen to what I have listened to before ten thousand times because I have listened to it ten thousand times before: we are into making Art,not hamburgers. So, I stop and I wonder. Do they evoke the vocal feeling of Erik Martensson? Does the guitarist have the greatness of Nuno Bettencourt? Does every member have the vitality of Heaven’s Basement? Does every set list allow them to empty themselves on stage? Because if it’s so,haven’t been to any concert of official H.E.A.T (maybe to some of J.I.I.T).

I can understand that when you see live your favourite band, mostly the first times, your rational side goes out of the window and you mistake your euphoria with the best show ever.

H.E.A.T is my favourite band and the first time, in Gothenburg, in a frozen night of November 2012, I felt carried away to another planet system. Moreover, it almost lasted two hours and the set list was superb.And if you meet them and they invite you to party with them, who’d like to take a plane back to your country? Maybe because what you truly need is a space ship and an oxygen mask.

Even if I’d live forever I could never thank enough for what their music and meeting them has given me. It has opened doors in me I didn’t even guess existed and they made me enjoy as it’s only possible in dreamland. They have rescued my most hidden feelings and, as an artist,they have inspired me to create beyond my wildest fantasies.

My love for them,even if inspired by the Romantic spirit of the Nineteenth Century, it is not neither blind nor crazy, it is impregnated by the sanity of opium and can handle criticism and reflection, without diminishing, because what can’t handle criticism and reflection it is not love, it is fanatism.

We can’t compare the presence that gives playing 100 times a year with the one of a band that doesn’t tour frequently,nor the one of a head act with the support one. In two years, these Swedes have been transformed from some rookies to some stars, though they don’t perform as to start whacking off. NOT YET.

Their current live it’s sensationalist and is to be consumed in doses. At first, the overexcitement of Erik Grönwall seduces you because it’s unexpected and overwhelming; as you get used to it, you pray for some rest and when it’s just aural ─like in the record we are about to review─ can saturate.Not all the songs require the attitude of a boxing kangaro; the girls in the first row are going to faint anyway, they are looking at Crash. And Grönwall can sing to love, lack of affection,and the rest of life in a way that can make your legs tremble. He’d better alternate cold and warm and we’ll always have the right temperature.

The consistency of the live of H.E.A.T with different set lists takes a test if you scratch the surface. If you hate one record and the set list is about 50% of it and you’ve come from the everything goes euphoria to the analytic one, you can go on an astral trip: you can see your spirit departing from your body, cold as a corpse, whereas your brain analyzes the improvements in the management of resources. The aerobic is not enough to lift you up.

It is remarked in the promotional sheet that are featured “all their classics (…) as well as their more recent hits”. Promised Heaven, we give an eye to the set list to check if we find St Michael. From their four records, thirteen songs are included in their last two ─Address The Nation and Tearing Down The Walls─ and two of them in the first two ─H.E.A.T and Freedom Rock─, what makes me lift a brow and make me wonder. Do they consider just classics the ones released by Gain and with Erik Grönwall? Are they selling us that until the third record and were helped by external songwriters they were a junk band unable to write a good song? Are they trying to delete their past so that there is one option of future for this band? Make your own hipótesis and take your own conclusions.

Another matter that makes me wonder it’s the title, Live In London. Is just a descriptive name because they couldn’t find any better option? Was it for thanking the city or its inhabitants? Why not other posibilities as Live In The Garage ─to show that they rub shoulders with Red Hot Chili Peppers, Sabaton, The Darkness, or Jeff Buckley─ or the raw H.E.A.T: Live ─to boost their energy on stage?

In La Estadea we were so gifted as to be there that 16th May, with no idea it was going to be recorded,but with the intuition that something big was going to happen. We reviewed it back in the day (here) but we could sumarize it like this: the guitarist Eric Rivers went in for the kill since Point Of No Return; all the songs were played with a coherent hardened sound (even those who weren’t written to be like that); and,over all, the audience sang everything. Does Tobias Lindell capture all that?

A live record can improve or damage the reputation of a band. We all know examples of terrible bands that with the perfect touch can sound ok,so the excess of retouching can make you go wtf? What do you want to conceal? Why do you release a live record if it sounds like a Studio one?

30 years ago, Jason Corsaro was beaten to dust for mixing Arena of Duran Duran and make it look like a studio album. Fortunately, the band had been touring stadiums worldwide for years and had released Hammersmith 82”, so the negative impact was lessened.

Should we beat the crap out Tobias Lindell? The four from Birmingham suceeded evoking the poets of the lakes, so we’ll bring back a Romantic character to explain it more plainly: Lindell plays Dr Frankenstein. He has reanimated dead bits, but he has forgotten one essential thing: the heart. The moving audience gets reduced to prerecorded stereotyped emotions he can reuse for the next live of any band and that he clones to turn The Garage in Wembley Arena. Off it goes the amusing “you look very sexy tonight” with Crash catcalling the audience before Late Night Lady. Off it goes the moving introduction of Herman Li of Dragonforce by the vocalist─not even mentioned in the promotional sheet, would he be mentioned in the booklet? If not, what do they invite him for?- after the splendid duel on guitars with Eric Rivers in their best version ever of In&Out Of Trouble. Off it goes the introduction of Beg Beg Beg with the cover of Rock’N’Roll of Led Zeppelin, apparently because of sound problems with the song. But he enhaces the loud─mouthed side of Grönwall and the drum bass of Crash, ─mostly on the first two songs─that makes you want to insert him it in until it hurts. However, the backing vocals and the guitar sound clearer than in the concert, where they sounded kind of fuzzy.

Recreating a concert it’s not only to reproducing a good sound, it’s also an ambience. It is built as a good standard concert,as it could be made for Crashdiet or for Hardcore Superstar, having in mind outlining adrenaline or to be the soundtrack of a high impact aerobic class, not to listen to it while you write a love letter with a goose feather, for example. I miss the soul of H.E.A.T.

Forget my supreme ignorance or my beatific innocence, but I’d rather always to retouch the less possible. I like the rock dirty, and, live, if they step their foot into something, I like it to keep it that way. In a controlled environment, we are all heroes. Can’t tell how it looked like on tape, but there the fails of Beg Beg Beg didn’t seem as big as to eliminate such a classic and even if Danger Road had to be instrumental because no microphone would work, the vibe was perfect. When I saw the blonde one improvising crowdsurfing to save his ass and the band playing at their best, my head went just like “ole tus huevos, H.E.A.T”. And that is H.E.A.T for me, not five top models playing thrashy songs that Beyoncé didn’t want. By the way, were goblins who wasted two of the songs of the first albums?

Giving an eye to the promos of Tearing Down The Walls my mind had that crazy idea of relating it to the looks of the video My Own Way by Duran Duran. Couldn’t be more surprised when on seeing the cover, it striked me in the eye Wild Boys. What they wouldn’t have achieved in the 80s, with a big budget and promotion? Would these hunks with a closeness that makes you want to knit them a sweater that doesn’t sting, and in the meantime stuff them with just made cookies and a warm Cola Cao, that recite what Boy George called “school boy poetry” would have became some dandys of rock, would have driven sport cars in paradises,and would recite Blake to gorgeus women?

We are not in the 80s anymore, but, are they any more similar? They have an energetic and charismatic singer; a guitarist with nerve and with enough talent to make it on his own; a bassist with loads of attitude that had previously been guitarist;a brawny on drums that seems inoffensive that can be impressive ─beware when Crash puts it all together and becomes Pressing Crash…─;and, overall, an exceptional keyboardist and great writer. Are they promoted and are they used with the same eagerness, no matter if they are the hottest ones in the group or not?

To cut a long story short, is Live In London, a great live? Does it represent H.E.A.T in its greatness? In sound terms it’s a good live because it sounds good and captures the vitality over the stage and the set list of Touring Down The Walls but not the best live than the band can make, don’t think it could reach the 25% of their skills. It’s just the case: they don’t choose the songs in which the guitars can weep, the voice unload in the nakedness and sweat mutual understanding.

Where should they address to maximize their strong points? They should be live animals with the sensuality and the naughtiness, the emotivity outlined, versatility and evoking complex emotions. If they get that, I truly believe they will become the giants of the Melodic Rock of the next two decades. Would they grow in that direction? I truly can’t tell. For that, they need to have crystal clear and firm ideas, and develop themstep by step withno hesitation, they need to turn away the usual sabby deluxe promotion and they need to limit arrogance to stage.

On the contrary, with a compulsive self─masturbation and without leaving their comfort zone of easy success of thrashy songs of Bravo cutties, they can end like Ophelia in the lake by Millet. Her beauty is fascinating because she seems like sleeping in a pleasuring dream and her hand raised to heaven, as if she could touch it, but in a close up of the picture, you notice the sad truth: the beauty comes from her own death.

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